Contribucin de Jeremas
Primera parte
CAPTULO 2. LA COMUNICACIN IMPOSIBLE:
Las flores del campo, el aroma que lo trae el viento y, por supuesto, el pblico que lo huele.
Empecemos por un extremo, aunque ni siquiera sea del principio ni del final, por uno de sus discos, el que se titula Deltoy y por la cancin del mismo nombre Deltoy. Sintagma significativo que se repetir mntricamente durante el estribillo, hasta acabar en un sincopado sin-sentido necesario, despojado de todo sentido, del que necesita el que lo escucha para comprender su significado. Est compuesto por un apcope que, como no podra ser de otra forma, la banda deconstruye “al revs”, cuyo resultado es una deformacin de la expresin “estar puesto ya del todo” y tambin “estar acabado del todo ya”. Convertir el “deltoy” inicial en cualquiera de esas frases ya es un esfuerzo que puede servir como entrada al club privado, slo para los iniciados, que conforman todos los seguidores y la banda misma.
Pero parece que el grupo quiere conseguir algo ms, alejarse de su audiencia o alejarlos para seguir solos. Para ello, descontextualizar sus necesidades grupales en pro de la marginalidad, Extremoduro suele utilizar un lenguaje barriobajero, procedente del tipo de vida con la quiere identificarse, y que puede ser otra forma ms de conseguir una adhesin ms fuerte de su pblico especfico, pero en esta ocasin, se deforma hasta tal extremo, al emplear una mala pronunciacin, que parece querer decir: “ni siquiera t puedes entenderme”. Esta singularidad que acabamos de explicar es un ejercicio habitual en las letras de sus canciones y en el sentido proporcionado por cada una de sus composiciones.
Ejemplos del primer proceso enunciado, es decir, del de invencin de palabras y trminos especiales como puerta de entrada exclusiva para los iguales, tenemos, el caso de la palabra “malincuentes” formado por la palabra “malos” y la palabra “delincuentes”; tambin “cuete nuclear” mezcla de cohete y cuesco; o, la fonetizacin de la palabra speed por “esp”.
Como ejemplo de ese segundo proceso, conseguido a travs de la deformacin fontica, evocamos de nuevo el caso de deltoy que acaba siendo deltya, pronunciado precisamente con la intencin de perder totalmente su sentido y, de esta manera, hacer perder la conexin establecida entre oyente y emisor. A la vez, ese sentido es insignificante en cuanto a su significado preciso, pues, al repetirse sin cesar, de forma insistente, se consigue en un eslogan totmico, que hace trascender al oyente del mundanal ruido a su intimidad y con un sentido privado, tal como ocurre con la msica chill out o en las oraciones iteradas ante las cuentas de un rosario.
Y, aunque parezca banal, no lo es. La propia destruccin de los significados que haban sido previamente, meticulosamente encubiertos a los odos de los profanos, los no merecedores de ser incluidos en la tribu, es una forma, a la larga, de conseguir hacer amigos, slo con los que puedes tener ms intimidad, con aquellos que nos puedan comprender ms estrechamente, all donde puedan estar, tras las filas iniciales de un concierto o en una ciudad lejana escuchando un disco. Es una forma de convertirnos en especiales, ligados nicamente por los sentidos del odo y de los sentimientos, con nuestros iguales aunque sea a kilmetros de distancia.
Pero adems puede drsele otro significado. En este mundo, parece quererse decir, nada representa otra cosa ms que la nada misma. Ni siquiera est a salvo la comunicacin, necesaria, entre la banda y su pblico, puesto que incluso la propia persona, el que escucha y el que habla, estn perdidos ya…. “no necesito comunicarme con la voz” o se mantienen unidos por un cable invisible ms fuerte an.
Tampoco, seguramente, hay un deseo de hacerlo, porque lo nico absoluto es la prdida constante del sentido inherente de la vida y de los actos cotidianos de los actores: “cada maana empiezo a vivir”. La vida, en s misma, es un hecho aislado y absoluto, que se define por la imposibilidad de buscar continuidades, y la nica continuidad posible son las cosas que se viven en el instante preciso, durante la experiencia cotidiana y personal de la vida.
No se desea enunciar nada similar a un principio moral o tico. En sus canciones no hay siquiera una moral combativa en relacin a su condicin de marginados, la que exponen como estilo de vida, la que relatan a travs de los personajes representados en sus canciones. Cmo puede moralizar quien no tiene otro objetivo que ver pasar la vida? “Hojas en blanco, noches en vela y as me paso la vida entera, s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso”. La nada y la inactividad es la nica victoria posible del da a da del marginado.
