Inteligencia Artificial
Wednesday, July 26th, 2006Leído en Microsiervos.

Leído en Microsiervos.
De nuevo hay conflictos en oriente próximo.
Olvidando el “ojo por ojo” a cambio del “toda tu familia por ojo”, como respuesta al secuestro de dos de sus soldados Israel está bombardeando la capital del Líbano.
Por suerte para nosotros Francia es un país más civilizado y cuando ETA secuestraba ciudadanos franceses nadie bombardeaba Madrid.
El caso es que eso hace olvidar un poco que también siguen bombardeando Gaza.
No hay que olvidar que también los palestinos y ahora los libaneses bombardean Israel.
Sin embargo la parte que nos toca a la “comunidad internacional” es vergonzante porque se aprueban condenas a los ataques palestinos y al secuestro libanés pero EE.UU. veta las condenas a Israel.
Hay que condenar los bombardeos palestinos y libaneses, pero también hay que condenar los bombardeos israelís.
No soy antisemita, porque esto no trata de judíos o no judíos. Estoy contra las acciones del Gobierno de Israel.
Y es triste poder decir que se está en contra de las acciones terroristas de palestina o líbano sin condenar a Israel, pero tener que estar insistiendo en que también se condena a Palestina o Líbano cada vez que se critica a Israel.
Me declaro en contra de quién tira la primera piedra, de quién pone tropas en suelo ajeno, de quien bombardea poblaciones civiles.
Y cada vez que un gobierno, grupo religioso, terrorista o como se llame, haga alguna de esas acciones hay que condenarlo. Hay que condenarlo con firmeza y sin dudas.
ZP ha hecho declaraciones contra el gobierno de Israel y el PP le acusa de antisemita y dice que va a crear una crisis hispano-israelí.
Me la soplan las relaciones hispano-israelís.
Me da igual que España caiga tres puestos en la lista de paises ricos por condenar a Israel.
Ojalá todos los países tuviesen crisis con Israel. A eso se le llama condena internacional, a veces presión o incluso bloqueo internacional.
ZP hace bastantes cosas mal, pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, me hace creer que hay alguna esperanza en la clase política.
[El portavoz de la manifestación] afirmó ante varios miles de manifestantes -según fuentes de la organización- que la reacción del Gobierno ante la tregua de ETA es “incongruente, cobarde y cómplice” y llevará a la “disolución y balcanización” de España.
[El portavoz] sostuvo que la tregua anunciada por ETA es en realidad “un ultimátum de ETA contra España” y la negociación emprendida por el Gobierno encierra “una contradicción con el espíritu de Ermua”.
[…]
La reacción del Ejecutivo ante la tregua, dijo, está “contaminada de cobardía porque se anuncia que se va a rectificar la política penitenciaria y a reformar el texto de la Constitución” y “está impregnada de complicidad”, ya que “España se va a transformar en un Estado Federal”.
Preguntas:
1. ¿de qué habla el portavoz de la manifestación?
2. ¿en qué fecha aproximada hace estas declaraciones?
3. ¿quién es ese portavoz?
Respuestas:
1. Del proceso iniciado por el gobierno de Aznar.
2. 1998. Poco después del asesinato de Miguel Ángel Blanco.
3. Alguien más a la derecha que el Gobierno.
Pueden leerlo en elmundo.es.
La pista es de Escolar.
Leído en Cosas de ranas
Estos días, en nuestro país, estamos viviendo lo que pretende ser un proceso de paz, que tendría como objetivo el fin de la violencia terrorista en España. Pero inexplicablemente, en lugar de conseguir la paz, lo que esta pasando es que las principales formaciones políticas se están enfrentando entre sí, y cada vez de forma más encarnizada.
Para los populares, cualquier tipo de negociación con ETA o con la ilegalizada Batasuna constituye un delito y una rendición ante los terroristas, aunque no opinasen lo mismo allá por el año 1998, cuando acercaron presos y Aznar autorizó conversaciones con los que él mismo llamó “Movimiento de Liberación Vasco” ¿a qué viene este cambio radical de postura? ¿será cierto al final que al PP no le interesa que la paz llegue de la mano de los socialistas? ¿o se tratará de una conspiración judeo-masónica destinada a desacreditarles y hacerles aparecer como los malos?
