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Caín Sigue Vivo » 2005 » November
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Archive for November, 2005

Dónde la trama empieza

Monday, November 28th, 2005
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo, tiempo, sueño y agonías?

Jorge Luis Borges

¿Qué pasa, nen?

Friday, November 25th, 2005

El sábado pasado estaba en una fiesta cuando se me acerca una chica y me dice “¿Qué pasa, nen?” y acto seguido empieza a agitar el cuerpo compulsivamente, especialmente las manos que movía como si fuese una mantis religiosa a punto de comerme. Yo pensé que había pisado el cable de los altavoces y una descarga de Bisbal le estaba atravesando el sistema nervioso. Así que por pura precaución me retire un poco.

Cuando terminaron los espasmos me acerqué otra vez, a preocuparme por su salud, y me encuentro con que la chica me mira como si YO fuese un marciano. ¿Qué esperaba? ¿Que me tirase al suelo en medio de una epifanía, moviendo brazos y piernas como un escarabajo panzarriba?
Aclarémonos: eres TÚ la que ha decidido autohumillarse en público, yo no te lo he pedido.

El caso es que ella, por si no había captado las sutilezas de su mensaje repitió “¿Qué pasa, nen?” con algo menos de entusiasmo y movimientos similares. Estaba por preguntarle si le había sentado mal la cena, pero opté por un neutro: “Perdona, no te entiendo.”. A lo que ella insistió: “el nen, hombre, el nen”.
Estaba dudando si esta mujer me confundía con un exorcista o simplemente no conocía más que esas cuatro palabras de castellano cuando pensé en otra posibilidad: “algo de la tele”.

Recuerdo cuando, de repente, bastaba dar un palmada y decir “eeeesso!” para que la gente se riera. ¿Qué conjuro mágico era aquel? ¿Se habrían alineado los planetas en la casa de acuario? La respuesta no estaba ahí fuera, sino en la tele.

Así que pregunté, intentando arreglar un poco la situación:
- ¿es algo de la tele? Es que yo no veo la tele.
- Sí hombre: el nen, ¿no conoces al nen?
Que yo pensé: ¿qué parte de “no veo la tele” no habrá entendido esta mujer? Solo son cuatro palabras.

Y es que ese es otro de los efectos curiosos de la televisión. Todo el mundo la critica, nadie la ve… pero todo el mundo conoce todos los programas y personajes… al parecer “no veo la tele” significa únicamente “solo veo la tele una hora al día”.
Espero que cuando digo “yo no me pongo la ropa interior de mi mujer” la gente no piense que “solo me la pongo para ir a trabajar”.

Así que me tocó explicar que aunque pareciese complejo, cuando yo decía que “no veo la tele” significaba que “no veo la tele”.
Una vez aclarado todo, la chica ya dejó de mirarme con cara de “eres un marciano”. Más bien me miraba con cara de “¡qué asco! ¿será contagioso?”.

El caso es que los dos hicimos como si los berreos de Bisbal, ya derivados en el sonido del ciervo en celo, nos hubiesen animado a bailar. Curiosamente el mejor modo de no estar con una chica es bailar con ella. Así en pocos compases la distancia de seguridad se amplió hasta casi el olvido.

Entonces me acordé del final de “El hombre de Alcatraz” cuando mientras trasladan al protagonista (Burt Lancaster) un periodista le pregunta:
- ¿es verdad que nunca ha visto la televisión?
- por lo que sé, tampoco me he perdido mucho

El salto de segundo

Thursday, November 17th, 2005

Al acabar el año 2005, se va a introducir un salto de un segundo en la escala internacional de tiempo, conocido como tiempo universal coordinado o UTC.

El encargado de realizar el anuncio fue el Servicio Internacional de Sistemas de Referencia y Rotación de la Tierra, el IERS (International Earth Rotation and Reference Systems Service), un organismo internacional situado en el observatorio de París y que es el responsable de recoger y combinar las medidas de la rotación de la tierra realizadas en observatorios de todo el mundo.

