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Caín Sigue Vivo » 2004 » May
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Archive for May, 2004

¿Antinatural?

Monday, May 17th, 2004

Contribucin de Jeremas
Antinatural? De qu estamos hablando?

Recientemente esta renovndose la polmica sobre la adopcin de hijos por parejas homosexuales. Aunque hay muchos argumentos a favor que dar, quisiera centrarme en denigrar uno que se suele emplear en su contra, el de calificarlo de algo ?antinatural?. Es antinatural la adopcin por parejas homosexuales? Para nada. Ahora veremos por qu ?a mi entender?. Tras aclarar ese punto y si nadie lo refuta podramos comentar si se debe legislar positivamente la adopcin por parejas homosexuales o no, independientemente de su naturalidad.

Lo primero es aclarar el concepto de antinatural o contranatural, como tambin est recogido por la RAE. Antinatural es aquello ?contrario al orden de la naturaleza?. Para explicar mejor mi postura introducir el concepto de No-Natural.

Para m, y espero que para muchos, lo antinatural o contrario al orden de la naturaleza es aquello que la naturaleza no permite, por ejemplo (y mientras no se demuestre lo contrario), superar la velocidad de la luz. No-Natural seran cosas, realizaciones, actitudes, comportamientos, derivaciones no hechas directamente por la naturaleza, sino por evoluciones particulares de ella en su interaccin con el mundo.

Algo No-Natural es, sin ir ms lejos, un mechero, que aparte de no crecer en los rboles es un aparato que permite controlar (en cierto modo) el fuego, algo inaudito en el mundo durante millones de aos, pero no por ello antinatural. Las realizaciones o actos No-Naturales pueden ser buenas o malas, depender de muchos factores, pues el bien y el mal son conceptos relativos, al menos en el mbito prctico, que es el que nos incumbe en este caso ?legislar a favor o en contra de un hecho social?.

Dnde quedan la clonacin, el canibalismo, los alimentos transgnicos ?siempre que oigo el tema viene la coletilla de jugar a ser Dios, y eso me recuerda automticamente el papel de las mutaciones genticas en la evolucin?, la energa nuclear, el aborto, la homosexualidad y otras mil cuestiones aberrantes segn ciertos valores morales y para algunas personas? Quedan dentro del concepto particular, variable en funcin de las pocas histricas, legislaciones, sociedades, religiones, y personas de lo que est bien o mal.

Si a alguien le parece mal que los homosexuales adopten hijos debera decir: eso es algo inmoral teniendo en cuenta mis valores, o eso es algo malo, segn yo defino malo. Pero no llamarlo antinatural, pues es totalmente natural; la naturaleza permite que haya homosexuales, que stos tengan ?ganas? y ?utensilios? para procrear, y que haya nios en disposicin de ser adoptados.

El consentir o no nada tiene que ver con la naturaleza sino con el orden que se desee establecer para esa situacin que se ha concretado en nuestra sociedad. Llamarlo antinatural es un modo ilegtimo de defender una postura, de dar un sentido negativo a la adopcin por homosexuales, significacin que objetivamente y de partida no tiene.

Breve historia de la informática (y II)

Monday, May 17th, 2004

Primera parte

El lgebra y las mquinas de calcular
A finales del siglo XVI y durante el siglo XVII se produjo un gran desarrollo del lgebra y las matemticas. Hacia 1580 Franois Vite (1540-1603) comenz a utilizar letras para simbolizar valores desconocidos y con ello estableci las bases del lgebra. En 1614, John Napier (1550-1616) invent los logaritmos (de “logos” y “aritmos” - conocimiento de los nmeros), Edmund Gunter (1581-1626) invent un precursor de la regla de clculo en 1620, Galileo (1563-1642) sent las bases de la formulacin matemtica, Ren Descartes (1596-1650) descubri la geometra analtica…

Wilhelm Schickard dise y construy, en 1623, lo que se considera la primera calculadora digital. La calculadora de Schickard permita la realizacin automtica de sumas y restas, y parcialmente automatizadas, multiplicaciones y divisiones. Desgraciadamente, Schickard y toda su familia murieron durante una epidemia, y su invento no tuvo difusin. Blaise Pascal (1623-1662) quien es considerado generalmente como el inventor de la calculadora, fabric su ingenio veinte aos despus de Schickard y era menos avanzado. Se basaba en un sistema de ruedas dentadas y dada la tecnologa de la poca no consigui fabricar ningn modelo fiable.
Otra figura importante de esta poca fue Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716). Leibniz fue a la vez un excelente pensador terico y un destacado hombre pragmtico. Fue, junto con Isaac Newton, el codescubridor del clculo. Leibniz escribi:
Es una prdida de tiempo que personas cualificadas pierdan horas como esclavos en la labor de calcular, lo que podra ser delegado en cualquier otro si se pudieran utilizar mquinas.
Basndose en los trabajos de Pascal construy un dispositivo, conocido como la rueda de Leibniz. Este dispositivo poda realizar sumas, restas, multiplicaciones y divisiones automticamente. Algunas mquinas basadas en los mismos principios que la de Leibniz han jugado un papel preponderante en la segunda guerra mundial, e incluso algunas estn todava en uso. Leibniz fue tambin el primer pensador occidental en investigar la aritmtica binaria y sent las bases de la lgica simblica, basada en smbolos y variables abstrayendo la semntica de las proposiciones.

La primera programadora
Charles Babbage (1791-1871) fue uno de los miembros fundadores de la Royal Astronomical Society de Inglaterra. Propuso dos mquinas computadoras movidas por mquinas de vapor “la mquina de diferencia” y “la mquina analtica”. Esta ltima fue la primera mquina de propsito general concebida. O mejor dicho, sin propsito especfico. Cada vez deba seguir las instrucciones de un “programa”. Fue Ada Byron, condesa de Lovelace, y colega de Babbage quien desarroll los primeros “programas” para estas computadoras y estableci las bases de los lenguajes de programacin.
Un inventor sueco, Pehr George Scheutz, consigui en 1854 construir una mquina “diferencial” altamente especializada. Operaba utilizando tarjetas perforadas que contenan series de operaciones y datos. Babbage tom la idea de utilizar tarjetas perforadas del telar de Jacquard pero, como Pascal, se vio limitado por la imprecisa tecnologa de su tiempo y jams consigui construir un modelo que funcionase de su mquina analtica.

La lgica de un autodidacta
Un avance terico, relativamente reciente, sobre los trabajos de Aristteles acerca del razonamiento lo realiz Georges Boole (1815-1864). Boole naci en Londres, en el seno de una familia de clase media baja, y fue un autntico autodidacta. Cuando tena alrededor de diecisis aos aprendi por su cuenta latn y griego, y posteriormente aprendi francs, italiano y alemn. Tambin de forma autodidacta, Boole aprendi prcticamente todas las matemticas conocidas en su tiempo. Su contribucin ms destacada fue “Una investigacin sobre las leyes de la Verdad”, publicado en 1854. En este trabajo estableci para el proceso del razonamiento una representacin simblica. Para ello utiliz variables que slo podan adoptar dos valores “1″ (verdadero) y “0″ (falso), descartando cualquier valor de “media verdad”. Las ideas de Boole no tuvieron una gran repercusin en los siguientes cincuenta aos hasta la aparicin de una tesis de Claude E. Shannon quien demostr que el anlisis de circuitos electrnicos complejos poda realizarse utilizando el lgebra de Boole.

El censo de los Estados Unidos
Las computadoras masivas
Antes de 1890, el censo de los Estados Unidos se realizaba de forma manual. Sin embargo, el rpido crecimiento que experiment su poblacin durante el siglo XIX, hizo inviable dicho procedimiento. En 1890 se utiliz para controlar el censo una tecnologa basada en tarjetas perforadas creada por Herman Hollerit. Esta tecnologa demostr ser ms rpida y permiti realizar ms preguntas en el cuestionario censal, consiguiendo as una informacin ms til. Este xito anim a Hollerit a fundar en 1896 su propia compaa, la “Tabulating Machine Company” que ms tarde se convertira en “International Business Machines” (IBM).

El matemtico ms influyente de aquellos tiempos fue David Hilbert (1862-1943), que propuso a los matemticos encontrar un sistema axiomtico del cual pudieran derivarse todas las matemticas. Hilbert pensaba que tal modelo deba ser consistente, en el sentido de que nunca nos podra conducir a la posibilidad de probar dos axiomas contradictorios. Sin embargo, Kurt Gdel (1906-1978) demostr en 1931 que la propuesta de Hilbert era inviable. Por tanto, el antiguo problema de los matemticos, de sistematizar el razonamiento, avanz hasta el extremo de descubrir el propio lmite del razonamiento. Los trabajos de Gdel revolucionaron la visin que los matemticos tenan de su disciplina.
El descubrimiento de Gdel tuvo efectos prcticos de forma inmediata; forz a los matemticos a revisar hasta qu punto podan afirmar que tenan un mtodo para resolver un problema. Se publicaron varias respuestas a esta pregunta de las cuales la ms trascendental fue la publicada en 1936 por el lgico ingls Alan Turing (1912-1954) quien demostr que un “clculo efectivo” (realizable por un procedimiento finito) poda ser considerado como un tipo particular de mquina abstracta.

Howard T. Aiken (1900-1973) y sus asociados colaborando con un grupo de ingenieros de IBM disearon y construyeron, en 1944, una mquina electromecnica bautizada como Mark 1 capaz de multiplicar dos nmeros en seis segundos y dividirlos en doce. “Bell Telephone Laboratories” construy una mquina similar entre 1937 y 1940 y varias versiones mejoradas fueron construidas sucesivamente.

ENIAC
La madre de todas las computadoras
La primera computadora digital totalmente electrnica fue diseada por el fsico John V. Atanasoff (1903), un profesor asociado de la “Iowa State University”, con la ayuda de un estudiante de licenciatura llamado Clifford E. Berry. El principal inters de Atanasoff era encontrar un mtodo eficaz de resolver sistemas de ecuaciones lineales. La ABC (Atanasoff Berry Computer) fue construida en 1940, utilizaba aritmtica binaria y era de propsito nico. Aunque nunca se la consider una herramienta decisiva, s supuso un paso importante en la informtica ya que tuvo una influencia decisiva en John Mauchly, el diseador de la ENIAC, la primera computadora digital de gran escala. La ENIAC fue diseada entre finales de 1943 y comienzos de 1944 y se termin a finales de 1945.
Durante la construccin de la ENIAC, John von Neumann (1903-1957), matemtico, se interes por el diseo de computadoras. Von Neumann consigui el grado de doctor en matemticas, graduado en fsica experimental y qumica, con slo veintids aos. Cuando cumpli los veintitrs era ya un renombrado matemtico en todo el mundo. Haba realizado importantes estudios en lgica formal y colaboraba con Hilbert en sus intentos de axiomatizar las matemticas. Sin embargo, von Neumann estaba interesado tambin en las matemticas aplicadas, especialmente en problemas de dinmica de fluidos. Los modelos matemticos aplicables requeran largos y tediosos clculos. De esta forma, von Neumann conjug dos antiguos intereses ya mencionados la sistematizacin de la lgica y la posibilidad de realizar clculos de forma rpida y fiable.
Von Neumann comenz a trabajar en el proyecto ENIAC en agosto de 1944. Tom parte en las discusiones sobre el diseo de una nueva mquina, la EDVAC, que pretenda corregir las deficiencias de la ENIAC. Von Neumann asumi rpidamente la responsabilidad del diseo de la estructura lgica de la EDVAC la cual utilizaba notacin binaria tanto para el almacenamiento como para la manipulacin de nmeros e instrucciones, al contrario de la ENIAC, que utilizaba aritmtica decimal.
Estas contribuciones fueron tan transcendentales que, de hecho, hoy en da se utiliza el trmino “mquina de Von Neumann” para referirnos a las computadoras modernas.

Aprendiendo a hablar
Las primeras mquinas tenan que programarse con unos y ceros, hasta que a comienzos de 1950 se desarrollaron los primeros lenguajes simblicos, denominados “lenguajes ensamblador”. A finales de los aos cincuenta y comienzos de los sesenta se desarrollaron los primeros lenguajes de alto nivel. El primero fue FORTRAN (FORmula TRANslator) en 1954, y su creacin se debe a John Backus. Otros lenguajes de alto nivel son COBOL (Common Business-Oriented Language) desarrollado en 1960 por Grace Hopper y otros; y Pascal, desarrollado por Niklaus Wirth en 1970.
Suma de dos nmeros:
Cdigo mquina Lenguaje ensamblador Lenguaje alto nivel
10100101 00000001 LOAD A C = A + B
01100101 00000010 ADD B
10000101 00000011 STO C

Adems los distintos lenguajes de programacin tienen su propio vocabulario ms o menos limitado, su gramtica ms o menos estricta y su semntica. Adems cuantos ms lenguajes conoces ms fcil es entender un nuevo lenguaje y ms fcil es confundirse al escribirlo. Pero como las computadoras siempre necesitan el “cdigo mquina” cuando el programador escribe en un lenguaje de alto nivel su programa debe ser traducido. A este proceso se le llama “compilacin” y lo realiza, curiosamente, otro programa. El cdigo escrito por el programador es lo que se conoce como “cdigo fuente” y el cdigo traducido es lo que se conoce como “cdigo binario”.