El caso es que, para denunciar y combatir el terrible plan del Gobierno (el cual consiste en intentar conseguir que ETA deje de matar) en el PP han editado un vídeo en memoria de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP asesinado por ETA, en el que, seguramente con el único objetivo de honrar su memoria, se muestran al final la rosa del PSOE y la serpiente de ETA enlazadas, un símbolo que fue publicado a modo de “viñeta cómica” en el diario Gara y que al PP ha debido gustarle mucho (para que luego digan que los chicos de Génova no tienen sentido del humor…)
Al mismo tiempo, las Nuevas Generaciones de León, han editado otro vídeo en el que introducen desagradables imágenes de las víctimas del 11M (lo que no entiendo es cómo no han metido también las del 11S, las del 7J y las del tsunami, ya puestos…) y muestran a Zapatero, Otegui y ETA como aliados entre sí. ¿Es necesario utilizar a las víctimas del terrorismo para hacer política? ¿hasta donde será capaz de llegar la derecha española para simplemente desgastar al Gobierno? Creo que casi mejor no saber la respuesta…
¿Quién dice que PSOE y PP no pueden ponerse de acuerdo?
Leído en Paren las máquinas.
Mayo de 1949 (visto en Fogonazos).

Tanto la III convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra, como la IV convención de Ginebra sobre civiles en tiempo de guerra, con el mismo redactado en el mismo Art 3.1, prohíben:
La aprobación de sentencias y la realización de ejecuciones sin juicio previo pronunciado por una corte regularmente constituida, ofreciendo todas las garantías judiciales que son reconocidas como indispensables por pueblos civilizados.
3 años después, el tribunal supremo de EE.UU. obliga a su administración a cumplir dicho tratado y comportarse con los retenidos en Guantánamo como un pueblo civilizado.
Nos comenta Moisés:
En una entrevista en televisión, la escritora Lucía Etxevarría, dijo que “murciélago” es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.
Poco despues, enviaron la siguiente carta a un periódico:
… ¡Confiturera, frene la euforia! Un arquitecto escuálido llamado Aurelio (o Eulalio… o Ausencio) dice que lo más auténtico es tener un abuelito que lleve un traje reticulado y siga el arquetipo de aquél viejo reumático, desahuciado y repudiado, que consiguiera en su tiempo ser esquilado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora cerca del estanquillo (sin usar estimulador).
Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta, olvide su menstruación y piense de modo jerárquico. No se atragante con esta perturbación, que no va con su milonguera y meticulosa educación, y repita conmigo, como diría Cantinflas: “¡Lo que es la falta de ignorancia!”
y es que lo que más nos gusta es pillar a los demás en falta… ;-)
[El regimen franquista fue] un autoritarismo de derechas que no me atrevería a calificar de fascista.
Josep Piqué, en la jornada que la EuroCámara aprobó una condena al franquismo y Mayor Oreja dedicó su discurso a alabar la constitución de 1978 a la que él voto “no”.
Texto de Gonzo en El sentido de la vida.
Hay multitud de frases que repito al cabo de la semana: “No, este pedo no es mío”, “El Minglanillas ha dicho…”, “Mira esa que rica está”… Son secuencias de palabras que generalmente no tienen mayor importancia y que no suelen traer consecuencias de ningún tipo. Quizá algún “Ya te digo, tron” de Ratuza, pero la cosa no suele ir más lejos. En cambio, algunas otras de mis aseveraciones suelen traer cola, como por ejemplo cuando digo que el ser humano obra de manera puramente egoísta en todas las situaciones. El Chano se pone rojo bikini.
Cuando digo animaladas así no es porque primero las diga y luego las piense, sino porque generalmente primero las he pensado y después me permito decirlas. Cuando digo que todo el mundo, en todas las circunstancias, obra de manera que maximice su propio placer o disfrute, y minimice el dolor o las experiencias desagradables, es porque lo he reflexionado durante durante mucho tiempo. No soy de los que dicen gilipolleces de manera gratuita. A día de hoy mis divagaciones sobre el tema siguen levantando ampollas.
La Real Academia Española de la Lengua define el egoísmo de la siguiente manera:
Egoísmo:
Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.
Desgraciadamente me veo en la obligación de disentir desde la primera palabra. Además me gustaría apuntar que en esa definición sobra una coma, pero esa es otra historia.