Existen varios sistemas de medida del tiempo y habitualmente se dividen formando días de 24 horas, de 60 minutos, de 60 segundos.
La base de los sistemas tradicionales ha sido el movimiento de la tierra sobre su eje, formando días y noches, y el movimiento de la tierra alrededor del sol, formando años. Como es evidente que la longitud del día y la noche solar varía a lo largo del año, y que el sol no pasa todos los días por el mismo punto, se hizo necesario definir un día solar medio. Así hasta 1925 el sistema más utilizado era el “Horario Medio de Greenwich” o GMT (Greenwich Mean Time) en el que el sol de mediodía, en promedio anual, está sobre el meridiano de Greenwich (longitud cero) a las 12:00:00. En 1925 se cambio la referencia del día de mediodía a medianoche, dando lugar al tiempo universal o UT.
Dado que el tiempo universal se basa en los movimientos celestes, podemos llamar segundo astronómico al que mide el tiempo universal.

A lo largo del tiempo la exactitud en la medida del tiempo ha ido mejorado constantemente, lo que permitió descubrir irregularidades en la rotación de la tierra. En efecto, la duración de los segundos astronómicos varía ligeramente con los cambios en la rotación de la tierra. En 1955 el primer reloj atómico, que era mucho más regular que la propia tierra o que cualquier otro tipo de reloj existente, se puso en marcha en el NPL (National Physical Laboratory) de Reino Unido. Construido por Louis Essen y Jack Parry, se basaba en una vibración particular del Cesio-133. A lo largo de los siguientes años la frecuencia del reloj de Cesio del NPL fue comparada con el segundo astronómico calculado por el Observatorio Naval de Estados Unidos (USNO), y, como resultado de este trabajo, en 1967, por acuerdo internacional, el segundo fue definido en el Sistema Internacional de Unidades de Medida (SI) como la duración de 9.192.631.770 períodos de la vibración elegida del átomo de Cesio-133.

El segundo SI, que se supone de duración constante bajo determinadas condiciones fijas, se utiliza para hacer una escala de tiempo llamada Tiempo International Atómico o TAI, y simplemente cuenta los segundos SI usando minutos, horas y días.
La cuestión es que el TAI (basado en el tiempo constante marcado por el Cesio 133) ya no está ligado a la rotación de la tierra, por lo que un reloj y un calendario basados en él van quedando gradualmente desfasados con el UT (basado en el tiempo variable marcado por el movimiento de la tierra). Así pues un calendario TAI es poco práctico para los navegantes, los astrónomos y en general cualquiera que desee que su reloj esté en consonancia con el sol en el cielo.

La solución adoptada fué construir una escala de segundo de tiempo atómico llamada Tiempo Universal Coordinado, que se abrevia en todos los idiomas como UTC, y que es la base internacional de medida del tiempo. El sistema UTC combina la regularidad del tiempo atómico con muchas de las ventajas del UT (o GMT), y muchos países la han adoptado como la base jurídica de tiempo. El UTC se basa en el segundo atómico del TAI, pero se ajusta regularmente para mantenerlo cercano al UT, por medio de la inserción de segundos adicionales cuando es necesario (lo que se conoce como saltos positivos de segundo). Podría suceder que se necesitase quitar un segundo (saltos negativos de segundo), pero hasta ahora todos los saltos de segundo han sido positivos. El UTC se mantiene siempre en un margen de 0.9 segundos respecto al UT.

Cuando se inserta un salto de segundo, se hace en el último minuto de Diciembre o de Junio, o excepcionalmente en Marzo o Septiembre, a medianoche (a las 24:00 horas UTC). La decisión de si es necesario un salto de segundo se toma en el Centro de la Orientación de la Tierra del IERS, con aproximadamente 6 meses de antelación.

A continuación, un ejemplo de la secuencia de segundos en torno al salto de segundo (con fecha y hora UTC):
31 de Diciembre de 2005 - 23h : 59m : 58s
31 de Diciembre de 2005 - 23h : 59m : 59s
31 de Diciembre de 2005 - 23h : 59m : 60s
01 de Enero de 2006 - 00h : 00m : 00s
01 de Enero de 2006 - 00h : 00m : 01s
En un minuto con un salto de segundo hay 61 segundos.

Los saltos de segundo ocurren en el mismo instante en todo el mundo, haciendo que la familiar señal de radio de seis pitidos gane un pitido adicional antes del pitido largo que marca la hora.