Las computadoras se comunican
El 4 de Octubre de 1957 la antigua Unin Sovitica puso en rbita el primer satlite artificial, llamado SPUTNIK. Un ao despus, en plena guerra fra, se crea la Advanced Research Projects Agency (ARPA) dependiente del departamento de defensa de los EE.UU. En toda guerra la informacin es vital y el origen de Internet fue la necesidad de un sistema de comunicaciones que sobreviviera a un conflicto.
En 1962 J.C.R. Licklider escribi un ensayo sobre el concepto de Red Intergalctica, donde todo el mundo est interconectado pudiendo acceder a programas y a datos desde cualquier lugar del planeta. En Octubre de ese ao, Lickider es el primer director de ARPA. As, entre 1962 y 1968 se trabaj el concepto de intercambio de paquetes en una red conocida como ARPANET. Se siguieron conectando computadores rpidamente a la ARPANET durante los aos siguientes y en Octubre de 1972, Kahn organiz una demostracin de ARPANET en la International Computer Communication Conference. Esta fue la primera demostracin pblica de la nueva tecnologa de red. Fue tambin en 1972 cuando se introdujo la primera aplicacin “estrella”: el correo electrnico. 1973 Vinton Cerf empez el desarrollo del protocolo que ms tarde se llamara TCP/IP, un protocolo orientado a comunicar unas redes por otras, el protocolo de internet (IP: Internet Protocol).
Sin embargo no es hasta 1983 cuando se considera que naci realmente Internet, al separarse la parte militar y la civil de la red. En ese momento ya la compartan 500 servidores (ordenadores interconectados). Ese mismo ao se cre el sistema de nombres de dominios (.com, .edu, .gov… ms las siglas de los pases), que prcticamente se ha mantenido hasta ahora. La constitucin y crecimiento de esta nueva “red de redes” pronto cont con nodos en Europa. En 1984 William Gibson novelaba el nuevo mundo y acuaba el trmino “ciberespacio”.

Y ahora qu
El mundo de la informtica sigue en la dcada de los noventa en pleno desarrollo. Un rea especialmente investigada es la de los procesadores paralelos. Los lenguajes de programacin tambin se han desarrollado enormemente en los ltimos aos con la programacin orientada a objetos y la programacin extrema (que no consiste en programar sobre un acantilado). Otra de las reas de inters es el desarrollo de redes de computadoras adems de la inteligencia artificial y la robtica.
Pero eso tambin es otra historia para ser contada ms adelante.

http://www.xtec.es/~jdomen28/article101.htm
http://webs.sinectis.com.ar/mcagliani/hnumeros.htm
http://www.persystems.net/historia/internet.htm

Lo que queda de Irak

Monday, May 17th, 2004

Contribucin de Ana
La guerra de Irak ms de un ao despues, ha dejado un pas en ruinas, miles de muertos, un caldo de cultivo para terroristas e integristas, torturas, asesinatos y… poco ms.
El seor Bush se empeaba el otro da en seguir apoyando al seor Rumsfeld por su labor en esta guerra pero quien va a pagar este desastre? pagar en las urnas como lo hizo Aznar por dejarnos un mundo ms “seguro”?

Por supuesto que ahora en Irak la libertad de expresin exite como tal, han comenzado a aparecer publicaciones nuevas, el derecho de asociacin y reunin se respeta. Van surgiendo asociaciones y organismos que se dedican a documentar los abusos cometidos en el anterior rgimen y en ste. Y todo ello es positivo, pero… hasta que punto debamos mantener nuestras tropas al servicio de un pas que no esta cumpliendo con los tratados de Ginebra, que desobedeci las resoluciones de la ONU, que no respeta ni se somete a ningna justicia internacional? Y por tanto hasta que punto estaba EE.UU. capacitado para garantizar los derechos fundamentales a una poblacin ocupada?
Adems de las torturas que hemos tenido la oportunidad de ver en fotos en estos das, se estan dando en Irak (segn comenta Amnistia Internacional en su informe de Mayo del 2004) numerosos casos de asesinatos a civiles por parte de miembros del ejercito britnico as como de grupos armados que tomando la justicia por su mano han acabado con miembros pertenecientes al Bas, as como con aquellos que supuestamente han considerado atentaban a la moral por vender alcohol, videos o msica. Es imposible en lneas generales tener constancia de quien comete estos crmenes y aunque se sospeche de grupos chies fundamentalistas la polica iraqu no pone los medios para resolver estos crmenes y juzgar a los culpables.

En otro informe de Amnistia internacional de marzo pasado se relata como despues de un ao el desorden sigue reinando en Irak. El orden pblico clama por su ausencia, tras la cada de las instituciones, el caos y los saqueos se han ido sucediendo, la inseguridad es preocupante y va minando la moral a la poblacin iraqui. Grupos armados que se oponen a la ocupacin lanzan ataques indiscriminados a civiles iraques y extranjeros, o se toman la justicia por su mano agrediendo antiguos responsables del gobierno anterior. Tambin el desorden reinante convierte a las mujeres en objetivo de abusos y violaciones. Por otra parte grupos islamitas que han tomado el poder, moralmente no entienden que una mujer vaya sin velo o haga vida pblica, de modo que presionan y coacccionan a aquellas mujeres ms occidentalizadas.
Las tropas de ocupacin utilizan con demasiada facilidad las armas letales para controlar manifestaciones o desordenes, o en puestos de control y se han cobrado la vida de civiles desarmados. Crimenes que han quedado sin esclarecerse. Sin embargo en noviembre de 2003 el ejercito estadounidense haba pagado 1.5 millones de dolares como indemnizacin por lesiones personales, muerte o daos a la propiedad a ciudadanos iraquies. Pero las familias no tienen opcin a ver juzgados por los crimenes a ningn soldado de la coalicin puesto que en virtud de una orden dictada en junio de 2003 por la APC (Autoridad Provisional de la Coalicin), los tribunales iraquies tienen prohibido ver causas contra ciudadanos estadounidenses o funcionarios extranjeros destacados en Irak.
Las fuerzas de la coalicin campan a sus anchas sin estar sujetos a la justicia iraqu y manipulando y denigrando los mismos derechos que aseguran defender. En este estado excepcional se creen autorizados a llevarse a presos para interrogarlos y mantenerlos bajo prisin sin emitir cargo alguno y sin dar noticias a las familias. Desaparecen en el sistema carcelario iraqu, controlado por las tropas de la coalicin. Adil Allami abogado de la Organizacin de Derechos Humanos de Irak manifest en octubre de 2003 que “Irak se ha convertido en un gran Guantanamo”

Podemos acusar de las torturas solo a los soldados que las inflinjen? Los mandos y los responsables polticos son los que permiten que esto ocurra, en EEUU hay un clima moral debilitado, los derechos humanos no son respetados. Un pas responsable de mantener en la base naval de Guantanamo “secuestrados” sin cargos y sin juicio a varios miles de reclusos, a los que se somete a tortura psicolgica, para “prepararlos” para los interrogatorios. Esta preparacin incluye interrumpir el sueo de los reclusos, desnudarlos, someterlos a sesiones con msica estridente… en definitiva hacerlos sentir frgiles y desorientados con el fin de que confiesen, en el caso de que haya algo que confesar. Estas prcticas son consentidas por las autoridades.

Deben ser los gobiernos y los pueblos en su poder de votacin los que impidan que hechos como estos se repitan, no podemos horrorizarnos ante el sadismo del ser humano cuando los estamos fomentando desde las instancias publicas.

Ms informacin en ‘Irak un ao despus

Asmodeo o La banca siempre gana

Monday, May 17th, 2004

Contribucin de Feo
Hubo un tiempo, mucho antes de la Gran Guerra del Cielo y de la consiguiente cada, en el que en el Paraso reinaba la Armona.
Bueno, eso no es del todo exacto.
A pesar de que el Amor de Dios impregnaba todo cuanto exista, los ngeles, como seres inteligentes que son, tenan diferentes puntos de vista. Y eso, por supuesto, originaba fricciones. No obstante, aquellos no eran ms que eso, meros roces.

Como en todas las sociedades, se haba establecido una Jerarqua aunque, como era Dios quien la haba establecido, nadie se quejaba del lugar que le corresponda en el Plan Divino. As pues, cuando apareca una necesidad, algo que tena que ser hecho, Dios daba forma a Sus pensamientos y un nuevo ngel era creado para satisfacer dicha necesidad.
Asmodeo fue uno de los ltimos ngeles en ser incorporados a la Creacin, y su funcin era notablemente importante.
Por aquel entonces, prcticamente todas las esferas de influencia estaban dirigidas por algn otro ngel y, por si fuera poco, cada uno de ellos se encargaba de su cometido con notable eficiencia. Pero, con el transcurrir de los siglos, los ngeles optimizaron su esfuerzo hasta tal punto que necesitaban muy poco tiempo para mantener en funcionamiento y en perfecto estado operativo la Mquina de la Creacin. Y, por tanto, cuando empezaron a tener tiempo libre, los ngeles comenzaron a aburrirse. A fin de cuentas, Dios los haba creado eficientes pero con muy poca imaginacin.
El proverbio ?Las manos ociosas son las manos del Diablo? an no tena mucho sentido, pero a Dios no le agradaba mucho ver a sus Hijos mirndose el ombligo tras una corta jornada de trabajo. No es que no apreciara sus esfuerzos, ni que le desagradara ver a sus Vstagos disfrutar de un merecido descanso.
Simplemente, no le satisfaca ver sus caras aburridas. As que, en un arranque de inspiracin, Dios se puso, de nuevo, manos a la obra y, de la fuente inagotable de Sus pensamientos, engendr a Asmodeo y le explic cual sera su tarea.
Y Asmodeo, satisfecho y agradecido con el Creador, se puso manos a la obra.

Los milenios haban pasado apacible y serenamente. Las cosas en el Cielo transcurran perfectamente, como deba ser, y en el vasto Universo, los planetas se haban enfriado lo suficiente como para albergar vida en ellos.
De hecho, como si de un Jardinero manitico y presa de un ataque de nervios se tratara, Dios se paseaba por todos y cada uno de ellos, escogiendo algunos de ellos al azar y plantando en ellos las semillas de la vida. La tarea no le llev mucho tiempo, ya que ya estaba en todos y cada uno de ellos (ventajas de la Omnipresencia, acelera un poco las cosas).
Pero en fin, volvamos al Paraso.
Tal y como se ha dicho unas lneas ms arriba, todo iba perfectamente.
Desde el instante posterior a su nacimiento, Asmodeo, el ms imaginativo de todos los ngeles, haba enseado a sus hermanos centenares de juegos para que estos pudieran disfrutar de su tiempo libre. Tal era su entusiasmo que, prcticamente, haba diseado un juego para cada uno de los dems ngeles.
As pues, para gente como Lauren y Mikel, haba ideado un juego que consista en alcanzarse el uno al otro en determinadas partes del cuerpo, ya fuera con su propio cuerpo o con las herramientas que ellos mismos conjuraran. As naci el Arte de la Guerra.
En el caso de personajes de naturaleza ms tranquila y reflexiva, como Dad o Novalis, el juego consista en inventar una serie de razonamientos y proposiciones lgicas que cada uno de los participantes tena que defender a la par que intentaba hacer caer a su oponente en un error. As naci el Arte de la Oratoria y la Poltica.
Y as sucesivamente.
Lo mejor de todo consista es que Asmodeo se limitaba nicamente a sugerir a los participantes de sus juegos slo unas pocas reglas bsicas, y cuando stos aadan o supriman algunas de ellas, Asmodeo senta un profundo orgullo y una gran satisfaccin, ya que ello indicaba que los jugadores se tomaban en serio sus juegos y cada vez ponan ms inters en ellos.
Y claro, Dios se senta satisfecho con su labor. Es decir, con l.
Pero ……
S, es cierto, siempre hay un pero. Es como si Dios hubiera creado Su Propio Juego y, sin explicar las reglas, nos hubiera puesto en el Tablero y comenzado a tirar dados.
Extraoficialmente: se trataba precisamente de eso. Y adems, haca trampas. Muchas.
Bueno, sigamos.
Pero Asmodeo se haba dado cuenta de una cosa. A la hora de crear sus juegos, lo haba hecho de acuerdo con la naturaleza intrnseca de los futuros participantes,
As pues, si bien la mayora de los ngeles se entretenan con juegos en los que la mayor complicacin era una simple repeticin de las leyes del azar, haba otros ngeles cuya mente haba requerido un gran esfuerzo. ngeles cuyo juego haba sido como un ajedrez de seiscientas casillas de lado y ms de mil piezas en cada bando.
El problema era que l mismo ya saba jugar a todos y cada uno de los juegos que inventaba y ninguno era demasiado complejo, en realidad. Entonces, si los ngeles que ocupaban posiciones importantes en la Jerarqua precisaban de juegos cada vez ms complejos, y l, el creador de juegos, no tardaba en derrotar a aquellos ngeles en los juegos que haba creado para ellos, eso no significaba que, en cierta forma, Asmodeo era superior a todos los dems ngeles?
Esto era algo que preocupaba seriamente a Asmodeo. l jugaba con los dems el tiempo suficiente para que ellos aprendieran las reglas y se desenvolvieran en el juego. Pero como siempre ganaba, jugaba con ellos slo lo estrictamente necesario, no fuera que terminaran por aborrecer el juego.
De todas formas, aquello no era del todo exacto. No ganaba siempre. Haban unos cuantos que aprendan rpidamente. Tipos como Yves, Kronos o Lucero, que enseguida captaban el espritu del juego y con los que realmente vala la pena jugar ya que, con ellos, exista una seria posibilidad de perder.
Y, cmo no!, tambin estaba Jess, aquel niato vago y apestoso que, en cuanto poda, consultaba con el Jefe qu tena que hacer y, por tanto, siempre ganaba. Era al nico que no aguantaba en toda la inmensidad del Cielo.
As pues, Asmodeo estaba muy preocupado. No quera ser superior a los dems ngeles. No quera ganar siempre. Slo quera jugar. Y las tres nicas personas con las que poda hacerlo a gusto estaban demasiado ocupadas.
Yves era el ms ocupado de todos. Siempre estaba yendo de aqu para all, supervisando esto o aquello, comprobando que los engranajes estuvieran siempre bien engrasados. La ltima vez que el pobre Yves y l se haban echado una partida haba sido cuatrocientos aos atrs. Y, adems, no haban podido terminar la partida porque el entrometido de Jess haba aparecido de improviso y haba empezado a taladrar.
Y Kronos! Lo mejor de l era que no le importaba perder en absoluto, aunque no lo hiciera con demasiada frecuencia. Las partidas con l eran tranquilas y sosegadas, y siempre duraban mucho tiempo. Asmodeo le preguntaba cmo se las apaaba para estar tanto tiempo seguido jugando y, adems, cumplir con sus obligaciones. Kronos responda que estaba muy bien organizado y que, de todas formas, el Tiempo no era tan importante. Su carcter tranquilo y humilde era lo que ms le gustaba de l. Y adems era tan inteligente! Casi siempre se anticipaba a sus jugadas, obligndole a improvisar continuamente. No obstante, tambin estaba terriblemente ocupado.
Pero Lucero era sin duda el mejor de sus contrincantes. Lucero era, simplemente, el mejor. Era inteligente y rpido de pensamiento, con una memoria y un talento natural para la estrategia realmente sorprendente. Con Lucero haba jugado algunas de las partidas ms interesantes y emocionantes de toda su existencia. Y adems, amaba el Juego casi tanto como el propio Asmodeo. Una vez estuvieron jugando durante tanto tiempo que el mismo Creador, intrigado, se pas un momento por all. Ambos se haban sentido extremadamente halagados. Por desgracia, Lucero estaba ahora embelesado por unas nuevas criaturas que Dios haba creado en un insignificante planeta de color azul.
Una verdadera lstima! Haba creado y probado tantos juegos con y para l.
An as, Asmodeo continuaba con su trabajo, ideando nuevos pasatiempos casi a cada hora. No obstante, cada vez estaba un poquito ms triste, un poquito ms aburrido.