Los protagonistas de sus canciones no tienen ms principio que la supervivencia de una jornada ms, quiz sera mejor decir una noche ms, pues su vida es por definicin noctmbula. No les queda otra salida ms que el xito sobre s mismos pues la vida supone una lucha constante consigo mismo y con otros dragones ms poderosos. Para quien nada espera, incluso la desaparicin es un triunfo. La existencia humana, se dibuja como una lucha sin cuartel entre principios contrapuestos “ya me deben de quedar dos neuronas nada ms, las desato y son como el perro y el gato”. Convivir con uno mismo se convierte en una bsqueda continua de identidad, a pesar de lo cual, no se llegar a ninguna parte: “Por fin encontr, ste es mi papel, y no hay nada escrito, no hay nada escrito”, no hay valores ni grandes ni pequeos, menos, normas morales. El ser humano tiene motivos para sentirse perdido.
Si acaso algo prevalece, son los sentimientos. En general, no importa las excesivas repeticiones de ideas, las rupturas de imgenes que se producen en una misma cancin, que la descaracteriza de su sentido completo, o, incluso, las contradicciones que puedan producirse al aplicar los mismos versos a contextos distintos, en dos canciones cualesquiera. Ms bien parece que la intencin del grupo hubiera sido la de darse la ocasin de repetir una idea que le gustara, que la ofrecer un contenido especfico y sta es una manera de recrear imgenes o ideas que son reflejo de sus sentimientos.
Uno de los versos ms reiterados es aquel que simboliza su propio pene ensangrentado. Mientras en No me calientes que me hundo sta metfora se relaciona con una circunstancia negativa, se convierte en un arpn que mata a un delfn, en Prometeo se transforma en un gran orgasmo de placer, que riega el jardn de su amante. No es un caso aislado, abundan las representaciones alegricas repetidas sin cesar, hasta cansarnos: las sbanas que simbolizan banderas, duendes que son l mismo, vagabundos que representan la libertad o incluso ranas que a veces son prncipes encantados y a veces avergonzados animales que huyen y escapan de una situacin embarazosa…, pero de esas transformaciones que sufre sus personalidades, se hablar en otro apartado.
Acerca de los valores y grandes principios de la vida, la actitud ideolgica ms visible es la de anarquismo, “las banderas de mi casa son la ropa tenda (…) y los pjaros sin amo” favorecen el uso de esta identificacin poltica. Aunque ya de por s, ofrece una lectura sumamente sugestiva, no es la nica que puede detectarse pues, representa tambin, un dictamen a favor de la desobediencia civil y la rebelda, que desarrollaremos ms adelante. Ahora bien, la rebelda sin objetos concretos a los que atacar nos lleva a la contradiccin de que toda accin est abocada al fracaso y, por tanto, la inactividad es la propia defensa del joven que no de ninguna manera se percibe, con alternativas de transformacin de la realidad. Y ello, que normalmente es sintetizado en la culpabilizacin de la jvenes como apticos, supone otra estrategia para el joven aunque sea en s misma negativa.
En el grupo esa estrategia viene definida por lo que voy a denominar “canciones de la aceptacin”: “no creas que estoy huyendo si me ves retroceder, espera, que estoy cogiendo carrera; desafiar la perspectiva del fracaso a la que estamos condenados”. El espritu rebelde se aplaca y el “dejarse llevar” es la tnica del luchador que, rendido, espera mejor oportunidad para saltar; de momento la postura es seguir la corriente y simplemente, flotar. Cada uno a su manera. Aunque siguiendo las composiciones de sus canciones, esa salida, para la banda, est estrechamente relacionada con las drogas, no significa que todos los jvenes, aun identificados con la idea, usen la misma salida, su pblico se reserva y ejerce el derecho de compartir o no sus medios de evasin, puede quiz detectarse distintos grados de participacin de la audiencia: comunin absoluta de ideas y prcticas, asimilacin de las ideas pero no de las prcticas, implicacin en los ritmos o en las letras pero no del resto de los elementos constitutivos y los meramente asombrados oyentes.
Ms ejemplos de esta postura de conformidad son las canciones Correcaminos estate al loro, La carrera, Abre el pecho y registra donde prevalece, como se dice en la escena final de Quemando tus recuerdos, vivir en un vertedero, acostarse con la luna, pues “qu importa ser poeta o basura”. Es decir, da lo mismo una cosa que la otra: “no s si atracar un banco o irme a desintoxicar, para qu quiero el dinero? si todo me sienta mal”. La aceptacin viene de la mano de las drogas: “me cuelgan las araas, voy a empaparme en gasolina a ver si prendo” en clara alusin de que la gasolina, energa vital para las mquinas o las drogas en su caso, van a hacer explotar a su ser interior adormecido y/o para acabar en un final hecatmbico.