El 01 de Enero de 1972 se calculó la diferencia entre el tiempo TAI y el UTC en exactamente 10 segundos. Desde entonces la diferencia se va acumulando conforme al registro siguiente. Cada fecha es el día UTC inmediatamente posterior al salto de segundo y a continuación se indica la diferencia de segundos acumulada entre los tiempos TAI y el UTC. La diferencia significa que el tiempo TAI va ‘adelantado’ respecto al UTC.
1972-07-01 11s
1973-01-01 12s
1974-01-01 13s
1975-01-01 14s
1976-01-01 15s
1977-01-01 16s
1978-01-01 17s
1979-01-01 18s
1980-01-01 19s
1981-07-01 20s
1982-07-01 21s
1983-07-01 22s
1985-07-01 23s
1988-01-01 24s
1990-01-01 25s
1991-01-01 26s
1992-07-01 27s
1993-07-01 28s
1994-07-01 29s
1996-01-01 30s
1997-07-01 31s
1999-01-01 32s
2006-01-01 33s

Artículo del NPL traducido por Güimi.

Pensante

Thursday, November 17th, 2005

- ¿Eres creyente?
- No, soy pensante.

Parafraseando a Eudald Carbonell.
Vía Por la boca muere el pez.

Realidad

Monday, November 14th, 2005

La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece.

Philip K. Dick, novelista (1928-1982)
Visto en microsiervos.

Ojo por ojo, diente por diente

Monday, November 14th, 2005

Contaba a una amiga que ayer jugando a baloncesto me hirieron un ojo, un simple arañazo, y ella me dijo “¿Y no le partiste la cara?”.
Está siempre de moda, pero ahora más que hace unos pocos años, el dicho de “Ojo por ojo, diente por diente”. Este dicho tiene su origen en el código babilónico de Hammurabi, del año 1792 antes de Cristo, y que tuvo gran influencia en el código Mosaico de la biblia.
Este código se encuentra tallado en una piedra de diorita (parecida al basalto) de unos 2,50 metros de altura y se puede ver en el Museo del Louvre. El código es un conjunto de normas y leyes que establece la jerarquía de la sociedad, los precios y salarios, el funcionamiento judicial y las penas según los delitos cometidos.
Las penas de los delitos se suelen regir por el “ojo por ojo”, así por ejemplo dice:
“Si una casa mal hecha causa la muerte de un hijo del dueño de la casa, la falta se paga con la muerte del hijo del constructor.” (Ley 230)
¿Nos parece bruto? ¿Incivilizado para día de hoy?

Ahora usan “ojo por ojo” quienes quieren pedir penas cada vez mayores. Él te ha arañado un ojo, pues tú pártele la cara.
Y sin embargo los babilonios solo pedían ojo por ojo, mientras que mi compañera pedía toda la cara por mi ojo.
Y es que el código de Hammurabi, la esencia del “ojo por ojo”, al contrario de como se utiliza hoy día, lo que hace es limitar las penas. No puedes matar a alguien porque te corte una mano, ni destrozarle la cara por que te haya destrozado un ojo. Si alguien te da un golpe no es justo que le des una paliza. Si una persona mata a otra no es justo matar a toda su familia.
Si los terroristas matan a miles de inocentes, no debemos matar nosotros a cientos de miles.
Hay que hacer justicia, pero si la pena es excesiva deja de ser justicia para ser únicamente venganza ciega.

¿Cuántas veces hay que invadir, bombardear o arrasar pueblos y países enteros por unos atentados?
¿Cuantos muertos reclamamos a cambio de los nuestros?

Quizá Hammurabi pasó a la historia porque hace casi 4.000 años ya era más civilizado que nosotros.

[Más sobre el código de Hammurabi en la Wikipedia.]

El tamaño correcto

Wednesday, November 9th, 2005

Publicado en 1928 por John B. S. Haldane (1892-1964).
Vía Divulgón

Las diferencias más obvias entre distintos animales son las que tienen que ver con el tamaño, pero por alguna razón los zoólogos han puesto poca atención en ellas. En un voluminoso libro de zoología que tengo frente a mi no encuentro ninguna indicación de que el águila sea más grande que el gorrión, o el hipopótamo que la liebre, aunque sí se han hecho algunas resentidas afirmaciones en el caso del ratón y la ballena. Sin embargo, es fácil demostrar que una liebre no podría ser tan grande como un hipopótamo, o una ballena tan pequeña como un arenque. Para cada tipo de animal hay un tamaño óptimo y un cambio significativo en tamaño lleva consigo inevitablemente un cambio en la forma.