Los milenios siguieron pasando y los ngeles seguan cumpliendo con su labor.
ltimamente, en los dos siglos anteriores, la presencia de Dios era cada vez ms rara. Se rumoreaba que estaba encerrado en Su despacho, fraguando Su siguiente paso en Su Obra. No obstante, nadie estaba preocupado. Era bien sabido que Dios estaba en todas partes y, adems, las carcajadas ocasionales que solan orse tras Su puerta indicaban que todo iba bien. Tal y como l quera.
Una tarde en la que Asmodeo se encontraba particularmente desdichado, la voz de Dios entr como un suave susurro en su mente.
-Asmodeo, hijo Mo, requiero tu presencia. Tengo una sorpresa para ti.
El aludido peg un bote asombrado y, lleno de jbilo, se puso en marcha.
Claro! Cmo he podido ser tan estpido? Deb haber ido a Su presencia hace mucho tiempo, para explicarle mi abatimiento!
Y tarareando una meloda que Morax le haba enseado ocho mil aos atrs, Asmodeo llam a Su puerta.
-Entra hijo Mo ?respondi Dios desde el interior.
Y Asmodeo se encontr ante l. Haca mucho tiempo desde la ltima vez que haba estado ante Su presencia pero, por supuesto, no le haba olvidado.
Como siempre, una oleada de Amor recorri su cuerpo. Sin ser consciente de ello, Asmodeo se tumb en el suelo, boca abajo, en seal de respeto.
Dios sonri indulgente (siempre lo haca) y con un gesto le indic que se alzara.
Asmodeo obedeci y no pudo evitar echar un vistazo a su alrededor. Pocas veces alguien poda ver el lugar donde Dios fraguaba sus planes y, como todos ellos, Asmodeo vio muchas cosas, pero no comprendi ninguna.
Ante l, en la mesa de trabajo, se extenda un enorme laberinto de proporciones picas y de una belleza tal que le sobrecogi en lo ms hondo de su ser.
Abri la boca para hablar pero Dios, sonriendo, se le adelant:
-Lo que ves, amado hijo, es la totalidad de la Creacin. Este punto ?seal el centro del laberinto-, es el instante en que Todo empez. Este otro ?seal una de las miles de salidas-, es el futuro ms lejano que he construido hasta ahora.
Asmodeo, anonadado, consigui mover los labios un par de fracciones de nanmetros. Ante sus ojos, el laberinto empez a brillar en distintos colores, cada uno perfecto y brillante, tan parecidos los unos a los otros como distintos en sus sutiles diferencias.
Aquello era impresionante. Realmente, no haba palabras para describirlo pero, para que nos hagamos una idea, era HERMOSO.
-Cuntame qu te pasa, hijo Mo. Porqu eres desdichado?
El ngel empez a hablar de sus dudas y sus inquietudes mientras Dios asenta, sin dejar de sonrer, como si escuchara una historia que ya conociera de tiempo atrs.
-Hijo Mo- prosigui Dios en cuanto Asmodeo hubo terminado-, no has de preocuparte por nada. Desde el momento de tu creacin has sido especial, porque Yo te hice as. Porque Yo te imagin as. Todos estos aos has cumplido perfectamente con la funcin que te encomend. Y ahora, por fin, ests preparado para dar el paso siguiente. Has de saber que tu misin consiste en la creacin de un Juego, el mayor y ms colosal que jams hayas imaginado. Y debes hacerlo rpido, pues queda poco tiempo.
-S, Padre ?contest Asmodeo presa de una sbita preocupacin.
El destino de la Creacin, aquel laberinto tan maravilloso y espectacular, estaba en sus manos. Realmente, se senta muy pequeo en aquellos instantes. Y pensar que se haba credo el ms importante de Sus hijos!
-Algn consejo? Alguna gua antes de comenzar? ?Empez a decir , pero se dio cuenta de que ya no estaba en Su despacho.

Asmodeo se paseaba nerviosamente por la zona del Cielo que consideraba como sus estancias.
Haban pasado slo dos horas y estaba desesperado. Peor que eso: estaba en blanco. l, que haba creado tantos y tantos juegos! No se le ocurra nada!
As que deambulaba frenticamente arriba y abajo, como un adolescente al que se le ha castigado injustamente a quedarse en casa un sbado por la noche.
Tan absorto estaba que no cay en la cuenta de que Lucero haba llegado. Pasado un rato, ste carraspe educadamente para llamar su atencin.
-Ah, Lucero. Perdona, no te haba visto.
-Asmodeo, tienes un momento?
Iba a responder que no, que estaba muy ocupado y que tena muchas cosas que hacer, pero refren sus palabras. De todos los ngeles del Cielo, Lucero era a quien profesaba ms afecto. Y pareca tan afligido! Quizs debera escuchar sus problemas. Y quizs l le proporcionara alguna ayuda. A fin de cuentas, Lucero haba demostrado ser casi tan bueno como l inventando juegos.
-Dme Lucero, en qu puedo ayudarte?
-Vers, viejo amigo. Estoy tan preocupado!
-Y eso? Qu es lo que te aflige?
-Has estado en ese planeta nuevo? se en el que han sido creados los hombres? ?pregunt Lucero a su vez.
-No. La verdad, no s qu pueden tener de interesantes.
-Eso es porque nunca has ido a verlos. Son ….. son …..
Asmodeo contempl a su amigo. Desde que lo conoca no recordaba ni una sola vez en que Lucero se hubiera quedado sin palabras.
-Son …. son tan ….. dinmicos! ?explot Lucero por fin-. Tendras que verlos! Siempre estn de aqu para all, explorndolo todo, tocndolo todo ?Lucero estaba exultante, pletrico como pocas veces lo haba visto Asmodeo-. Y son tan hermosos! ?continu-. Realmente, son Sus elegidos. Tienen tanto potencial!
-Y eso te preocupa, Lucero? ?consigui intercalar.
-No, vers ?y su voz se ti de tristeza-. Es que son tan frgiles. Necesitan comer y descansar casi continuamente. No soportan bien ni el fro ni el calor. El otro da observ a uno de ellos desde lejos. Estaba en una montaa, contemplando maravillado el paisaje que se extenda ante l cuando, de repente, resbal y cay al suelo. Esper cinco minutos a ver si se levantaba de nuevo, pero permaneca tumbado en el suelo, sobre la roca y la hierba. Finalmente, intrigado, me acerqu a l. Ojal no lo hubiera hecho! Una mancha, roja y enorme, se extenda sobre la roca, y en su cabeza haba una gran grieta. Enseguida comprend que estaba ….. que estaba muerto. Muerto!
Y, acto seguido, dejando an ms sorprendido al anfitrin, se ech a llorar. Poco a poco Lucero se calm y continu hablando.
-El caso es que, desde entonces, he estado pensando en cmo solucionar ese problema. Su corta vida. Tienes alguna idea?
Asmodeo empez a meditar sobre el asunto, pero sus propias preocupaciones le impidieron llegar muy lejos en sus razonamientos.
-Mira, no ?respondi al fin. Y entonces se le ocurri-. Pero tal vez a l s. Por qu no pides una cita para hablar con Padre?
-Bueno, no s. Ya sabes que siempre est muy ocupado. Tardar varios aos en encontrar un hueco para m.
-Mejor que mejor ?respondi Asmodeo con una enorme sonrisa-. Posiblemente, para entonces quizs ya hayas encontrado una respuesta a tus preguntas. Y seguro que l les da el visto bueno.
-Seguro?
-Me apuesto lo que quieras a que s.
Y, mientras Lucero se iba a concertar una cita con el Creador, Asmodeo continu pensando en su problema.

Pasaron veinticinco aos y las cosas cambiaron en el Cielo. Y, como suele suceder, un cambio en el Paraso es el primer paso hacia el Infierno.
All abajo, sin embargo, las cosas seguan bastante iguales. Los hombres seguan muriendo pero, poco a poco, se iban extendiendo ms y ms por la superficie de su planeta.
Asmodeo segua sin poder concebir ningn juego que estuviera a la altura de las expectativas que Dios haba puesto sobre l. As pues, su carcter empez a volverse un tanto hurao y, en cuanto se daba cuenta de ello, lo remediaba volviendo a su antiguo comportamiento, extrovertido y jovial.
Si por aquel entonces hubiera habido psiclogos y Asmodeo hubiera sido humano, el diagnstico hubiese sido: ?Leve alteracin nerviosa. Principio de esquizofrenia?.
Excepto por los das en los que volva a ser el de siempre, Asmodeo empez a ser rehuido por algunos de los ngeles ms sensibles. Por supuesto, aquello le hubiera llegado a importar si hubiera llegado a darse cuenta. Pero estaba demasiado ocupado.
Lucero fue el nico que se molestaba en visitarle peridicamente, aproximadamente una vez al mes. En sus visitas le hablaba de los progresos de los humanos, de las ideas que se le ocurran y de la inminente reunin con Dios. Asmodeo crea recordar que la ltima vez que se vieron Lucero haba dicho que crea haber dado con la solucin:
-Slo tenemos que procrear con ellos! Los descendientes atesoraran las mejores cualidades de los progenitores. De su parte humana conservaran su imaginacin e inventiva, muy por encima de los estndares angelicales. Y de nuestra parte heredaran nuestra longevidad y resistencia. Es la mejor solucin! La nica! ?Exclam Lucero.
Asmodeo, hastiado de escuchar a su amigo una y otra vez, decidi que sera buena idea deshacerse de l.
-Escucha ?contest-. An faltan unos cuantos aos para la audiencia con Dios. Porqu no le comentas tu idea unos cuantos ms, a ver qu les parece? Y, si sois muchos quienes apoyis la idea, seguramente eso, y no otra cosa, convencer a Dios de su validez.
-T crees?
-Seguro que s. Te apuesto lo que quieras. Y ya sabes que nunca pierdo.
Y, brincando de alegra, Lucero se fue pegando saltos de alegra, a contar su idea a los dems ngeles.
En el lapso de cuatro aos la idea se extendi por el Cielo con relativa lentitud y, aunque haba muchos que coincidieron con l, tambin es verdad que no pocos no creyeron en ella.
Sin embargo, todos, sin excepcin, acababan diciendo:
-Bueno, ser lo que l quiera.
Y mientras tanto, Asmodeo cavilaba y cavilaba, muchos ngeles se acercaron a l y le preguntaron acerca de la idea que haba tenido Lucero, pues todos saban que los dos eran grandes amigos.
Y Asmodeo responda a sus preguntas con impaciencia, y sus respuestas variaban segn el humor que tuviera aquel da. Si estaba contento la idea le pareca buena, casi digna de l. Pero si estaba malhumorado o deprimido la idea le pareca mala y contestaba que l jams dara su aprobacin.
Y, segn hablaban con l, los ngeles contemplaban con buenos o malos ojos la idea, llegando en ocasiones a cambiar de opinin.
Pero Asmodeo no poda perder el tiempo con tonteras, y volva a enfrascarse en sus pensamientos.
Finalmente, en el trigsimo tercer aniversario de la tarde en la que Dios le haba encargado Su Juego, Asmodeo sinti un gran hormigueo en su interior. La semilla de una idea haba germinado en su mente.
Inmensamente contento, recorri el Firmamento en busca de alguien con quien celebrarlo. Pero no encontr a nadie.
El pasmo dur tan solo unos segundos, hasta que record que aquella tarde, precisamente aquella tarde, Dios iba a conceder audiencia a Lucero. Y como la idea haba creado una gran expectacin en el Cielo, todos los ngeles, tanto aquellos que la apoyaban como los que se oponan a ella, estaran presentes.
Realmente, pens, aquella era una curiosa coincidencia.
Y justo cuando pens aquella ltima palabra, un Pensamiento, con la fuerza de un trilln de Bombas de Hidrgeno, se dej or en todas y cada una de las mentes del Cielo:
-NO! ? respondi Dios a la peticin de Lucero.
Y curiosamente, aunque su negativa era tajante, no pareca particularmente enojado.