Normalmente, esas canciones estn marcadas con un deje de desesperanza, se sitan en el polo contrario al del resto de las canciones, donde la bravura de su genio representa situaciones de una violencia osada, casi heroica. Hablan del caos social, de los desastres naturales o de la vida salvaje del delincuente y del terrorista. En ellas, las historias tienen el sabor de una pelcula feliz de Hollywood, “vivir a la deriva, sentir que todo marcha bien, volar siempre hacia arriba y pensar que no puedo perder”. Pero el happy end no proviene de la bondad o de las buenas cualidades del protagonista, sino de la fidelidad hacia el nico principio posible a seguir por la humanidad: la rebelda y la destruccin de los cnones sociales.
La protesta slo porque s (como dice Rousseau: “que siempre es algo”), es la nica salida pero cul es el camino? hacia dnde hay que dirigir la marcha?. Sin rumbo, slo a contracorriente. Este es el nico smbolo que respeta el insumiso permanente, la insubordinacin incluso a sus propias reglas: “cada minuto marco un punto al que debo llegar y noto que me vuelvo a sublevar”. Al final, slo nos queda ese estruendo de tormentas “desato tormentas sin rechistar”, “corre, corre que ya est aqu, hay tormenta y yo me tiro al mar, me abandono, no me voy a ahogar, y ahora arriba soy el huracn”.
El anarquismo es la doctrina que ms fcilmente puede identificarse en el conjunto de sus composiciones, tanto por su esttica, la manera transgresiva de exhibir sus ideas, “de una patada rompo el sol, mis ventanas muros son, ni tengo puertas ni balcn”, como por su propio mensaje, que se est construido bajo el paradigma del nihilismo ms absoluto “somos microbios venidos a ms” y como tal “ya te habrs dado cuenta, no estoy domesticado, me follo hasta las cabras, me cago en los sembrados”.
Porque, la posicin que Extremoduro mantendra ante el debate roussoniano-hobbesiano acerca de la naturaleza del hombre, sobre si ste es un salvaje bueno o un lobo que necesita de un leviatn que lo domestique y controle, sin duda les llevara a decantarse a favor del primero: la sociedad es quien corrompe al animal racional, “se apagaron los colores, se encendi la humanidad” o, tambin, “de pequeo me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado. Hay que dejar el camino social alquitranado porque en l se nos quedan pegadas las pezuas, hay que volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que tengas dentro”. Probablemente, la sociedad es para ellos un artificio que nos enmascara, que transforma nuestra verdadera naturaleza, nicamente permite la falsedad y da lugar a la hipocresa, al menos “sin normas no hay que fingir. Subo al cielo desde un ciego aunque no haya quien me entienda”, de la cancin Resolucin.
La sociedad queda definida nicamente a travs de lo negativo, somos prisioneros del sistema, del trabajo y por supuesto de la polica, vivimos en un Estado policial. La nica forma de liberar al alma humana, libre por naturaleza, es descontrolar en la noche, con las drogas, ni siquiera completamente con las relaciones sexuales, que no siempre son vistas de manera positiva. En Pedr hay un mensaje clarificador: “la verdad slo tiene un sento, no me obligues a engaar, si te crees toas mis mentiras, que vaco debes estar”. Su espritu rompedor incluso se permite el lujo de espetar en la cara de su pblico sus dobles verdades que, seguramente, son las que ms gustan, a su vez, a su audiencia. Sus principios: ninguna moral, acompaada por alguna dosis de sentido prctico en la vida.
A todo ello, se contrapone el mundo de los sentidos que son expresados de una forma muy especial, en primer lugar, responden a la necesidad de usar un lenguaje prototpico de la poesa urbana, en segundo lugar porque es la mejor manera de llegar al mundo de los sentimientos que, en s mismos, contienen un valor propio en el ideario colectivo de la banda. Este aspecto no es demasiado evidente si se tiene en cuenta que, como se demostrar ms adelante, Extremoduro son por encima de todo una banda masculina: utilizan un lenguaje masculino, en un universo masculino, donde sus iguales, con los que se mantiene una conversacin real o ficticia, son casi siempre otros hombres. Por tanto, su planteamiento de la vida es casi siempre machista, y esto los debera alejar de los sentimientos que, por cultura y tradicin, son cualidades de mujeres.