Tomemos el más obvio de los casos posibles y consideremos a un gigante de 18 metros de altura -más o menos la altura del Gigante Papa y del Gigante Pagano del libro “El progreso del peregrino” de mi niñez- Estos monstruos eran no sólo diez veces más altos que Cristiano, el héroe del libro, sino diez veces más anchos y diez veces más gruesos que él, de tal manera que su peso total era mil veces el de él, entre ochenta y noventa toneladas. Desgraciadamente, el área transversal de sus huesos era sólo cien veces el de Cristiano, por lo que cada centímetro cuadrado del hueso del gigante tenía que cargar diez veces el peso soportado por cada centímetro cuadrado del hueso humano. Como el fémur de una persona se rompe bajo aproximadamente diez veces el peso humano, Papa y Pagano se habrían roto el fémur cada vez que dieran un paso. Sin duda esa es la razón principal por la cual ellos estaban sentados en la imagen que recuerdo. Aunque eso reduce el respeto que uno sentía por Cristiano y Jack matador de gigantes.

Volviendo a la zoología, supongamos que una gacela, una pequeña y graciosa criatura con largas y delgadas patas, aumentara de tamaño. Se rompería los huesos, a menos que hiciera una de dos cosas. Podría acortar y engrosar sus patas, como el rinoceronte, de manera que cada kilo de peso tuviera aproximadamente la misma área transversal de hueso para soportarla. O bien, podría comprimir todo su cuerpo y extender sus patas oblicuamente para ganar estabilidad, como la jirafa. Menciono estas dos bestias puesto que resultan ser del mismo orden de la gacela, y ambas son mecánicamente exitosas y corredores notablemente rápidos.

La gravedad, una simple molestia para Cristiano, era un terror para Papa, Pagano y Desesperación. Para el ratón y cualquier animal más pequeño, ésta prácticamente no representa ningún peligro. Podemos arrojar a un ratón a un pozo de mil metros y al llegar al fondo, sufre una pequeña conmoción pero se aleja caminando. Una rata probablemente se mataría, aunque puede caer sin peligro desde un onceavo piso; un hombre se mataría, un caballo salpicaría. Y esto es por que la resistencia al movimiento que presenta el aire es proporcional a la superficie del objeto en movimiento. Dividamos por diez el largo, ancho y alto de un animal; su peso se reduce a un milésimo, pero su superficie a un centésimo. Por lo tanto la resistencia a caer en el caso del pequeño animal es relativamente diez veces mayor.

Un insecto, por lo tanto, no le teme a la gravedad, puede caer sin ningún peligro y puede colgarse del techo sin problema. Puede adoptar elegantes y fantásticas formas de soporte como la típula, un mosquito de patas muy largas. Sin embargo, existe una fuerza que es tan terrible para un insecto como la gravitación para un mamífero: la tensión superficial. Un hombre saliendo del baño lleva consigo una película de agua de aproximadamente medio milímetro de espesor que pesa escasamente medio kilo. Un ratón mojado tiene que cargar aproximadamente su propio peso en agua. Una mosca mojada tiene que cargar varias veces su propio peso y, como todos sabemos, una vez mojada por el agua o cualquier otro líquido, una mosca se encuentra verdaderamente en una situación muy grave. Un insecto que va a buscar un trago está en un peligro tan grande como un hombre inclinándose en un precipicio buscando alimento. Si la mosca cae una vez en las garras de la tensión superficial del agua -es decir, si se moja- es probable que se quede así hasta que se ahogue. Algunos insectos, como los escarabajos de agua se las arreglan para no mojarse; la mayoría se mantienen alejados de sus bebidas mediante una larga trompa.

Por supuesto, los animales terrestres que son altos tienen otras dificultades. Tienen que bombear su sangre a alturas mayores que el hombre, y por lo tanto, requieren de una mayor presión sanguínea y de vasos sanguíneos más resistentes. Muchos hombres mueren por el estallido de sus arterias, especialmente en el cerebro, y cabría suponer que este peligro es aún mayor en el caso de elefantes y jirafas. Pero animales de todos tipos encuentran dificultades de tamaño por la siguiente razón. Un animal pequeño típico, un gusano microscópico o un rotífero, tiene una piel lisa a través de la cual puede absorber todo el oxígeno que requiere, un intestino recto con superficie suficiente para absorber su alimento y un solo riñón. Si aumenta sus dimensiones diez veces en todas direcciones, y su peso aumenta mil veces, y si usa sus músculos tan eficientemente como su contraparte en miniatura, necesitará mil veces la cantidad de comida y oxígeno al día y excretará mil veces más productos de desecho.