El amor a uno mismo es, por definición, infinito, excesivo e inmoderado. Somos máquinas perfectamente diseñadas por un refinado proceso natural y nuestro timón es el instinto de supervivencia. Hacer que alguien ponga sus propios intereses por encima del de los demás es tan fácil como encerrarlo en una celda con otro de su misma especie y dejar una pata de jamón como menú para las dos próximas semanas. Así ha evolucionado el ser humano durante millones de años: anteponiendo cosas al beneficio de los otros.
“Atiende desmedidamente al propio interés sin cuidarse del de los demás”. ¿Quién decide aquí en qué medida debe uno de cuidarse de los intereses de los demás? El respeto por los intereses de los demás es cojonudo hasta que esos intereses se cruzan con los tuyos, entonces se acabó el espacio para las concesiones.
Quiero más de eso bueno, quiero menos de eso que no me gusta.
No te escandalices cuando leas la siguiente frase. Con práctica yo casi he [conseguido] decirlo sin ruborizarme:
Si estás en Angola curando a niños con lepra es por tu propio egoísmo, porque te realiza como persona. Lo haces porque te resulta gratificante. En resumidas cuentas, lo haces por tu propio beneficio.
Es la hostia, ¿eh?, casi que lo escribo sin que me tiemble el pulso.
Si estar en Angola te resultara desagradable o insostenible estarías en cualquier otra parte. Lo estás haciendo porque la sonrisa de un niño te produce más satisfacción que cualquier otra cosa en este mundo, porque crees que este planeta se merece algo mejor. Si ayudar a ese niño te produjera una sensación desagradable entonces estarías haciendo cualquier otra cosa. Pero no, esto te llena, te hace sentir realizado, da un sentido a tu vida que no puedes encontrar realizando ninguna otra actividad. Te estás chutando, maldito cabrón, pero no te preocupes: por lo menos tienes la suerte de que tus intereses y los de Angola apuntan en la misma dirección.
En ese momento, en el otro extremo de la tierra, hay otra persona experimentado exactamente esas mismas sensaciones, esa descarga hormonal tan placentera, pero a lo mejor está cruzando una ciudad en coche a 150 kilómetros por hora o abusando de un niño de tres años. La única diferencia está en las acciones que disparan esas sensaciones. Si ayudas a un niño con lepra estás haciendo un favor a la sociedad; si le metes mano no estás haciendo gran cosa por este mundo.
Esta comparación es extrema y siempre pincha en hueso porque parece que yo esté empeñado en desvirtuar a aquellos que se entregan de manera económicamente desinteresada y a los cooperantes en particular, pero es que normalmente hay que romper los huevos para hacer la tortilla.
Si ahora mismo estás escandalizado, no te preocupes: durante una temporada estas conclusiones también me inquietaron a mí. A pesar de darle vueltas al asunto y verlo cada vez más claro, los resultados no me dejaban precisamente frío. Sentí un gran alivio cuando leí que no era el primero en reflexionar sobre el asunto y arribar a lo que parecía un disparate.
En 1979 se publicó “El gen egoísta”. Richard Dawkins, su autor, lo resumió todo en una frase:
“Una gallina es simplemente el método que usan los huevos para hacer más huevos”
El libro tiene evidentemente mucha más miga, pero hoy no he venido de crítico literario.
La filosofía también ha explorado la paradoja humana. Thomas Hobbes es mi favorito:
“Las personas obran por interés propio. Incluso cuando servimos a los demás, solemos hacerlo porque nos reporta beneficios o porque no hacerlo iría en nuestro propio detrimento. (…) Habitualmente, por no decir ante todo, el altruismo satisface una necesidad propia.”
Ante tan desolador panorama, ¿qué lugar queda para sentimientos como la amistad y el amor? ¿Cómo se explican? ¿Qué maravilloso mecanismo es aquel que permite hacer nacer la belleza a partir de lo que parece pura mierda? La única respuesta que he encontrado es esta: el azar.
Más de uno aquí habrá oído hablar de El juego de la vida, el autómata celular más famoso de la historia. En él se desparraman una serie de cuadrados (células) sobre una rejilla y se establecen una serie de reglas para su convivencia y evolución. En el juego original, nace una célula si tiene tres células vecinas vivas, sigue viva si tiene dos ó tres células vecinas vivas y muere en cualquier otro caso. Curiosamente, al cabo de un cierto número de generaciones, se producen formas estables compuestas por varias células, una suerte de organismos “vivos”, seres de entidad superior a las células y que terminan campando a sus anchas sobre el tablero.