Satans, el anteriormente llamado Lucero, se materializ delante de Asmodeo.
-Vamos. Tenemos una guerra que librar.
Asmodeo, conocedor del nuevo carcter de su amigo, slo lo intent una vez.
-Seguro que no puedes dejarlo correr? Recuerda quien es l, y que l sabe lo que es mejor.
-Bien. Eso ya lo veremos ?Y ech a andar.
Con un titubeo, Asmodeo empez a seguir a su amigo. No haba dado dos pasos cuando, suave como el aleteo de una mariposa, la voz de Dios se desliz en su mente.
-Has hecho un buen trabajo, Asmodeo. Has creado un Juego digno de M ?y, tras una pausa, aadi: -Sabes? No tienes por qu luchar a su lado.
-Lo siento, Jefe ?contest mentalmente con el respeto que siempre le haba profesado-, pero una apuesta es una apuesta.
Y Asmodeo ech a andar detrs de su amigo.
Y Dios, repantigado en Su silln, contemplando el laberinto de Su Propia Creacin, sonri como si escuchara una divertida historia que ya conoca desde haca mucho tiempo atrs.
Y, silenciosamente, procurando que ningn ngel le oyera, se ech a rer.

Extremoduro: Parte III: CANCIONES DE AMOR QUE SUMINISTRAN DOSIS DE HEROÍNA

Monday, May 17th, 2004

Contribucin de Jeremas
Segunda parte

El amor siempre ha sido uno de los asuntos ms tratados por poetas y trovadores, incluso si su intencin era hablar de poltica como es el caso de los trovadores o incluso cuando la intencin es mostrarse “duros” como en los grupos heavy-metal. Tambin Extremoduro hace alarde de un romanticismo que, en mi opinin, no es tal. Pero empecemos por la idea ms simple que suele ser por regla general, la que puede exponerse a travs de la magnitud de cantidad, para luego poder ir desbrozando el terreno hasta acceder al sentido ms complejo.

La palabra amor es raramente utilizada por el grupo a pesar de su intencin de reflejar historias amorosas. Como veremos, ello es debido al sentido que se le da a este concepto en trminos generales. Slo se la menciona en quince ocasiones y estn relacionadas con las siguientes ideas.
1. Un amor que se ha ido, que es imaginado y hiere de algn modo. Es decir el amor tiene un paralelo en la idea de desesperanza (7 veces). El amor se espera, se recuerda, se despierta en forma de india tras tomar un cido, es una flor desgarrada e incluso, en Todos me dicen del disco Agila, el autor dice: “pergeo una historia de amor… es angustia existencial”. Destaca la cancin Amor castuo donde se mezcla esta desesperanza con la evocacin de una figura que permite la masturbacin. Sobre la masturbacin como centro de la actividad individual hablaremos ms adelante.
2. Se trata de una necesidad sexual (3 veces). Las drogas y el amor son una necesidad vital para los artistas, se huele el amor resudado, se invoca en fantasas sexuales, como ya se dijo en el caso de la cancin Amor castuo, o se relata en clave humor: debido a las vueltas que se dan en el amor, se mueve el Amonal provocando una explosin, sexual claro pero tambin del coche bomba.
3. Finalmente, y aunque parezca extrao, se utiliza repetidamente, en dos de sus canciones donde se habla del amor en un sentido humanista. La primera de ellas es Ama, ama, ama y ensancha el alma que fue incluida, a su vez, en dos discos diferentes Deltoy y en Iros a tomar por el culo. La segunda, se incluye en Dnde estn mis amigos?, aqu se afirma que su bandera es de todos los colores y de amor.
Tambin en este apartado tendra que incluirse la mencin al amor que se hace en la cancin Villancico del Rey de Extremadura donde se menciona hasta tres ocasiones la palabra amor en clave de sorna, pero se le menciona nicamente porque se versiona el famoso Noche de Paz.
Puede argumentarse que no slo se evoca al amor cuando se le nombra. Como es cierto, propongo la siguiente comparacin, la oposicin del nmero de veces que se alude al corazn y a la cabeza, ejemplificando con cada uno de estos dos conceptos el mundo de los sentidos y el de los sentimientos frente al de la razn; de esta manera, estaramos dando lugar a la comprensin de una metonimia donde el ser humano fuera sustituido por su corazn o por su mente, dilucidando a travs de este mtodo, tambin, cul es la imagen que el grupo tiene del hombre. Este es el resultado:

Las menciones que se hace de la “cabeza” suelen ser de tipo instrumental, puesto que: la cabeza duele, uno se puede poner cabeza abajo o puede a uno faltarle… Sin embargo, el corazn suele utilizarse como sustituto de la persona, del ser humano que protagoniza cada historia. As, por ejemplo, es de su corazn y no de su cabeza o de su mente, del lugar de donde proceden los animales que se imagina o de donde surgen distintos elementos que son sus propias, y distintas, personalidades (en Cabezaabajo o en Agila).
De aqu procede el siguiente anlisis sobre quin es el personaje que se perfila tras las letras de las canciones de Extremoduro, el corazn sera:
- Mitad de coca y de caballo.
- Acorazado como un callo.
- Perdido un mes de mayo en un bar donde se moja, con luces rojas.
- Perdido.
- Como una lata de cerveza.
- Corazn helado.
- Embalsamado como un cebo.
Y tambin se puede que decir que de l, el corazn, se puede hacer usos diferentes, todos ellos marcados por la relacin dialctica que , en todo momento, el sujeto mantiene interiormente consigo mismo:
- Royendo.
- Comiendo.
- Chup, chup, es decir ser chupado.
Lo cual nos ofrece una imagen bastante vampiresca del personaje, del todo concordante con el estilo de vida preconizado por los modelos de sus canciones, puesto que la noche es su momento de expansin y vida, con este carcter a su servicio, uno se puede permitir vivir del resto de la sociedad mientras se pueda, al mismo tiempo que, se facilita la asociacin con la idea de marginalidad, necesaria para completar la imagen del personaje que se configura como protagonista de sus historias. Tambin es f cil evocar con sta, la idea del yonki como el vampiro de la vida contempornea (The Addiction, 1995, Abel Ferrara). Otra lectura de esta imagen, nos viene de la mano de la historia contada en Rompers, donde el amor imposible, incomprensible: “tu cabeza, que tristeza, cmo quieres que sepa cuando te hace falta ms” es una luz que destruye “me abrirs con tu luz, duermo todas las noches dentro de un bal” porque su vida es sobre todo nocturna, porque se vive de espaldas a la vida del trabajo y de las responsabilidades, casi siempre ligados a la vida diurna, y porque con ello, se habla de la muerte, metfora de la vida que transcurre en el constante alucinamiento de las drogas y, finalmente, porque los atades suelen ser nichos para una sola persona, con lo cual se refuerza la idea de soledad y aislamiento. Entonces, el nico final posible, es el abandono “y te irs y esta vez romper mis poemas, quizs pensar”.
El amor no es desde luego, esa idea elevada que prevalece en otros contextos como filosofa suprema de la Humanidad. Otros elementos lo superan con facilidad, por ejemplo, en El duende del parque se promulga “a codo con la sinrazn voy navegando, que a codazos con mi corazn voy dando tumbos, que encuentro un poco de calor, hoy no me derrumbo, que una chica me sonre demasiado para m. No arranco flores para ti qu culpa tiene este jardn? Si a ti te va coleccionar bellezas de origen natural”. Las flores del campo adems, tienen una simbologa especial, son la representacin de la libertad y a veces, uno mismo se personaliza en ellas mismas. “Necesitan estar a su aire”, se explica ms abajo, “sembradas en el campo como a ellas les gusta estar”.
A pesar de lo dicho hasta ahora, cada vez que aparece un interlocutor convertido en persona, ste es una mujer. A veces, ms que con ella, se dialoga interiormente y en silencio con ellas, poniendo en claro sus sentimientos, mostrando las dificultades de entendimiento que se derivan de cualquier relacin amorosa. Es el discurso del ebrio, que se dice a s mismo, sin pronunciar verbalmente una sola palabra; slo existen pensamientos tristes, desamores o reproches a esa mujer que, o bien es una posible pareja o, simplemente, la amante de una noche. El personaje recreado por Extremoduro necesita de la mujer pero no por sus cualidades de compaera o amiga sino por las exigencias fsicas y puramente biolgicas; ni siquiera se las necesita para seguir los sinsabores del da a da “…y yo me quedo en casa, no necesito tenerte cerca cuando vomito”.
En esta ltima cancin, parece que el problema se sita en la confianza del que sabe que nadie podra aguantarlo con ese mono. Quiz surja como reaccin a la necesidad de hacerse fuerte uno mismo, de la necesidad de tenerse nicamente uno a s mismo y de imponerse una coraza de defensa, pues siempre se considera uno el nico perdedor, ese sentimiento derivado del inmenso egocentrismo, tan habitual para los individuos que nos sentimos centros de todo el Universo. Y, sta es, precisamente, la circunstancia que posibilita el acercamiento hacia el protagonista, que genera la debilidad que sentimos por el protagonista. Incluso se hace especial para nosotras las mujeres que a menudo nos imponemos la obligacin de cuidar a los dbiles, esa falsa fortaleza nos permite sentirnos muy prximas al personaje, ya sea para protegerlo o para reconocernos en l, pues quin est tan sobrado de s mismo que se considera infalible siempre, y no se reconoce en el innato perdedor de todas las causas?. Todos apetecemos de acercarnos a esa persona para quererlo o por que le comprendemos hasta el final, y ah es donde, justamente, surge la identificacin. Es la viva imagen del duro Humphrey Bogart hecha carne y redivida.

Si volvemos a la cancin Rompers podemos completar el sentido de esas historias de amor pertrechadas en sus canciones, stas siempre estn abocadas a la desilusin y al desamor: “tu mirada, qu chorrada, cmo quieres que cuente estrellas, si hace tiempo me lo invento. Soy el amo del firmamento metido en mi disfraz de hombre normal”. De alguna manera, parece querer decirnos que toda historia de amor nos hace ponernos un disfraz, contrario a nuestra naturaleza salvaje, el amor ser pues una de esas excusas empleadas por el hombre para volver inevitablemente a jugar el juego de la sociedad y por tanto, a integrar esos roles que se le haban asignados por derecho y por gracia de la socializacin y normativizacin odiada. Por eso mismo, ese papel nos har, finalmente, sentir desgraciados y decepcionados de nosotros mismos. Entonces, an necesitando a veces de las mujeres, es mejor no hacer uso de ellas porque nos llevan a situaciones que contraran la naturaleza de hombre o, de otra parte, a un sentimiento de dolor tan agudo, causado por el abandono, que si uno no se cubre las espaldas y defiende de las expectativas de la mujer, cuya naturaleza parece estar ms en consonancia con las funciones sociales, puede caer.
Para que no se me acuse de juzgar a la ligera estos hechos, expondr ms ejemplos que confirman esta secuencia de acontecimientos. En Adis abanico, que lleg el aire se muestra con especial clarividencia la autopercepcin del hombre que, tras la desilusin de su pareja, reconstruye su personalidad de esta manera: “despistado, descosido, estoy cansado, no he dormido y cada da me gusta un poco ms. A tu lado he aprendido -y qu ha pasado? - que me he perdido y cada da me gusta un poco ms”. Y el protagonista se refugia en su escondite preferido, las drogas, que a veces se convierte en mujer y viceversa. Si no me creen, vuelvan a leer este pasaje pensando en la herona y en vez de en una fmina y vern que la lectura es comprensible totalmente.
La tensin entre la vida en libertad, que impone la necesidad de no tener obligaciones con una mujer, y la necesidad biolgica de mantener relaciones sexuales con ellas, queda patente en Desidia donde se dice: “desde que t no me quieres todo se me viene abajo, quiero comer donde me entre el hambre quiero dormir donde me entre sueo, huyes de m como un enjambre, y harto estoy de follarte en sueos”. Y aqu como cada vez que se menciona a la mujer de una forma positiva, se la identifica con un hada, pero slo para aadir que ella forma parte de otra pareja y que su amor es fruto de una infidelidad, al fin, nuestro protagonista le pide “deja ya de joderme con tus historias, solo quiero sulfatarte a todas horas, quiero comer donde me entre hambre, quiero dormir donde me entre sueo”.
Como deca antes, no queda muy claro porqu la relacin con las mujeres es tan difcil, puede ser por los obstculos de la comunicacin, por los conflictos surgidos de los intereses contrapuestos entre ellos y ellas o por su propia personalidad. Tambin al inicio de Rompers se habla de todo ello con una nota de esperanza pero, como siempre, tintada de una profunda tristeza. Segn ella: “rompers con tu voz, mil silencios que habitan mi corazn” que le permitirn “olvidar de un tirn todo el tiempo que paso esperando tu amor, cambiar de color, voy a pintar de verde la luna y el sol, y al final quin soy yo?”. De nuevo la reflexin en torno a la prdida del sentido y la propia personalidad, ahora acompaado por un manifiesto de buenas intenciones: “a ver si me lo aprendo y me sale mejor”, la relacin? Su yo sin contradicciones, del que hablaremos despus? Ciertamente, la etapa de enamoramiento suele ser una fase de luz y de apertura pero sin remedio, al finalizar sta, se vuelve uno a su rincn y a ponerse la coraza de frialdad, uno vuelve a convivir con la nica compaera posible, la soledad (Amor castuo) que a veces se convierte en una ruina o en la luna.