Ahora bien, si su forma no se altera su superficie aumentará sólo cien veces y tendrá que hacer entrar diez veces más oxígeno por minuto a través de cada milímetro cuadrado de piel, y diez veces más comida a través de cada milímetro cuadrado del intestino. Cuando llega al límite de sus capacidades de absorción su superficie debe incrementarse mediante algún mecanismo especial. Por ejemplo, una parte de su piel puede prolongarse en mechones para formar branquias o sumirse para dar lugar a pulmones aumentando así la superficie que absorbe oxígeno en proporción al volumen del animal. Un hombre, por ejemplo, tiene noventa metros cuadrados de pulmón. De manera similar, el intestino, en lugar de ser liso y recto, se pliega y desarrolla una superficie aterciopelada, y otros órganos se vuelven más complejos.

Los animales más altos no son más grandes que los animales bajos porque sean más complejos. Son más complejos porque son más grandes. Lo mismo sucede con las plantas. Las más simples, como las algas verdes que crecen en el agua estancada o en la corteza de los árboles, son simples células redondas. Las plantas más altas aumentan su superficie sacando hojas y raíces.

La anatomía comparada es en gran parte la historia de la lucha por aumentar la superficie en proporción al volumen. Algunos de los métodos para incrementar la superficie son útiles hasta cierto punto, pero no son capaces de una gran adaptación. Por ejemplo, mientras los vertebrados transportan el oxígeno de las branquias o pulmones a todo el cuerpo por medio de la sangre, los insectos llevan el aire directamente a cada parte de su cuerpo a través de unos tubos ciegos llamados tráqueas los cuales se abren a la superficie en diferentes puntos. Y aunque sus movimientos respiratorios pueden renovar el aire en la parte exterior del sistema traqueal, el oxígeno tiene que penetrar las ramas más finas mediante difusión. Los gases pueden difundirse fácilmente a través de distancias muy pequeñas, no muchas veces mayor a la distancia promedio que viaja una molécula de gas al chocar con otras moléculas. Pero cuando tiene que hacerse un viaje tan largo -desde el punto de vista de una molécula- como de medio centímetro, el proceso se vuelve lento. Así que a las porciones del cuerpo de un insecto alejadas del aire más allá de medio centímetro siempre les faltaría oxígeno. Como resultado, difícilmente algunos insectos son más gruesos que medio centímetro. Los cangrejos de tierra están hechos sobre el mismo plano general que los insectos, pero son mucho más torpes. Sin embargo, como nosotros, ellos transportan el oxígeno a través de la sangre, y por lo tanto, son capaces de crecer mucho más que cualquier insecto. Si estos últimos hubieran encontrado la forma para transportar el aire a través de sus tejidos en lugar de dejarlo que se absorbiera, podrían haber llegado a ser tan grandes como las langostas, aunque algunas otras consideraciones les hubieran impedido llegar a ser tan grandes como el hombre.

Las mismas dificultades atañen al vuelo. Es un principio elemental de la aeronáutica que la velocidad mínima necesaria para mantener en el aire un aeroplano de una forma dada varía como la raíz cuadrada de su longitud. Si sus dimensiones lineales se incrementan cuatro veces, debe volar dos veces más rápido. Entonces, la potencia necesaria para mantener la velocidad mínima aumenta más rápidamente que el peso de la máquina. Entonces el aeroplano más grande, que pesa sesenta y cuatro veces más que el más pequeño, necesita ciento veintiocho veces más potencia para mantenerse en las alturas. Si aplicamos el mismo principio a las aves, encontramos que el límite para su tamaño se alcanza pronto. Un ángel cuyos músculos desarrollaron la misma potencia -peso por peso- que los músculos de un águila o una paloma, requeriría de un pecho que se proyectara alrededor de 1.2 metros para alojar a los músculos comprometidos en el funcionamiento de sus alas, mientras que para economizar en peso, sus patas habrían tenido que reducirse a meros zancos. En realidad, un ave grande, como un águila o un halcón no se mantiene en el aire debido al movimiento de sus alas. Generalmente se ven planeando, es decir balanceadas en una columna de aire que se eleva. Y aún planear se vuelve más y más difícil al aumentar el tamaño. Si éste no fuera el caso, las águilas podrían ser tan grandes como tigres y tan terribles para el hombre como un aeroplano hostil.