Pero no adelantemos argumentos, pues precisamente esta circunstancia nos permitir dar cuenta de la importante transformacin de los roles de gnero que estamos protagonizando todos los jvenes contemporneos en la actualidad, tanto hombres como mujeres. Y, de cualquier modo, lo que nos traa hasta aqu es la evocacin de los sentimientos, trastornados por la percepcin sutil de los cinco sentidos y a los que los componentes de la banda dan un lugar preferente en sus canciones.
Todo lo cual nos lleva a una de las ideas ms fuertes de su mensaje y que, probablemente, desemboca en la formulacin de uno de los mensajes que ms influencia tiene en su audiencia: los sentimientos quedan por encima de la razn y de todo lo dems, si bien no se abandona totalmente el sentido prctico de la vida, para el cual es imprescindible el uso del raciocinio. Sin embargo, la idea principal es que debemos olvidar esa caracterstica humana, pues nos ha llevado a la destruccin del planeta, al control policial en todos los trminos de nuestra vida, en definitiva, a la infelicidad. En Jesucristo Garca se aclara todo “razonar es siempre tan difcil para m. Que ms da si al final me sale todo siempre bien del revs”, es decir, siguiendo mi propio curso sin mayor razn, consigo sobrevivir que es el objetivo de cualquier ser vivo, del ser vivo que es el hombre, una cosa segura que tenemos sobre l.
Sus canciones siguen una cierta pauta aunque solo sea siguiendo el curso de las mltiples iteraciones de imgenes y tpicos. De modo que, mirando a travs de ellas, puede verse la continuidad de sus ideas que hubieran quedado en otras canciones medio enunciadas o que, tenindolas todas en cuenta, quedan completas. En Emparedado se contina los versos mencionados previamente: “s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso. Soy el guionista de mi nica novela y siempre gano y me caso con la buena”. Sobrevivo sin hacer nada, es una particularidad contextual y social que ha desarmado la forma de vida de las generaciones anteriores, que debieron trabajar mucho ms duro para encontrar un camino propio hacia la adultez; hoy los jvenes no necesitan de ese duro esfuerzo para emprender las mismas obligaciones caractersticas del adulto. Forman parte de la economa de los estados, hasta a su pesar, a travs del consumo, sin tener una solvencia econmica asegurada son capaces (obligados, incluso) a adquirir bienes y servicios. Y, cmo no sentirse apartados de la sociedad, cuando sta no hace ms que incluirla casi siempre para lo malo, valga este ejemplo: son protagonistas de un problema, a pesar de no haber una conciencia de maldad, se les considera enfermos de alcoholismo aunque no padecen an rastros de esa enfermedad, se les acusa por un comportamiento que puede no tener continuidad en el tiempo lo que s lo convertira en un verdadero problema; en definitiva, la alarma social ampla la brecha generacional y la incomunicacin.
La inmediatez es otro valor imperante entre los jvenes de hoy. Puede situarse su raz en el movimiento hippie que, por supuesto, tambin es otra de las fuentes de las que se alimenta el grupo. Vivir al da, deca, es otro de los, ya no dira, principios, sino prcticas sin ms, de la juventud. Y es que, esto es lo nico importante para los “sin futuro”, los que son conscientes de la dificultad para encontrar un lugar en la sociedad de los adultos, en forma por ejemplo, de integracin en el mercado laboral: “y tu que te preocupas por culpa del futuro cuando ya no te quede ser cuando te enteres que ya ests, ya ests ms que enterrado en vida. T en tu casa, nosotros en la hoguera”.
Dejar de vivir por miedo al futuro es otra de las formas de esclavitud de la vida, tal y como se entiende hoy da. Las letras de sus canciones denuncian ese hecho que no forman parte de un discurso sino de una prctica cotidiana de la misma juventud, cualquiera que sea su afiliacin musical o tribal. Esto tambin se refleja en el estilo de las canciones del grupo, pues generalmente, todas las historias estn contadas en presente y en ningn otro tiempo verbal.
Las letras estn aderezadas por el tono con el que se enuncian, la prosa potica profundamente urbana, a pesar de las alusiones al mundo rural del que procede el grupo, se vuelve casi siempre brusca y chirriante “cada maana, bajo al infierno y el diablo me lee cuentos, yo solo canto y digo que son poesas … hago un esfuerzo pa fuera y luego pa por dentro, pa reventar haciendo mucho ruido, hay quien pensaba que era un nuevo Dios naciendo y era un peo de un exquisito cocido”, especialmente porque la cancin parece mostrar a uno mismo, como idolatrados trovadores de la cancin cuando, en realidad, no es ms que un estruendoso pedo.