Y, como si fuera un remedio contra la desesperacin, se acude a la objetivizacin de la mujer y a dotarla de los peores atributos: “cada vez que la miro se me encoge el alma, cada vez que te miro te como el higo, cada vez que la miro me como el tarro, y cada vez que la miro me tiro al barro”, con las rimas ms ftiles y peor sonantes, se emplea las vulgaridades ms burdas cual si fueran un talismn que hace alejar los males del amor. Varias veces se menciona de alguna forma, la siguiente frmula como apropiada en relacin a las mujeres, “te miro, te tiro y me piro sin ms”.
Como elemento seductor, la mujer se fusiona con la droga mezclndose e indiferencindose en la mayora de las ocasiones, entre las letras de sus canciones. La misma relacin de amor-desamor se da con las mujeres que con las sustancias adictivas, a las cuales, como ocurre con la mujer, se acude por necesidad, para sobrevivir. Pero es obligatorio alejarse de ellas para poder ser un ser humano normal, claro que para la banda cundo se es “normal”?: cuando est drogado, o cuando forma parte de la vorgine de la sociedad. Ocurre del mismo modo que antes ocurra cuando se tena una pareja? qu significa la normalidad para los Extremoduro? La respuesta es ambigua, quedar, como casi siempre, entre las fauces de las metforas que dan lugar a la poesa y que cada lector-oyente interpretar como mejor entienda o prefiera.
Pero antes de adentrarnos en ese terreno pantanoso de la identidad y de la construccin del yo, tratar de demostrar la tesis relativa a la identificacin entre mujer y droga. En esta estrofa de Salir la imagen ofrece una relacin biunvoca, que produce la confusin, “no s si son tus besos o este tripi que me sube, ya no me acuerdo de n, que todo era de colores”, y, por si lector an quiere decantarse por la identificacin con la mujer, el poema sigue as: “-Dnde estarn los besos? - se los han quedao las flores” en clara alusin a los efectos de las drogas y, una nota ms a favor de esa versin, la herona se saca de las flores de las “ama-polas”.
En otro ejemplo procedente de la cancin Con un latido del reloj, la correspondencia se produce en una direccin que va de la mujer a la droga. En esta ocasin, la primera es la protagonista exclusiva de la estrofa pero puede transformarse en esa sustancia psicotrpica que alienta su vida diaria y con quien tambin mantiene una relacin destructiva: “ya s qu quieres, ya s qu intentas, tenerme todo el da metido en tu despensa, dime quin eres? qu te atormenta? Te doy todo mi esperma y no s si te alimenta”. Por el dato del esperma es evidente que se refiere a una mujer, eso s, excesivamente posesiva que quiere mantenerlo bajo su poder, de la que hay que huir porque “no necesito estar tan cerca de ti”. Ahora bien, si esa imagen femenina se sustituye por la imagen de la adiccin, el mensaje permanece igual de coherente. La relacin maldita le aturde hasta encontrarse como dentro de una despensa, no sabe quin es ni lo que quiere de l, se alimentan continuamente el uno al otro, necesita estar alejado de ella, quien quiera que sea, porque le agota y le quema. Un poco ms adelante, en la misma cancin alguien llama a su puerta y “abro la puerta y soy yo tambin quien entra”.
En Sol de invierno, la direccin de correspondencias es la contraria, se escenifica su relacin con las drogas como si fueran una pareja aunque, como tantas reales, desigual, formada por un ratn que cree haberse llevado al piln a la reina de las aves. Posteriormente el narrador se da cuenta de que “ni ella era la reina de las aves ni yo le puse cara de ratn, ni ella iba volando por el cielo ni me comi el corazn chup, chup. Y su calor es como el sol, poco a poco voy ponindome moreno, y su calor es como el sol, no te acerques tanto que me quemas los pelos. Sudando para ti, para ti, para titirititirit” simula un escalofro de vuelta a la consciencia.
Posiblemente, donde la imagen queda ms clara es en Su culo es miel “no s… sin ella no puedo volar”, le dice a la chica que parece estar conociendo en ese momento, “me paso el da esperando y s que cuando sale: hasta las flores se salen, slo pa ver cuando asoma”, todo el mundo sale a ver a esa chica tan guapa, hasta los restos de las drogas en su cerebro, como si fueran unos colegas ms, “tu carita de amapola” denota una personifica de la chica con la flor de amapola, a la cual no me parece preciso hacer ms alusin, ella, sea quien sea, la droga o la mujer, “sale a verme la cola” la cola de diablo, personaje con quien se identificar en otras canciones, o hay que entender su miembro viril y pensar en ella como una mujer interesado sexualmente por l?

La encarnacin de una en otra tambin se produce en Bribribliblibli (en el ms sucio rincn de mi negro corazn) donde para acabar con las pesadillas, nuestro protagonista evoca sus ensueos ms amables hasta que al final consigue ese ansiado estado de bienestar que da tanto el sexo como las drogas: “Me coge de la mano y yo me sueo con tu pelo, para estar tan colgado” de amor o de drogas? “Hace falta echarle huevos”, por lo que, debido a lo que se dice en ese ltimo verso, me decanto por la segunda interpretacin y no por la primera.
Tambin es importante destacar que para la banda, las drogas es un principio vital: “…hashs, caballo y cocana pal que compre, pues ya lo dijo dios: no slo de pan vive el hombre”. Pero an ms importante, es que a travs de ellas se toma conciencia de las injusticias del mundo, ofrece la lucidez de los marginados, por eso la paz se encuentra en ella… “me gusta poder elegir, no me gusta tenerme que callar, si no encuentro drogas por aqu, no me gusta, no me gusta nada este lugar” en El duende del parque. As, en estos dos versos “me has alterado ponindote a mi lado, yo que viva tan feliz en un tejado” pueden interpretarse en dos sentidos:
1.- Esa mujer me ha puesto en otra dimensin, “yo que andaba tan feliz conmigo mismo”. Incluso por el elemento del tejado que se utiliza en otras composiciones en este mismo sentido, podra interpretarse “feliz, colgado en las drogas”.
2.- Pero tambin: “las drogas me han dado otra visin, yo que andaba feliz sin darme por enterado de los problemas”, en el tejado o en la superficie, en la sociedad, en la vida real.
Es cierto que en otras canciones (Pepe Botika o Emparedado) el tejado se utiliza para designar la libertad o el estado de limbo conseguido con las drogas, lo que nos obligara a aceptar la primera interpretacin. Pero, por otro lado, las contradicciones y el uso de metforas contrarias, es tan habitual en las composiciones del grupo, que no me parece estar forzando ninguna interpretacin.
Un ltimo ejemplo, esta vez procedente de Cabezabajo, cancin especialmente rica en ideas y recursos. La historia narrativa cuenta cul es la relacin de dependencia con respecto a las drogas y el efecto que las sustancias estimulantes causan sobre su organismo: “probar la droga, una de cada y volver fiel a repetir, pa encontrar la que ms me degrada y abrazarme a ella hasta morir”. No cabe duda de que se dota a las drogas de rasgos tpicos de un ser humano y, sobre todo de cualidades propias de una mujer, al menos la de abrazar.
[Siguiente captulo: LOS DUROS EXTREMOS DE EXTREMODURO, la llamada a la rebelda, cabalgando sobre la espuma del mar]

Breve historia de la informática (I)

Monday, May 3rd, 2004

Introduccin
La informtica es una disciplina aeja, con races que pueden encontrarse en las civilizaciones griega, babilnica o egipcia. Se basa en dos cuestiones que han llamado la atencin de los pensadores durante miles de aos: la sistematizacin del razonamiento (o cmo expresar razonamientos) y el desarrollo de mtodos de clculo. Los computadores son solo el avance ms reciente en esta historia.

Este texto pretende explicar someramente la evolucin en dicha historia y fomentar la curiosidad sobre multitud de apasionantes temas que influyeron en la historia del pensamiento y desarrollo de la humanidad. Si consigo interesaros por alguno de ellos me sentir satisfecho (adems de animarme a tratarlos con mayor extensin).
No dudis en comentar cuantas dudas os surjan, posibles erratas y ampliaciones de informacin.

Griegos, Babilonios y Egipcios
(El razonamiento formal y los mtodos de clculo)
La antigua Grecia realiz una contribucin enorme en la sistematizacin del razonamiento. Durante el periodo de 600 AC hasta 300 AC, en Grecia se desarrollaron los principios formales de las matemticas. A este periodo se le conoce como periodo clsico, donde sus principales representantes son Platn (427-347 AC), Aristteles (384-332 a.C.) y Euclides. Platn introdujo las ideas o abstracciones; Aristteles present el razonamiento deductivo y sistematizado en “Organn” y Euclides es el personaje que mayor influencia ha tenido en las matemticos a lo largo de toda la historia, al establecer el mtodo axiomtico.
En ”Elementos”, Euclides distingue entre principios (definiciones, axiomas y postulados) y teoremas (deducidos a partir de los principios). Con tan solo 5 postulados, Euclides organiz todo el conocimiento matemtico de su poca con un riguroso mtodo deductivo. Es decir, en lugar de realizar experimentos con crculos y analizar los datos, los matemticos griegos definieron el concepto de crculo y sus propiedades bsicas (axiomas) y derivaron las propiedades de stos utilizando el razonamiento formal.
Consiguieron as grandes avances en la clarificacin de los criterios a seguir para realizar un razonamiento correcto. El ejemplo siguiente se debe a Aristteles:

Toda persona es mortal.
Scrates es una persona.
Entonces, Scrates es mortal.

Esta forma de razonamiento recibe el nombre de modus ponens. Un modo de razonamiento ligeramente diferente, denominado modus tollens, se ilustra a continuacin:

Toda persona es mortal.
Zeus no es mortal.
Entonces, Zeus no es una persona.

Los trabajos de Aristteles sentaron las bases fundamentales de la lgica formal; de hecho, no se produjeron avances revolucionarios en este campo hasta el siglo XVIII.

Los babilonios y egipcios no fueron razonadores sistemticos como los griegos. En su lugar desarrollaron una gran cantidad de mtodos de clculo, con la intencin de agilizarlos, basados fundamentalmente en el mtodos de prueba-y-error. Por ejemplo, obtuvieron tablas de multiplicar, tablas de cuadrados y races, tablas de cubos y races cbicas, tablas exponenciales para poder obtener el inters compuesto… encontraron incluso una frmula para resolver ecuaciones cuadrticas. Sin embargo, al contrario que los griegos, los babilonios y los egipcios no desarrollaron mtodos para analizar la correccin de sus resultados.

Hindes, rabes e italianos
(El desarrollo de los nmeros)
Las mejoras sobre mtodos computacionales (de cmputo o clculo) se sucedieron de modo espaciado a lo largo de siglos en diferentes partes del mundo. La numeracin decimal de posicin que utilizamos procede del sistema de numeracin hind quienes inventaron el cero, cerca del ao 500 y lo denominaron “sunya”, que quiere decir “vaco”. Esto fue un gran avance ya que permita escribir nmeros como el 507 sin que se confundiese con el 57, ya que la forma utilizada anteriormente para escribir 507 era dejando un espacio en blanco (5 7). Este smbolo de la nada fue recogido por los rabes hacia el s. VIII, quienes lo denominaron “cfer”, que tambin quiere decir “vaco”. De “cfer” derivan tanto “cero” como “cifra”.
Recordemos que la numeracin romana, utilizada entonces en occidente, no es posicional (1 es I, 10 es X y 100 es C). Por ello para efectuar las operaciones aritmticas, los griegos, los etruscos y los romanos no utilizaron sus cifras, sino bacos (que significa “bandeja, mesa o tablilla”). Las piedras utilizadas se llamaban “clculos” y se parecan mucho a las piedras que aparecen a veces en los riones y que llamamos “clculos renales”.

El trmino “algoritmo” deriva del nombre del matemtico persa Abu Ja?far Mohammed ibn Musa al-Khowarizmi, que vivi alrededor del 825 despus de Cristo. La acepcin original fue algorism y hacia referencia al proceso de prueba de clculos realizados utilizando nmeros arbigos, que constitua el tema central del libro de al-Kowarizmi.
Fue un matemtico italiano, Leonardo Fibonacci (1170-1240), el primero en escribir sobre los nmeros arbigos en occidente. Tuvo la ocasin de viajar ampliamente por el norte de frica. All aprendi la numeracin rabe y la notacin posicional con el cero. Fibonacci escribi un libro (1202, Liber Abaci) que sirvi para introducir los nmeros arbigos en Europa, aunque los romanos an se mantuvieron en vigor durante tres siglos ms.
El matemtico italiano Geronimo Cardano (1501-1575), fue el que demostr, en 1545, que las deudas y los fenmenos similares se podan tratar con nmeros negativos. Hasta ese momento, los matemticos haban credo que todos los nmeros tenan que ser mayores que cero. Pero eso es ya otra historia.

Segmento

Monday, May 3rd, 2004

Contribucin de Annimo
La vida como viaje continuo: introspeccin

? y fluyes con ella;
ya no te defiendes;
a pequeos saltos,
ellas van apareciendo,
en la superficie;
sabes de dnde vienen,
y por qu estn ah,
desde eternidades que desconoces,
sabes que siempre estuvieron ah.

Partes,
Y es el viaje lo que te individualiza,
concreta,
personaliza.
Gritars en vano,
porque nadie tiene tus respuestas;
seguirs otras huellas,
presencias te acompaarn a trechos,
mas al fin, solo, proseguirs la jornada.

Y ahora,
s, te enfrentars a ellas,
con la sabidura de tus grandes,
y tus pequeos momentos.

Entablars dilogos,
hallars algunas respuestas:
mentiras como templos,
verdades como hormigas
en constante bsqueda de alimentno.