Ya es tiempo de que veamos algunas ventajas del tamaño. Una de las más obvias es que permite mantener el calor. Todos los animales de sangre caliente en reposo pierden la misma cantidad de calor por unidad de área de su piel, para lo cual necesitan un suministro de alimento proporcional a su superficie y no a su peso. Cinco mil ratones pesan lo que un hombre. Su superficie fusionada con su consumo de alimento u oxígeno es alrededor de diecisiete veces la de un hombre. De hecho, un ratón come aproximadamente una cuarta parte de su propio peso en alimento todos los días, utilizada principalmente para mantenerse caliente. Por la misma razón, los animales pequeños no pueden vivir en países fríos. En las regiones árticas no hay reptiles ni anfibios ni mamíferos pequeños. El mamífero más pequeño en el Artico es la zorra. Las aves pequeñas se alejan en invierno mientras que los insectos mueren, aunque sus huevos puedan sobrevivir a las heladas seis meses o más. Los mamíferos más exitosos en estos ambientes son los osos, las focas y las morsas.

De manera similar, el ojo es un órgano un tanto ineficiente hasta que alcanza un tamaño grande. La parte posterior del ojo humano en la cual se vierte una imagen del mundo exterior, y que corresponde a la película de una cámara, está compuesta por un mosaico de “bastones y conos” cuyo diámetro es un poco mayor que la longitud de una onda promedio de luz. Cada ojo tiene alrededor de medio millón de bastones y conos y para que dos objetos puedan distinguirse sus imágenes deben caer en bastones o conos separados. Es obvio que con menos pero más grandes bastones y conos deberíamos ver menos nítidamente. Si fueran dos veces más anchos dos puntos tendrían que estar dos veces más separados antes de que pudiéramos distinguirlos en una distancia dada. Pero si su tamaño disminuyera y su número aumentara no veríamos mejor. Es imposible formar una imagen definida más pequeña que la longitud de onda de la luz. Por lo tanto, el ojo de un ratón no es el modelo a escala de un ojo humano. Sus bastones y conos no son mucho menores que los nuestros, y por consiguiente tienen muchos menos. Un ratón no podría distinguir un rostro humano de otro a una distancia de dos metros. Para poder tener alguna utilidad los ojos de los animales pequeños tienen que ser mucho más grandes en proporción a su cuerpo que los nuestros.

Los animales grandes, por otro lado, sólo requieren ojos relativamente pequeños, y los de la ballena y del elefante son un poco más grandes que los nuestros. Por razones más recónditas el mismo principio general es válido para el cerebro. Si comparamos el peso cerebral de un grupo de animales muy parecidos tales como el gato, el guepardo, el leopardo y el tigre, encontramos que si cuadruplicamos el peso corporal el peso cerebral sólo se duplica. El animal más grande con huesos proporcionalmente más grandes puede economizar cerebro, ojos y otros órganos.

Éstas son unas cuantas de las consideraciones que muestran que para cada tipo de animal existe un tamaño óptimo. Y aunque Galileo demostrara lo contrario hace trescientos años, la gente aún cree que si una pulga fuera tan grande como el hombre podría saltar miles de metros en el aire. De hecho, la altura a la que un animal puede saltar es más independiente de su tamaño que proporcional a él. Una pulga puede saltar aproximadamente medio metro, un hombre aproximadamente metro y medio. Para saltar determinada altura, si ignoramos la resistencia del aire, se requiere un gasto de energía proporcional al peso de quien salta. Pero si los músculos “saltadores” forman una fracción constante del cuerpo del animal, la energía desarrollada por cada gramo de músculo es independiente del tamaño, si es que puede desarrollarse lo suficientemente rápido en un animal pequeño. De hecho, los músculos de un insecto, aunque pueden contraerse más rápido que los nuestros, parecen ser menos eficientes; de otro modo una pulga y un saltamontes podrían elevarse en el aire a dos metros de altura.

Así como existe un tamaño óptimo para cada animal existe un tamaño óptimo para cada institución humana. En la democracia griega todos los ciudadanos podían escuchar a una serie de oradores y votar directamente cuestiones legales. Por ende, sus filósofos sostenían que una ciudad pequeña era el mayor Estado democrático posible.