Rozando el mal gusto se produce, precisamente, una nueva ocasin de alejamiento de la sociedad, de los bienpensantes que les prejuzgan y de los pijos que no les comprendern supuestamente, puesto que ellos se sitan en el underground y la anomia y, sobre todo, se encuentran en soledad. Autores como Douglas Coupland intentan ofrecer una explicacin del sentido que motivan a los sujetos de las “generaciones perdidas” de nuestra poca, otros como Burroughs y Bukowski, que se consideraron ellos mismos sujetos perdidos de sus propias generaciones, definen su existencia en torno al sentimiento de aislamiento y separacin. El individualismo societal ha crecido tanto desde el pasado siglo XIX, que podemos decir sobre la actualidad, que vivimos en el cenit de esa poca de liberalidad e individualismo, auspiciada por tericos como Stuart Mill o Adam Smith.
No estamos hablando de si nos gusta o no, de si es ste u otro tipo de individualismo, simplemente, que es el reinado de este estilo de vida, este sentimiento es el que protagoniza nuestra cultura contempornea. En la ciudad o en el campo, entre quienes se automarginan o los marginados, los que slo quieren sentirse miembros de su grupo o quienes buscan a otros para entenderse, para todos, la interiorizacin de nuestra forma de vida hace florecer en nuestras mentalidades esa impresin nada agradable de que estamos solos y que slo nos tenemos a nosotros mismos.
Claro que existe la familia y el grupo, incluso en la escenografa compuesta por Extremoduro tienen un lugar: se refiere a sus padres en Perro Callejero o en La Carrera, pero slo como coro del tema de la cancin, se la dibuja con tintes hippies en la contraportada del disco Deltoy en un dibujo posiblemente autobiogrfico del deseo de su propia vida, se les pide perdn en Historias Prohibidas (nos tiramos a joder) y, finalmente, se les recrea a la Sagrada Familia en Jesucristo Garca, pero su funcin es ms de consuelo ante la evidencia de la soledad, que el rgano estructurador de la sociedad que signific en otras pocas histricas. No es, como ocurra en las sociedades tradicionales, el eje central de la vida de los grupos, hoy el centro de nuestro mundo es uno mismo. Convertirse uno mismo en regidor de nuestra propia pelcula es una necesidad imperante: “decid, aprender a hacerme yo la maleta para poder vivir”.
As pues, el interloculor por excelencia de la banda es el individuo, en especial el hombre, y no lo debemos leerlo en sentido genrico, en el sentido de humanidad, sino especfico, como el hombre masculino. En primer lugar, por las vivencias relatadas, sacadas de su propia experiencia, la de los varones; en segundo lugar, por la importancia secundaria que tiene la mujer en sus historias, tema que ser tratado ms adelante; y, en tercer lugar, por la forma en que se desgrana los relatos de las historias en sus composiciones. stas se asemejan a cualquiera de estas dos situaciones: las conversaciones de bar entre los colegas o los pensamientos internos de uno consigo mismo. Ambas frmulas proporcionan la oportunidad de hablar llanamente, tambin de las necesidades fisiolgicas, sin temor a ser tachados de veniales o de sentirse coartados por las imposiciones morales que la sociedad impone, ms difcil si el receptor fuera una mujer.
Que el destinatario sea en todo momento otro hombre, o por defecto uno mismo, permite la crtica a las funciones asignadas tradicionalmente a los pater familias sin ningn tipo de pudor. Este modelo sigue siendo el enseado a nios, nias y jvenes de nuestro tiempo, con el objeto de desarrollar lo que supuestamente ser su rol posterior como adultos. Esa funcin, por las dificultades de encontrar un nicho laboral, se est viendo fracturada, con la consecuente prdida de sentido. Adems, si uno se cree realmente la revolucin femenina o feminista, dependiendo del enfoque que cada uno le d a ese proceso de cambios, protagonizada por las mujeres o las compaeras de los hombres, el modelo de familia y de la figura del marido como su eje central, sufren otra quiebra importante. Por ltimo, los patrones de actuacin del hombre ya no tienen utilidad y suponen una indefinicin de los papeles que se ha de cumplir, esa es la tercera grieta por la que se deslizan la utilidad de los modelos antes tiles. Por todas partes, la confusin es la tnica del individuo contemporneo.
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