Todo es mascarada,
pero vives intnsamente tu papel,
porque no se te dar otro:
te quieros de pegatina,
para cundo el tatuaje del amor;

sueos de Dios y la creacin,
pesadillas de demonios
de conocido humano rostro;

espirales de angustia,
paralelas de miedo,
crculos de duda;

explosiones de alegra,
pantanosa tristeza,
tiempo de respirar tierra mojada, musgo,
roces de esperanza;

todo lo que est de ms:
la muerte cerrando la puerta a tu espalda;

todo lo que falta:
el mismo impulso entreabre
el umbral que habrs de cruzar.

Y el viaje prosigue,
en realidad nunca se detuvo,
oyes su nueva llamada,

Y partes
como una lanza
atravesando capas de silencio?

Javier Ballester

Ambientado en el tema ?Neukln? del lbum ?Heroes? de David Bowie

Una tranquila noche de verano

Monday, May 3rd, 2004

Contribucin de Feo
“Algn da encontrar una mujer que me compendra .Ese da me enamorar y os podris burlar de m a vuestras anchas.”
-Aristuto de la Sierra Pelada del Monte.

Era una noche de verano.Las estrellas brillaban con fuerza en el firmamento y la luna llena lo contemplaba todo con su habitual indiferencia.Las aves nocturnas iban en busca de sus presas y las lucirnagas refulgan intentando atraer a sus compaeros de cpula.
En resumen.Era una noche tranquila.

Pedro conduca su coche con la seguridad que slo poseen los conductores veteranos que han recorrido un camino cientos de veces.Circulaba despacio por una carretera secundaria que haba de llevar a los ocupantes del vehculo hasta los restos de una urbanizacin que, antao, haba estado repleta de casas.Ahora, tras la depresin econmica, slo quedaban en pie unos pocos chalets, de los cuales, slo el de Pedro, reciba alguna ocasional visita de su dueo.
La razn de que circulara despacio, o de que llevara la cinta de Braveheart tan baja, no era la de admirar el paisaje, el cual lo conoca casi de memoria, sino que quera evitar a toda costa coger algn bache que pudiera ocasionar un zarandeo del coche que tuviera como consecuencia el que su copiloto despertara.La ocupante de dicho asiento era una belleza pelirroja que dorma plcidamente con la cabeza apoyada en la ventanilla.
Pedro se la qued mirando con ternura.Sus ojos brillaban y, sin darse cuenta, empez a rememorar un tiempo en el que todo haba sido posible.Un tiempo en el que el cielo no era gris, en el que no haban tormentas, en el que, por una vez en su vida, haba sido feliz.Y no es que la chica se pareciera fsicamente a aquella otra, a aquella dulce y amada persona que haba llegado a conocerle casi mejor que l mismo.La chica tambin se pareca mucho en su forma de ser.Tambin era alegre, generosa y un poco tmida.
Las lgrimas brotaron de los ojos de Pedro cuando empez a pensar en aquella otra.En Silvia.En sus ojos azul claro.En sus mejillas siempre levemente sonrojadas.En aquel carcter tranquilo que sin prisa, pero sin pausa, saba sacar lo mejor de l.
Enjugndose las lgrimas con un pauelo de tela azul, Pedro prosigui su camino hasta la casa donde tantos buenos ratos haba pasado de nio y de no tan nio.
Veinte minutos ms tarde, el turismo llegaba a su destino: una pequea casa que alguna vez haba debido ser bonita y agradable a la vista, pero que ahora estaba cubierta de enredaderas y suciedad.En el jardn que antes haba estado repleto de rosas y claveles slo vivan ahora las malas hierbas.
El coche se par a unos cinco metros de la puerta.Pedro baj de l y se acerc a la puerta de entrada mientras buscaba en sus bolsillos la llave que le franqueara la entrada.una vez abierta la puerta, entr en la casa y, despus de soltar una maldicin tras golpearse en la rodilla son un polvoriento y viejo mueble, la luz de lo que deba ser un comedor se encendi.
Acto seguido, Pedro volvi al coche, abri la puerta del copiloto, le quito el cinturn de seguridad a la pelirroja y se la carg a los brazos.La chica se quej en sueos, pero no se despert, y Pedro, poco acostumbrado a cargar con mujeres, se acerc tambalendose hasta el interior de la casa.Tres minutos despus, y tras ms maldiciones tras chocar de nuevo con el mueble, Pedro sala otra vez de la casa.Se dirigi al coche, se asegur de cerrarlo bien y volvi a entrar de nuevo.

En el interior de la casa, ms concretamente, en uno de los tres dormitorios, Pedro no dejaba de dar vueltas y de beber de un vaso bajo y ancho repleto de bourbon.De vez en cuando se sentaba en la cama que no estaba ocupada por la pelirroja y se la quedaba mirando con los ojos ansiosos de aquel que se muere de ganas por contar algo que slo l sabe.
La chica, que se llamaba Juana, para ms seas, dormitaba en la ancha cama de matrimonio que dominaba la habitacin con su escandaloso espacio.De vez en cuando, la chica se revolva inquieta, como si un tuviera una pesadilla o recordara alguna mala experiencia.Era entonces cuando Pedro se le acercaba con aire preocupado y le susurraba tiernas palabras de consuelo al odo.El resultado era casi inmediato.Juana se calmaba enseguida y, entonces, Pedro poda volver a lo que estaba haciendo.
Y lo que estaba haciendo no era otra cosa que volverse loco.La espera le estaba matando.Pero an as, no se atreva a despertarla.Prefera sufrir en silencio y observarla mientras dorma.Prefera tener los nervios destrozados a turbar el descanso de la joven.
Ya habra tiempo para hablar, pensaba.Ya habra tiempo para hablar en cuanto se despertara.
Y mientras tanto, esperaba.Y esperaba.Impacientemente, nerviosamente.Pero esperaba.Y mientras lo haca, encenda un cigarrillo tras otro, a sabiendas de que, como ella tambin fumaba, el humo no la molestara.
Tras una hora de espera, Pedro ya no poda resistir ms.As que se acerc a la cabecera del lecho y empez a susurrarle al odo.Al principio, lo dijo en un volumen tan bajo que ni siquiera Juana le habra odo.Y es que las dos primeras palabras que surgieron de sus labios fueron las ms difciles de pronunciar.
-Te quiero.-Dijo con voz entrecortada.
Pedro tard en volver a hablar, pero cuando lo hizo, su nerviosismo se haba ido.Como si el pronunciar aquellas dos palabras le hubiera descargado de un peso que ya no pudiera soportar ms.Ms animado, Pedro las repiti, ahora aumentando la voz hasta convertirla en un susurro.
-Te quiero.-Repiti.
Pedro se apart de ella y sonri.Haba sido difcil.An considerando el hecho de que Juana estaba dormida y de que muy probablemente no le habra odo, le haba costado mucho decrselo.Pero ahora saba que, una vez despierta, la confesin de su amor no le costara nada.Ahora saba que cuando despertara tendra las fuerzas necesarias para mirarla directamente a los ojos y decrselo claramente, sin titubeos.
No obstante, Pedro an estaba nervioso.As que decidi empezar el discurso que le tena reservado.As luego sera an ms fcil, pens.
-Te quiero.-Empez de nuevo.-Te quiero desde el primer da en que te vi.Lo recuerdo muy bin.Era una tarde de otoo, a mediados de curso.Estabas en el bar, sentada sola, delante de un libro.”El Perfume”, si no recuerdo mal.Cualquiera hubiera supuesto que leas, pero slo yo me di cuenta de que te limitabas a pasar las hojas cada cierto tiempo, simulando leer, para tener un poco de intimidad.
Pedro se apart de la cama y empez a dar vueltas alrededor de la misma.
-Recuerdo tus ojos.Estaban tristes, llorosos.Ms adelante me enter de que aquella tarde habas roto con tu novio de toda la vida.No sabes lo mucho que me extrao que t hubieras tenido un desengao.Seguramente aquel gilipollas no saba lo valiosa que eras, o bin s lo saba, y se asust cuando supo que nunca estara a tu altura.Da igual.Lo que realmente me atrajo de ti es que t tambin habas sufrido como yo.Que t tambin habas experimentado el dolor de perder a alguin muy cercano y querido.
Llegado a este punto de su monlogo, Pedro tuvo que callar durante unos segundos.Su voz se haba quebrado, como estrangulada.La imagen de Silvia haba aparecido en su cabeza con tanta fuerza que, por un momento, haba olvidado dnde estaba.
Pedro sacudi la cabeza y continu hablando.
-No te puedes imaginar la alegra que me diste cuando continuaste viniendo por el bar. Recuerdo que esperaba ansioso que llegara la hora en que acabaran las clases para verte entrar por la puerta y dirigirte a tu rincn, a tu mesa.Sabes?, el placer que senta cuando te vea borraba los celos que senta de los chicos que te acompaaban.Esos imbciles que lo nico que pretendan era metrsete entre las piernas.No te imaginas lo mucho que me enfureca cuando los vea rondar cerca tuyo y bromear falsamente contigo, mirarte el culo y las piernas cuando no les mirabas.No sabes lo cerca que estuvieron de que les buscara y les partiera la boca a puetazos.
Ahora Pedro suba y bajaba la voz sin darse cuenta.La furia lo invada y, sin darse cuenta, asest un puetazo a una de las paredes.El blanco estucado se hundi, dejando la marca de sus nudillos, la piel se le abri, y un pequeo hilillo de sangre se deslizo por el dorso de su mano.El golpe haba sido fuerte, tanto que Juana se removi en sus sueos, a punto de despertarse.
No obstante, Pedro no se di cuenta y sigui hablando.
-Pero no, no te asustes.Sabes que yo nunca sera capaz de algo as.Por mucho que me sacaran de mis casillas, eran amigos tuyos, y nunca se me ocurrira hacerle nada a nadie que estuviera en tu estima.Por muy gilipollas que fuera.
Pedro se calm y, como Juana estaba todava descansando, sali de la habitacin y se dirigi a la cocina.Una vez all, sac un vaso de uno de los estantes y, tras limpiarlo con un pauelo de papel, lo lleno de agua del grifo.Despus, se lo bebi y se refresc un poco, lavndose la cara con el agua helada.Despus volvi a la habitacin y se sent a un lado de Juana, con su cara al alcance de la mano.
Un tiempo indeterminado despus, tal vez cincuenta minutos, un movimiento al lado suyo le saco de su amodorramiento.Era Juana, que se estaba despertando.Pedro se levant rpidamente y se puso de pie, frente a ella.
-Ah, veo que al fn despiertas.Ya era hora dormilona.-Dijo con el tono que empleara un padre al dirigirse a su hija que acaba de salir de un profundo sueo.
Juana no dijo nada.Se limit a mirarle fijamente, desorientada.
-No.No te asustes.Estamos en mi casa.Recuerdas?Te acuerdas que en la fiesta algo te sent mal y me pediste que te trajera a casa?Pues bin, ya estamos en casa.Y ya es hora de que te diga lo que siempre haba deseado decirte desde el da en que nos conocimos: Te quiero.Y a partir de ahora no nos separaremos nunca ms.Viviremos juntos y tendremos muchos hijos.
Pedro estaba exultante de felicidad.No obstante se di cuenta de que la chica no pareca apreciar sus planes con mucho entusiasmo, as que le dijo:
-No pareces muy contenta….-dijo el sin entusiasmo, algo triste.
-…..
-Cmo? No te entiendo.Espera un momento que te quite eso de la boca.
Pedro se acerc a ella y, suavemente, le quit la mordaza que le obstrua la boca y le impeda hablar.
-Quin coo eres t?-dijo ella chillando-Y donde coo estamos?
-Qu?-respondi sorprendido-Soy yo, Pedro.
-Dnde mierda estamos, hijoputa?-Sigui ella ajeno a las palabras de Pedro.-Te advierto de que como no me desates ahora mismo y me dejes marchar me las vas a pagar muy caras, cabrn.
Pedro retrocedi asustado.Cmo poda haber pasado aquello?Evidentemente la chica se haba vuelto loca.
Pedro sacudi la cabeza y escuch, anonadado, las amenazas y los insultos de Juana.Algo haba ido mal, pensaba, muy mal.Desde luego, aquella no era la chica de la que se haba enamorado.
Tropez con la pared y entonces se fij en la pala que descansaba unos metros a su derecha.Casi sin pensar, agarr la pala por el mango y se acerc a la cama, con la mirada perdida.
-Qu vas a hacer con esa pala?-Chill Juana presa del terror-Qu vas a hacer?
No dijo nada ms.

En el jardn de una casa ruinosa, un hombre, destrozado por haber perdido de nuevo el amor de su vida, cavaba sin descanso una pequea fosa.Cuando hubo terminado de cavar, deposito un bulto envuelto en una sbana blanca que tena unas cuantas manchas rojo carmes. Despus, rellen el agujero y se qued pensativo unos instantes.Luego esboz una tmida sonrisa.S, se haba equivocado.Pero saba que, en alguna parte, en algn lugar, una chica, LA chica, le estaba esperando.Y saba que la encontrara ya que, por su parte, l no iba a dejar de buscarla.
El hombre dej caer la pala al suelo y contempl la sierra con mirada ansiosa.
Era una noche de verano.Las estrellas brillaban con fuerza en el firmamento y la luna llena lo contemplaba todo con su habitual indiferencia.Las aves nocturnas iban en busca de sus presas y las lucirnagas refulgan intentando atraer a sus compaeros de cpula.
En resumen. Era una noche tranquila.

Extremoduro: PARTE: II. LAS MELODÍAS TEMÁTICAS

Monday, May 3rd, 2004

Contribucin de Jeremas
Primera parte

CAPTULO 2. LA COMUNICACIN IMPOSIBLE:
Las flores del campo, el aroma que lo trae el viento y, por supuesto, el pblico que lo huele.