Por azar; de esa misma manera nace la belleza del puro estiércol.
La amistad y el amor surgen cuando la situación original se pervierte y es el bienestar de los demás el que crea en ti sentimientos placenteros, y cuando el dolor de otras personas se siente como propio. Cuando intentas terminar con el dolor de otros lo haces para acabar con el tuyo propio, y cuando prolongas el bienestar de otras personas estás preocupándote de prolongar tu propio placer. La amistad y el amor son casuales, son una convergencia de necesidades, son el interés común.
Cuando Ratuza y Gorrino se cambiaron de casa hubo un fin de semana de trabajo de cojones: desmonta muebles, bájalos, súbelos, pinta paredes, limpia hasta la última gota de mierda… El Domingo por la noche, mientras me dejaba las uñas intentando devolver a los fogones el esplendor que un día conocieron, después de dos días partiéndome la espalda, me sorprendí molesto porque ya prácticamente se había terminado la mudanza. Ellos habían hecho tanto por mí desde que llegué a Regensperry, yo tenía tanto que devolver, que ayudarles supuso para mí literalmente un auténtico placer. Estoy diciendo que estaba contento de haber pasado un fin de semana forzando la ciática, sudando la gota gorda y forjando callos. Estoy diciendo, que se dice pronto, que durante dos días trasegando cajas y montando muebles fui uno de los tipos más felices del mundo. Y por eso lo hice y lo repetiría, por mi propia felicidad.
El hecho de que Minglanillas se mude y yo tenga la oportunidad de ayudarle a mover muebles es algo que no me va a reportar ningún beneficio, ni físico ni espiritual, así que si se da el caso huiré como de la peste saliendo del país si fuera necesario. La diferencia con el caso anterior es que la felicidad de Minglanillas me resulta completamente ajena, mientras que el bienestar de Gorrino y Ratuza se ha convertido para mí, con el tiempo, en una necesidad.
Es por eso que sé que estamos hablando de amistad.
El amor trabaja en los mismos términos pero amplificado, porque opera desde el mismo núcleo de la persona y es capaz de cambiar el frío por el calor y el arriba por el abajo.
Sólo una vez en la vida estuve enamorado, y durante aquel periodo yo no era yo, era otra persona; definitivamente una persona mejor. La compañía de la persona amada me otorgaba superpoderes. Yo era capaz de hacer cosas que antes se me antojaban imposibles y esa situación me animaba a superarme cada día, a juzgar la vida en todo su esplendor. Es difícil desprenderse de sentimientos tan aterradoramente poderosos. Cualquier persona hará lo que sea posible para prolongar semejante estado. Sólo un necio dejaría escapar una droga así.
Cuando uno ama, disfruta de la felicidad de la persona amada, bebe de sus emociones. También sufre sus dolores, y es por ello que tratará de evitarlos. En el amor, el amante se diluye y ya no existe sin la otra persona, no puede ser explicado sin ella. Por eso es un sentimiento tan poderoso, porque uno muere para nacer como algo mejor.
Es por eso que sé que aquello era amor.
¿Y el odio? El odio es todo lo demás, el vacío que queda.
Cuando estuve enamorado me sentía pleno. Sentía tanta felicidad que sólo deseaba compartirla, como si el exceso de felicidad me estuviera doliendo, como si fuera algo de lo que tuviera que deshacerme para poder seguir viviendo. Estaba tan lleno de vida que el odio sencillamente no cabía.
El odio es todo lo demás, es la plenitud de la que me gustaría disfrutar pero no encuentro, es todo lo que no llenan la amistad y el amor.
El odio está compuesto básicamente de frustración, de todas aquellas cosas que me gustaría ser y no puedo, de mis propios complejos y todas las cosas que me han hecho creer que debería tener y que no poseo.
El odio está lleno del miedo a lo desconocido, de la incertidumbre, del temor a tener más de lo que no me gusta y menos de lo que sí.
El odio son mis propios miedos. El odio soy yo.
Hoy ha habido un accidente en el metro en Valencia y ahora mismo están contando más de treinta cadáveres. La pregunta del día ha sido “¿Algún conocido?”. ¿Por qué ha sido esa la pregunta más repetida y no otra?
Porque eres un puto pendejo egoísta, porque tienes miedo.
Y yo también, no te preocupes.