Arriba y abajo
Artculo de opinin escrito por Juan Carlos Rodrguez Ibarra en El Pas
Ya s que lo de ETA y Espaa no es una guerra. Ya s que se emplea impropiamente el lenguaje cuando se habla de tregua, proceso de paz, etctera. Pero eso no me impide realizar el siguiente anlisis.(…)
Puesto que nosotros no estamos en guerra, nosotros nunca podemos declarar treguas ni firmar la paz. Los otros, que s estn en guerra, hay veces que declaran una tregua (…)
No cabe la menor duda de que la tregua unilateral acaba reportando algn tipo de beneficio a los terroristas. (…)
En esta ltima tregua quiz el exponente del beneficio haya sido De Juana Chaos, que decidi no comer porque saba que en tiempos de tregua se impedira su muerte. Ponindose en el lugar del otro, observamos cmo De Juana Chaos sabe perfectamente que no es lo mismo la paz que la guerra. Cuando la Audiencia Nacional ha decidido que, repuesto de su anemia voluntaria, el condenado vuelva a prisin, el terrorista ha decidido comer porque sabe que en tiempos de guerra nadie movera un dedo por salvar su vida. Y por eso come, porque sabe que no se puede actuar desde la otra parte de igual forma cuando estn en tregua o cuando estn en guerra.
(…)
Ya sabemos que cuando hay tregua, los presos suben hasta llegar o aproximarse a las crceles del Pas Vasco. (…) Ya deberan saber los otros que si las cosas funcionan as cuando hay tregua, debern funcionar en sentido contrario cuando hay guerra, que es la situacin en la que, en estos momentos, se encuentran los otros.Lo que nunca puede volver a ocurrir es que la guerra despus de la tregua les resulte gratis. Lo que no puede ser es que, ahora que han vuelto a la guerra, nosotros pongamos los muertos y ellos tengan la seguridad de que, cuando les interese, vuelven a la tregua y vuelven a obtener beneficios. Lo sensato sera hacerles saber con hechos y no con palabras que la ruptura de la tregua no es gratis; que si suban cuando no mataban, bajarn hasta el ltimo peldao cuando matan.
Gobierno y oposicin deberan acordar: 1) Traslado de todos los presos etarras a las crceles ms alejadas del Pas Vasco para que los otros vean la diferencia de trato que existe cuando se mata o cuando no. 2) Ultimtum a los otros para que en el plazo de tres meses la banda se pronuncie sobre el fin o no de su existencia, hacindoles saber que para nosotros a partir del vencimiento de ese plazo slo habr dos escenarios, o final de la banda o continuacin. Si continuacin, el compromiso pblico de Gobierno y oposicin de que las palabras tregua, alto el fuego o lo que sea, dejarn de existir en el vocabulario de los demcratas y, por tanto, dejar de producir algn tipo de efecto positivo. 3) Si la banda decide terminar, compromiso de Gobierno y oposicin para que los terroristas que no tengan delitos de sangre, juzgados o no, salgan en libertad condicional si se encuentran cumpliendo condena; compromiso de instar a las autoridades francesas a igual trato penitenciario para los etarras encarcelados en Francia. Compromiso para que los etarras que se encuentran fuera de Espaa y no tienen delitos de sangre, puedan regresar a nuestro pas sin persecucin policial.
(…)Sera la primera vez que Gobierno y oposicin declararan una tregua a ETA; sera la primera vez que ETA no estuviera a la espera de nuestra respuesta, sino que sera la banda la que tuviera que responder. Lo que no se puede sostener es que esta mugre humana declare la guerra o la paz cuando quiere, como quiere y donde quiere, sin que paguen ningn tipo de precio adicional. La tarea del Gobierno y de la oposicin es fijar los beneficios del fin de la banda y el precio adicional, sin esperanzas, para los que saben que, despus de la guerra, vendr otra tregua con beneficios para ellos. Eso tiene que terminar, debe terminar y la decencia exige que termine.