Empecemos por un extremo, aunque ni siquiera sea del principio ni del final, por uno de sus discos, el que se titula Deltoy y por la cancin del mismo nombre Deltoy. Sintagma significativo que se repetir mntricamente durante el estribillo, hasta acabar en un sincopado sin-sentido necesario, despojado de todo sentido, del que necesita el que lo escucha para comprender su significado. Est compuesto por un apcope que, como no podra ser de otra forma, la banda deconstruye “al revs”, cuyo resultado es una deformacin de la expresin “estar puesto ya del todo” y tambin “estar acabado del todo ya”. Convertir el “deltoy” inicial en cualquiera de esas frases ya es un esfuerzo que puede servir como entrada al club privado, slo para los iniciados, que conforman todos los seguidores y la banda misma.
Pero parece que el grupo quiere conseguir algo ms, alejarse de su audiencia o alejarlos para seguir solos. Para ello, descontextualizar sus necesidades grupales en pro de la marginalidad, Extremoduro suele utilizar un lenguaje barriobajero, procedente del tipo de vida con la quiere identificarse, y que puede ser otra forma ms de conseguir una adhesin ms fuerte de su pblico especfico, pero en esta ocasin, se deforma hasta tal extremo, al emplear una mala pronunciacin, que parece querer decir: “ni siquiera t puedes entenderme”. Esta singularidad que acabamos de explicar es un ejercicio habitual en las letras de sus canciones y en el sentido proporcionado por cada una de sus composiciones.
Ejemplos del primer proceso enunciado, es decir, del de invencin de palabras y trminos especiales como puerta de entrada exclusiva para los iguales, tenemos, el caso de la palabra “malincuentes” formado por la palabra “malos” y la palabra “delincuentes”; tambin “cuete nuclear” mezcla de cohete y cuesco; o, la fonetizacin de la palabra speed por “esp”.
Como ejemplo de ese segundo proceso, conseguido a travs de la deformacin fontica, evocamos de nuevo el caso de deltoy que acaba siendo deltya, pronunciado precisamente con la intencin de perder totalmente su sentido y, de esta manera, hacer perder la conexin establecida entre oyente y emisor. A la vez, ese sentido es insignificante en cuanto a su significado preciso, pues, al repetirse sin cesar, de forma insistente, se consigue en un eslogan totmico, que hace trascender al oyente del mundanal ruido a su intimidad y con un sentido privado, tal como ocurre con la msica chill out o en las oraciones iteradas ante las cuentas de un rosario.
Y, aunque parezca banal, no lo es. La propia destruccin de los significados que haban sido previamente, meticulosamente encubiertos a los odos de los profanos, los no merecedores de ser incluidos en la tribu, es una forma, a la larga, de conseguir hacer amigos, slo con los que puedes tener ms intimidad, con aquellos que nos puedan comprender ms estrechamente, all donde puedan estar, tras las filas iniciales de un concierto o en una ciudad lejana escuchando un disco. Es una forma de convertirnos en especiales, ligados nicamente por los sentidos del odo y de los sentimientos, con nuestros iguales aunque sea a kilmetros de distancia.
Pero adems puede drsele otro significado. En este mundo, parece quererse decir, nada representa otra cosa ms que la nada misma. Ni siquiera est a salvo la comunicacin, necesaria, entre la banda y su pblico, puesto que incluso la propia persona, el que escucha y el que habla, estn perdidos ya…. “no necesito comunicarme con la voz” o se mantienen unidos por un cable invisible ms fuerte an.
Tampoco, seguramente, hay un deseo de hacerlo, porque lo nico absoluto es la prdida constante del sentido inherente de la vida y de los actos cotidianos de los actores: “cada maana empiezo a vivir”. La vida, en s misma, es un hecho aislado y absoluto, que se define por la imposibilidad de buscar continuidades, y la nica continuidad posible son las cosas que se viven en el instante preciso, durante la experiencia cotidiana y personal de la vida.
No se desea enunciar nada similar a un principio moral o tico. En sus canciones no hay siquiera una moral combativa en relacin a su condicin de marginados, la que exponen como estilo de vida, la que relatan a travs de los personajes representados en sus canciones. Cmo puede moralizar quien no tiene otro objetivo que ver pasar la vida? “Hojas en blanco, noches en vela y as me paso la vida entera, s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso”. La nada y la inactividad es la nica victoria posible del da a da del marginado.
Los protagonistas de sus canciones no tienen ms principio que la supervivencia de una jornada ms, quiz sera mejor decir una noche ms, pues su vida es por definicin noctmbula. No les queda otra salida ms que el xito sobre s mismos pues la vida supone una lucha constante consigo mismo y con otros dragones ms poderosos. Para quien nada espera, incluso la desaparicin es un triunfo. La existencia humana, se dibuja como una lucha sin cuartel entre principios contrapuestos “ya me deben de quedar dos neuronas nada ms, las desato y son como el perro y el gato”. Convivir con uno mismo se convierte en una bsqueda continua de identidad, a pesar de lo cual, no se llegar a ninguna parte: “Por fin encontr, ste es mi papel, y no hay nada escrito, no hay nada escrito”, no hay valores ni grandes ni pequeos, menos, normas morales. El ser humano tiene motivos para sentirse perdido.
Si acaso algo prevalece, son los sentimientos. En general, no importa las excesivas repeticiones de ideas, las rupturas de imgenes que se producen en una misma cancin, que la descaracteriza de su sentido completo, o, incluso, las contradicciones que puedan producirse al aplicar los mismos versos a contextos distintos, en dos canciones cualesquiera. Ms bien parece que la intencin del grupo hubiera sido la de darse la ocasin de repetir una idea que le gustara, que la ofrecer un contenido especfico y sta es una manera de recrear imgenes o ideas que son reflejo de sus sentimientos.
Uno de los versos ms reiterados es aquel que simboliza su propio pene ensangrentado. Mientras en No me calientes que me hundo sta metfora se relaciona con una circunstancia negativa, se convierte en un arpn que mata a un delfn, en Prometeo se transforma en un gran orgasmo de placer, que riega el jardn de su amante. No es un caso aislado, abundan las representaciones alegricas repetidas sin cesar, hasta cansarnos: las sbanas que simbolizan banderas, duendes que son l mismo, vagabundos que representan la libertad o incluso ranas que a veces son prncipes encantados y a veces avergonzados animales que huyen y escapan de una situacin embarazosa…, pero de esas transformaciones que sufre sus personalidades, se hablar en otro apartado.
Acerca de los valores y grandes principios de la vida, la actitud ideolgica ms visible es la de anarquismo, “las banderas de mi casa son la ropa tenda (…) y los pjaros sin amo” favorecen el uso de esta identificacin poltica. Aunque ya de por s, ofrece una lectura sumamente sugestiva, no es la nica que puede detectarse pues, representa tambin, un dictamen a favor de la desobediencia civil y la rebelda, que desarrollaremos ms adelante. Ahora bien, la rebelda sin objetos concretos a los que atacar nos lleva a la contradiccin de que toda accin est abocada al fracaso y, por tanto, la inactividad es la propia defensa del joven que no de ninguna manera se percibe, con alternativas de transformacin de la realidad. Y ello, que normalmente es sintetizado en la culpabilizacin de la jvenes como apticos, supone otra estrategia para el joven aunque sea en s misma negativa.
En el grupo esa estrategia viene definida por lo que voy a denominar “canciones de la aceptacin”: “no creas que estoy huyendo si me ves retroceder, espera, que estoy cogiendo carrera; desafiar la perspectiva del fracaso a la que estamos condenados”. El espritu rebelde se aplaca y el “dejarse llevar” es la tnica del luchador que, rendido, espera mejor oportunidad para saltar; de momento la postura es seguir la corriente y simplemente, flotar. Cada uno a su manera. Aunque siguiendo las composiciones de sus canciones, esa salida, para la banda, est estrechamente relacionada con las drogas, no significa que todos los jvenes, aun identificados con la idea, usen la misma salida, su pblico se reserva y ejerce el derecho de compartir o no sus medios de evasin, puede quiz detectarse distintos grados de participacin de la audiencia: comunin absoluta de ideas y prcticas, asimilacin de las ideas pero no de las prcticas, implicacin en los ritmos o en las letras pero no del resto de los elementos constitutivos y los meramente asombrados oyentes.
Ms ejemplos de esta postura de conformidad son las canciones Correcaminos estate al loro, La carrera, Abre el pecho y registra donde prevalece, como se dice en la escena final de Quemando tus recuerdos, vivir en un vertedero, acostarse con la luna, pues “qu importa ser poeta o basura”. Es decir, da lo mismo una cosa que la otra: “no s si atracar un banco o irme a desintoxicar, para qu quiero el dinero? si todo me sienta mal”. La aceptacin viene de la mano de las drogas: “me cuelgan las araas, voy a empaparme en gasolina a ver si prendo” en clara alusin de que la gasolina, energa vital para las mquinas o las drogas en su caso, van a hacer explotar a su ser interior adormecido y/o para acabar en un final hecatmbico.
Normalmente, esas canciones estn marcadas con un deje de desesperanza, se sitan en el polo contrario al del resto de las canciones, donde la bravura de su genio representa situaciones de una violencia osada, casi heroica. Hablan del caos social, de los desastres naturales o de la vida salvaje del delincuente y del terrorista. En ellas, las historias tienen el sabor de una pelcula feliz de Hollywood, “vivir a la deriva, sentir que todo marcha bien, volar siempre hacia arriba y pensar que no puedo perder”. Pero el happy end no proviene de la bondad o de las buenas cualidades del protagonista, sino de la fidelidad hacia el nico principio posible a seguir por la humanidad: la rebelda y la destruccin de los cnones sociales.