El invento de los ingleses de un gobierno representativo hizo posible una nación democrática, y la posibilidad se realizó por primera vez en Estados Unidos de América, y luego en otras partes. Con el desarrollo de la radio fue posible una vez más que cada ciudadano escuchara las ideas políticas de los oradores representantes, y quizás en el futuro veamos el regreso del Estado-nación al estilo griego de democracia. Aun el referéndum fue hecho posible sólo mediante la institución del periódico.

Para los biólogos el problema del socialismo es en gran parte un problema de tamaño. Los socialistas extremos desean gobernar toda nación como si fuera una unidad de negocios. No pienso que Henry Ford encontrara mayor dificultad en gobernar Andorra o Luxemburgo con base en el socialismo. Ya tiene mayor cantidad de personas en su nómina que la población de estos países. Podría pensarse que un conglomerado de Fords, si existiera, haría que Bélgica S.R.L. o Dinamarca S.A. fueran redituables. Pero aunque la nacionalización de ciertas industrias es una posibilidad obvia de los estados más grandes, encuentro tan difícil imaginarnos un imperio británico o un Estados Unidos de América completamente socializado como un elefante haciendo cabriolas o un hipopótamo saltando un arbusto.

La infanta Leonor es Libra

Thursday, November 3rd, 2005

Como cuenta vendell en su blog “Una cuestión personal“:
Leonor, la nieta de los reyes, es Libra (el día en que nació, el Sol estaba entre las estrellas de esta constelación), con ascendente Leo (pues ésta era la constelación que asomaba por el este en el momento del parto) y descendente Acuario (la que se ponía por el Oeste). Esa noche, el brillo anaranjado de Marte dominaba el firmamento desde la constelación de Aries.“.
Sin embargo todos los medios se han volcado en decir que Leonor es Escorpio ¿cómo puede ser?
Respuesta corta y a la gallega ¿crees que los horóscopos tienen algo que ver con la realidad?
Sigue la respuesta larga.

Hace más de 3000 años los Babilonios estudiaron el cielo y descubrieron que el sol pasa siempre por la misma zona, a la que hoy llamamos eclíptica, y como tenían un calendario dividido en 12 partes relacionaron cada mes con una parte del cielo, cada mes con una constelación.
Ese reparto nos ha llegado principalmente a través Ptolomeo, que en el siglo II, además de hacer horóscopos, estableció el modelo geocéntrico del universo, que dice que todo gira alrededor de la tierra.

El problema es que, si bien Ptolomeo fue un gran científico de su época, sus ideas principales no eran correctas. La tierra se mueve, el sol se mueve, nuestra galaxia se mueve… y el cielo que vemos se mueve.
No es que varíe muy rápido, realiza un ciclo de unos 25.800 años, año arriba año abajo. El problema es que desde los tiempos de los babilonios a la actualidad ya ha pasado más de un 10% de ese ciclo, lo suficiente para que las observaciones de entonces no se correspondan con lo que ocurre hoy día.

Así, a día de hoy la eclíptica trascurre por trece constelciones, en vez de doce. La número trece es Ofiuco, conocida ya por Ptolomeo, aunque por entonces no tan en la eclíptica como hoy día. Por si os interesa conocer bajo que signo habeis nacido, copio una tabla del Dr. Lee T. Shapiro:
Constelación
Fechas
Número
de días
Sagitario Dic 18 - Ene 18
32
Capricornio Ene 19 - Feb 15
28
Acuario Feb 16 - Mar 11
24
Piscis Mar 12 - Abr 18
38
Aries Abr 19 - May 13
25
Tauro May 14 - Jun 19
37
Géminis un 20 - Jul 20
31
Cáncer Jul 21 - Ago 9
20
Leo Ago 10 - Sep 15
37
Virgo Sep 16 - Oct 30
45
Libra Oct 31 - Nov 22
23
Escorpio Nov 23 - Nov 9
7
Ofiuco Nov 30 - Dic 17
18

[Tabla tomada de la NASA.]

Si quereis conocer más sobre la eclíptica, la precesión, o Ptolomeo os invito a visitar la Wikipedia.

Una explicación un poquito más extensa que ésta la tenéis en la NASA.

Si tenéis tiempo podéis leer una revisión crítica de la astrología.

Pero me gustaría acabar con la última frase de vendell:
“Ojalá todos los niños nacidos bajo este cielo disfruten de una larga vida llena de sabiduría, igualdad, libertad y fraternidad.”