La protesta slo porque s (como dice Rousseau: “que siempre es algo”), es la nica salida pero cul es el camino? hacia dnde hay que dirigir la marcha?. Sin rumbo, slo a contracorriente. Este es el nico smbolo que respeta el insumiso permanente, la insubordinacin incluso a sus propias reglas: “cada minuto marco un punto al que debo llegar y noto que me vuelvo a sublevar”. Al final, slo nos queda ese estruendo de tormentas “desato tormentas sin rechistar”, “corre, corre que ya est aqu, hay tormenta y yo me tiro al mar, me abandono, no me voy a ahogar, y ahora arriba soy el huracn”.
El anarquismo es la doctrina que ms fcilmente puede identificarse en el conjunto de sus composiciones, tanto por su esttica, la manera transgresiva de exhibir sus ideas, “de una patada rompo el sol, mis ventanas muros son, ni tengo puertas ni balcn”, como por su propio mensaje, que se est construido bajo el paradigma del nihilismo ms absoluto “somos microbios venidos a ms” y como tal “ya te habrs dado cuenta, no estoy domesticado, me follo hasta las cabras, me cago en los sembrados”.
Porque, la posicin que Extremoduro mantendra ante el debate roussoniano-hobbesiano acerca de la naturaleza del hombre, sobre si ste es un salvaje bueno o un lobo que necesita de un leviatn que lo domestique y controle, sin duda les llevara a decantarse a favor del primero: la sociedad es quien corrompe al animal racional, “se apagaron los colores, se encendi la humanidad” o, tambin, “de pequeo me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado. Hay que dejar el camino social alquitranado porque en l se nos quedan pegadas las pezuas, hay que volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que tengas dentro”. Probablemente, la sociedad es para ellos un artificio que nos enmascara, que transforma nuestra verdadera naturaleza, nicamente permite la falsedad y da lugar a la hipocresa, al menos “sin normas no hay que fingir. Subo al cielo desde un ciego aunque no haya quien me entienda”, de la cancin Resolucin.
La sociedad queda definida nicamente a travs de lo negativo, somos prisioneros del sistema, del trabajo y por supuesto de la polica, vivimos en un Estado policial. La nica forma de liberar al alma humana, libre por naturaleza, es descontrolar en la noche, con las drogas, ni siquiera completamente con las relaciones sexuales, que no siempre son vistas de manera positiva. En Pedr hay un mensaje clarificador: “la verdad slo tiene un sento, no me obligues a engaar, si te crees toas mis mentiras, que vaco debes estar”. Su espritu rompedor incluso se permite el lujo de espetar en la cara de su pblico sus dobles verdades que, seguramente, son las que ms gustan, a su vez, a su audiencia. Sus principios: ninguna moral, acompaada por alguna dosis de sentido prctico en la vida.
A todo ello, se contrapone el mundo de los sentidos que son expresados de una forma muy especial, en primer lugar, responden a la necesidad de usar un lenguaje prototpico de la poesa urbana, en segundo lugar porque es la mejor manera de llegar al mundo de los sentimientos que, en s mismos, contienen un valor propio en el ideario colectivo de la banda. Este aspecto no es demasiado evidente si se tiene en cuenta que, como se demostrar ms adelante, Extremoduro son por encima de todo una banda masculina: utilizan un lenguaje masculino, en un universo masculino, donde sus iguales, con los que se mantiene una conversacin real o ficticia, son casi siempre otros hombres. Por tanto, su planteamiento de la vida es casi siempre machista, y esto los debera alejar de los sentimientos que, por cultura y tradicin, son cualidades de mujeres.
Pero no adelantemos argumentos, pues precisamente esta circunstancia nos permitir dar cuenta de la importante transformacin de los roles de gnero que estamos protagonizando todos los jvenes contemporneos en la actualidad, tanto hombres como mujeres. Y, de cualquier modo, lo que nos traa hasta aqu es la evocacin de los sentimientos, trastornados por la percepcin sutil de los cinco sentidos y a los que los componentes de la banda dan un lugar preferente en sus canciones.
Todo lo cual nos lleva a una de las ideas ms fuertes de su mensaje y que, probablemente, desemboca en la formulacin de uno de los mensajes que ms influencia tiene en su audiencia: los sentimientos quedan por encima de la razn y de todo lo dems, si bien no se abandona totalmente el sentido prctico de la vida, para el cual es imprescindible el uso del raciocinio. Sin embargo, la idea principal es que debemos olvidar esa caracterstica humana, pues nos ha llevado a la destruccin del planeta, al control policial en todos los trminos de nuestra vida, en definitiva, a la infelicidad. En Jesucristo Garca se aclara todo “razonar es siempre tan difcil para m. Que ms da si al final me sale todo siempre bien del revs”, es decir, siguiendo mi propio curso sin mayor razn, consigo sobrevivir que es el objetivo de cualquier ser vivo, del ser vivo que es el hombre, una cosa segura que tenemos sobre l.
Sus canciones siguen una cierta pauta aunque solo sea siguiendo el curso de las mltiples iteraciones de imgenes y tpicos. De modo que, mirando a travs de ellas, puede verse la continuidad de sus ideas que hubieran quedado en otras canciones medio enunciadas o que, tenindolas todas en cuenta, quedan completas. En Emparedado se contina los versos mencionados previamente: “s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso. Soy el guionista de mi nica novela y siempre gano y me caso con la buena”. Sobrevivo sin hacer nada, es una particularidad contextual y social que ha desarmado la forma de vida de las generaciones anteriores, que debieron trabajar mucho ms duro para encontrar un camino propio hacia la adultez; hoy los jvenes no necesitan de ese duro esfuerzo para emprender las mismas obligaciones caractersticas del adulto. Forman parte de la economa de los estados, hasta a su pesar, a travs del consumo, sin tener una solvencia econmica asegurada son capaces (obligados, incluso) a adquirir bienes y servicios. Y, cmo no sentirse apartados de la sociedad, cuando sta no hace ms que incluirla casi siempre para lo malo, valga este ejemplo: son protagonistas de un problema, a pesar de no haber una conciencia de maldad, se les considera enfermos de alcoholismo aunque no padecen an rastros de esa enfermedad, se les acusa por un comportamiento que puede no tener continuidad en el tiempo lo que s lo convertira en un verdadero problema; en definitiva, la alarma social ampla la brecha generacional y la incomunicacin.
La inmediatez es otro valor imperante entre los jvenes de hoy. Puede situarse su raz en el movimiento hippie que, por supuesto, tambin es otra de las fuentes de las que se alimenta el grupo. Vivir al da, deca, es otro de los, ya no dira, principios, sino prcticas sin ms, de la juventud. Y es que, esto es lo nico importante para los “sin futuro”, los que son conscientes de la dificultad para encontrar un lugar en la sociedad de los adultos, en forma por ejemplo, de integracin en el mercado laboral: “y tu que te preocupas por culpa del futuro cuando ya no te quede ser cuando te enteres que ya ests, ya ests ms que enterrado en vida. T en tu casa, nosotros en la hoguera”.
Dejar de vivir por miedo al futuro es otra de las formas de esclavitud de la vida, tal y como se entiende hoy da. Las letras de sus canciones denuncian ese hecho que no forman parte de un discurso sino de una prctica cotidiana de la misma juventud, cualquiera que sea su afiliacin musical o tribal. Esto tambin se refleja en el estilo de las canciones del grupo, pues generalmente, todas las historias estn contadas en presente y en ningn otro tiempo verbal.
Las letras estn aderezadas por el tono con el que se enuncian, la prosa potica profundamente urbana, a pesar de las alusiones al mundo rural del que procede el grupo, se vuelve casi siempre brusca y chirriante “cada maana, bajo al infierno y el diablo me lee cuentos, yo solo canto y digo que son poesas … hago un esfuerzo pa fuera y luego pa por dentro, pa reventar haciendo mucho ruido, hay quien pensaba que era un nuevo Dios naciendo y era un peo de un exquisito cocido”, especialmente porque la cancin parece mostrar a uno mismo, como idolatrados trovadores de la cancin cuando, en realidad, no es ms que un estruendoso pedo.
Rozando el mal gusto se produce, precisamente, una nueva ocasin de alejamiento de la sociedad, de los bienpensantes que les prejuzgan y de los pijos que no les comprendern supuestamente, puesto que ellos se sitan en el underground y la anomia y, sobre todo, se encuentran en soledad. Autores como Douglas Coupland intentan ofrecer una explicacin del sentido que motivan a los sujetos de las “generaciones perdidas” de nuestra poca, otros como Burroughs y Bukowski, que se consideraron ellos mismos sujetos perdidos de sus propias generaciones, definen su existencia en torno al sentimiento de aislamiento y separacin. El individualismo societal ha crecido tanto desde el pasado siglo XIX, que podemos decir sobre la actualidad, que vivimos en el cenit de esa poca de liberalidad e individualismo, auspiciada por tericos como Stuart Mill o Adam Smith.
No estamos hablando de si nos gusta o no, de si es ste u otro tipo de individualismo, simplemente, que es el reinado de este estilo de vida, este sentimiento es el que protagoniza nuestra cultura contempornea. En la ciudad o en el campo, entre quienes se automarginan o los marginados, los que slo quieren sentirse miembros de su grupo o quienes buscan a otros para entenderse, para todos, la interiorizacin de nuestra forma de vida hace florecer en nuestras mentalidades esa impresin nada agradable de que estamos solos y que slo nos tenemos a nosotros mismos.
Claro que existe la familia y el grupo, incluso en la escenografa compuesta por Extremoduro tienen un lugar: se refiere a sus padres en Perro Callejero o en La Carrera, pero slo como coro del tema de la cancin, se la dibuja con tintes hippies en la contraportada del disco Deltoy en un dibujo posiblemente autobiogrfico del deseo de su propia vida, se les pide perdn en Historias Prohibidas (nos tiramos a joder) y, finalmente, se les recrea a la Sagrada Familia en Jesucristo Garca, pero su funcin es ms de consuelo ante la evidencia de la soledad, que el rgano estructurador de la sociedad que signific en otras pocas histricas. No es, como ocurra en las sociedades tradicionales, el eje central de la vida de los grupos, hoy el centro de nuestro mundo es uno mismo. Convertirse uno mismo en regidor de nuestra propia pelcula es una necesidad imperante: “decid, aprender a hacerme yo la maleta para poder vivir”.
As pues, el interloculor por excelencia de la banda es el individuo, en especial el hombre, y no lo debemos leerlo en sentido genrico, en el sentido de humanidad, sino especfico, como el hombre masculino. En primer lugar, por las vivencias relatadas, sacadas de su propia experiencia, la de los varones; en segundo lugar, por la importancia secundaria que tiene la mujer en sus historias, tema que ser tratado ms adelante; y, en tercer lugar, por la forma en que se desgrana los relatos de las historias en sus composiciones. stas se asemejan a cualquiera de estas dos situaciones: las conversaciones de bar entre los colegas o los pensamientos internos de uno consigo mismo. Ambas frmulas proporcionan la oportunidad de hablar llanamente, tambin de las necesidades fisiolgicas, sin temor a ser tachados de veniales o de sentirse coartados por las imposiciones morales que la sociedad impone, ms difcil si el receptor fuera una mujer.
Que el destinatario sea en todo momento otro hombre, o por defecto uno mismo, permite la crtica a las funciones asignadas tradicionalmente a los pater familias sin ningn tipo de pudor. Este modelo sigue siendo el enseado a nios, nias y jvenes de nuestro tiempo, con el objeto de desarrollar lo que supuestamente ser su rol posterior como adultos. Esa funcin, por las dificultades de encontrar un nicho laboral, se est viendo fracturada, con la consecuente prdida de sentido. Adems, si uno se cree realmente la revolucin femenina o feminista, dependiendo del enfoque que cada uno le d a ese proceso de cambios, protagonizada por las mujeres o las compaeras de los hombres, el modelo de familia y de la figura del marido como su eje central, sufren otra quiebra importante. Por ltimo, los patrones de actuacin del hombre ya no tienen utilidad y suponen una indefinicin de los papeles que se ha de cumplir, esa es la tercera grieta por la que se deslizan la utilidad de los modelos antes tiles. Por todas partes, la confusin es la tnica del individuo contemporneo.
[Siguiente captulo: CANCIONES DE AMOR que suministran dosis de herona.

Por favor, ¡pirateen mis canciones!

Monday, May 3rd, 2004

Por Ignacio Escolar
Publicado en Baqua, 17/01/2001. Puede que algunos de los enlaces ya no funcionen.
Actualizacin 2007/05/09: Actualmente Escolar es uno de los “blogeros” ms conocidos de la red hispana.

Soy un msico con suerte. Mi grupo ha vendido, por los pelos, ms de 10.000 copias de su primer LP. En un mundo en el que Enrique Iglesias coloca seis millones de CDs cantando as, esta modesta cifra tampoco es para tirar cohetes. Pero si me aplicase tanto como futbolista, jugara en primera divisin y, si me dedicase a la medicina con tanto xito, sera neurocirujano. Durante un par de semanas del mes de abril de 2000, uno de nuestros singles se col en el nmero diecisiete de las listas de ventas en Espaa; el nmero tres, si se contaba nicamente a los artistas nacionales. Cada ao salen 32.000 discos nuevos al mercado en todo el mundo y slo 250 convencen a ms de 10.000 compradores. Apenas el 0,7% de los msicos que han presentado disco el ao pasado (la gran mayora no llega siquiera a grabar) es ms afortunado que yo.

Se pensarn que nado en dinero. O que, por lo menos, vivo dignamente de mis habilidades musicales. Cunto cobra el 0,7% con ms suerte de su profesin? No les aburrir con cifras pero, tras tres aos de esfuerzos hasta conseguir ver mi LP en las tiendas, slo he ganado poco ms de medio milln de pesetas (unos 2.800 US$) por venta de discos y derechos de autor. Apenas 14.000 pesetas al mes es lo que me ha rentado mi afortunada carrera musical. Mi parte alcuota del local de ensayo ?la garanta de que mis vecinos no me echarn de casa por ruidoso? me sale por seis mil pesetas al mes. Estas navidades quem la mitad de mis beneficios en un teclado nuevo, un capricho. Si tuviera un gerente con facultad para vetar mis presupuestos, seguira tocando con el casiotone que me regalaron los Reyes Magos en 1986.

No culpo a la piratera de mi bancarrota. No a la de “sexo, drogas y rock and roll” que aparece en el anuncio de psimo gusto con el que la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) intent concienciar a los melmanos de la necesidad de pasar por su caja. Como la gran mayora de los chiflados que malgastamos nuestro tiempo en locales de ensayo y nuestro dinero en instrumentos y amplificadores, prefiero la satisfaccin personal de saber que alguien se molesta en escuchar mi msica a las treinta pesetas que me tocan por cada copia vendida (la cuarta parte si el disco est de oferta o es comprado durante una campaa de televisin).

Si mi gerente, ese imaginario del que les hablaba antes, fuese listo, estara de acuerdo conmigo. Por cada concierto que doy, gano, dependiendo del aforo y la generosidad del promotor, entre 15.000 y 60.000 pesetas limpias. Prometo que si acuden a alguno de ellos, no les pedir una fotocopia del cdigo de barras del CD para entrar. Como todos los msicos que hayan hecho las cuentas, s que son ms rentables 100.000 fans piratas que llenen mis conciertos a 10.000 originales.

El mp3, Napster o Gnutella tampoco van a acabar con la msica. Ni con la ma ni con la de nadie. Les aseguro que, afortunadamente, puedo prescindir de las 14.000 pesetas mensuales que generan mis derechos de autor y mis royalties. A Metallica, y a cualquier grupo superventas, la regla, aunque sus cifras sean mayores, le vale igual. Dan mucho ms dinero los conciertos, las camisetas y los anuncios que un grupo de su fama puede grabar, que el royalty (entre el 8 y el 15% del precio de venta a mayorista) que pagan las multinacionales por disco vendido. Es cierto que las compaas discogrficas costean la grabacin y la promocin de los msicos, pero conocen algn otro negocio en el que el reparto entre los que aportan la idea y la mano de obra y los que ponen el dinero sea tan desigual? Les confieso que no entiendo las razones que movieron a Metallica y compaa a poner la cara por sus patrones. Todo, para que sus fans se la partan, pacte Dios con el Demonio y Napster y pase de pirata a corsario. A m se me habra puesto cara de tonto.

La distribucin gratuita de las canciones por Internet no terminar con la creacin musical, pero espero que s lo haga con los abusivos tratos que impone la industria discogrfica. Y eso que los ‘juntanotas’, con el tiempo, hemos mejorado bastante. Si los pobres msicos de blues de los aos cuarenta ?esos a los que el sello RCA (hoy, propiedad de Bertelsmann, el socio de Napster) pagaba seis dlares y una botella de bourbon por grabar sus canciones? oyesen los lamentos del batera de Metallica, Lars Ulrich…

No puedo alegar que no saba dnde me meta cuando hace un ao y medio firm mi contrato con Universal Music. En aquella reunin, un alto directivo de la compaa me resumi en una sola frase los nueve folios del acuerdo: “Las discogrficas somos un mal necesario”. No lo voy a negar. Sin ellas, mi grupo jams habra vendido 10.000 discos. Aunque estoy seguro de que s hubiese podido regalarlos.

nacho@meteosat.org es periodista. Colabora en www.gsmbox.es, en el mensual GEO y se ocupa de “El Navegante”, la seccin dedicada a Internet de Informativos Telecinco 1:30. Su trabajo remunerado permite que iescolar@informativost5.com pueda pagar los teclados y el bajo con los que toca en el quinteto Meteosat, un grupo de Universal Music, la compaa de Metallica. Ambos correos electrnicos los responde la misma persona y su nick en Napster es redskai.

Los porcentajes de ventas de discos, entre otras muchas cosas, estn sacados del polmico artculo de Courtney Love acerca de los desmanes de la industria del disco.