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Historias de Mundo Vivo: La primera raza.

Saturday, April 17th, 2004

Contribución de Anónimo
Pocos, o quizá nadie, saben que la primera raza inteligente que habitó el Mundo Vivo era anfibia.
Un individúo típico de esta raza medía cerca del metro treinta de estatura, pesaba ciento veinte quilos y poseía manos y pies palmeados con diez dedos cada uno, dotados de pulgares oponibles.
Lo más asombroso de todo es que el nacimiento de su raza se debió única y enteramente a la fertilidad natural del planeta.

Su génesis y desarrollo fue exclusivamente en ausencia de la actuación directa de los dioses, no así su decadencia y posterior destrucción.
Cuando éstos, por puro accidente, descubrieron que una especie había alcanzado conciencia de sí misma, había colonizado el subsuelo submarino, fundado numerosas ciudades submarinas y desarrollado una cultura tan armoniosa que casi rozaba la perfección, todo eso sin su ayuda, guía y consejo, cuando esto pasó, los dioses se pusieron manos a la obra, reaccionando de la única manera que eran capaces de concebir.
En una tarde los borraron del mapa. En unas pocas horas provocaron infinidad de “desastres naturales”.
Grandes olas acabaron con las pocas ciudades que habían erigido en la superficie, todas ellas a orillas del mar. Terremotos submarinos destruyeron las que yacían en el fondo marino. El agua del mar se calentó hasta límites insoportables para la vida, acabando de paso con más de la mitad de la población no inteligente del mar. Las fuentes termales subterráneas explotaron todas a una, liberando grandes cantidades de productos tóxicos ricos en azufre. El lecho marino se rompió, permitiendo que el ardiente magma que aprisionaban aflorara desde las profundas simas donde había estado confinado desde el inicio de los tiempos.
Los escasos supervivientes, menos de una milésima de la población murieron meses más tarde, afectados por una enfermedad del alma que anulaba su instinto de supervivencia y afectaba su impulso reproductor.
Y es que, en cierto modo, los dioses son niños y la Creación su campo de juegos.
Y no hay nada peor que un niño que se cansa de sus juguetes….. o que, presa de la envidia, descubre un juguete nuevo propiedad de otro niño.
No obstante, la gratuita destrucción a la que Mundo Vivo se vio sujeta pasó factura y, afortunadamente, se aprendieron unas cuantas lecciones.
La más importante de todas fue la de que la vida es necesaria.
Todos los dioses aprendieron que era posible crear algo nuevo, desconocido hasta entonces. Las posibilidades que la inteligencia, la consciencia de uno mismo, ofrecía eran inconmensurables.
Así, casi cada dios escogió una especie, animal o vegetal, y plantó en ella la semilla de la inteligencia, la cual germinó antes o después.
Y puesto que los dioses, afortunadamente, no tienen imaginación, las especies más extendidas eran humanoides.
Así, Mundo Vivo se llenó de nuevas criaturas, tan parecidas como distintas, modificaciones de un mismo patrón, a quienes se les regaló la superficie del planeta.
Ningún dios, de aquellos que lo intentaron, logró nunca que una especie acuática alcanzara el grado de desarrollo mental que garantizaba la consecución de la inteligencia. Fue como si el planeta mismo frustrara dichos intentos en una especie de brutal revancha.
No obstante, también sabemos lo que pasa con los niños que ven frustrados sus intenciones….
Y hubo algunos dioses, unos pocos, que aprendieron otra valiosa lección.
En su mayoría, estos dioses habían elevado una ligera protesta a sus hermanos, intentando débilmente salvar a aquella primera raza. Otros, los menos, se habían mantenido neutrales, limitándose a observar el genocidio.
Fueron estos los que sintieron en su alma los estertores agónicos de la primera raza al morir. O, al menos, los que prestaron atención a tales gritos de dolor.
Aprendieron de primera mano una lección acerca del dolor y la pérdida. Y se juraron a sí mismos (el único juramento que tiene validez) que jamás volverían a repetirse tales acontecimientos.
Más adelante, cuando estos dioses acordaron mostrarse a sus creaciones, fueron universalmente adorados como los integrantes del panteón de la luz.
El resto, aquellos a quienes la anatema agradó o no importó en absoluto, fueron los integrantes del panteón de la Oscuridad.
Curiosamente, ni luminosos ni oscuros hablaron jamás a sus creyentes de aquella primera especie que vivió, creció y murió bajo las aguas.
El genocidio fue un gran trauma infantil en las mentes de aquellos niños omnipotentes. Un trauma que no todos ellos reconocían o, incluso, ignoraban que existiera.
Y así, recordados sólo por aquella encargada de recoger las almas de los muertos, la primera raza se perdió en las brumas del tiempo, pues los únicos seres capacitados para recordarlos habían optado por el silencio.
Por el olvido.

Que sople el gitano

Saturday, April 17th, 2004

Contribución de Anónimo
Ocurrió en un hospital de una localidad andaluza, en donde las tasas de natalidad seguían un curso diferente de la media nacional, es decir, no se invertían, no, y hasta es posible que pudieran aumentar. Había una respetable proporción de población gitana, con todas las implicaciones culturales (en el sentido más amplio de la palabra) que esto conlleva.

Pues bien, se presentó una mujer gitana a parir. Aunque estas mujeres de partos saben (aunque no fuera de otra forma, sabrían por la cantidad de hijos que suelen tener), mi amiga y otras profesionales se habían preocupado de intentar preparar el camino para abrir una nueva mentalidad en la que el marido y padre de la criatura encarnara un papel mas participativo, pero aún no eran patentes los resultados, si es que los tenía que haber. La gitana recibió toda la atención que el parto requería, sin complicaciones.
Un buen parto.

Cuando mi amiga pasó a explicarle los cuidados que iba a requerir el puerperio le explicó cómo tendría que recibir los lavados los primeros días y hasta que la herida secase. Hasta aquí todo estaba medianamente claro, incluso para el gitano (el padre de la criatura). Pero mi amiga tenía dudas razonables del estado de higiene de las toallas en el domicilio de la puérpera, máxime mientras ella se encontrara convaleciente. Por lo tanto, y en previsión y evitación de complicaciones (fiebres puerperales), no dudó en recomendarles que tras cada lavado, secaran la zona con secador de pelo.

La gitana rápidamente interrumpió:

- Ay, dotora, si nosotros no tenemos d’eza coza!
- Mujer, pues si no tienes tú un secador, pídeselo a tu madre, o a tu hermana,
o a alguien de tu familia, que vale la pena.
- Ay, dotora, é que ninguna tié tampoco d’ezo.
- Mujer, pues a alguien conocerás en la calle donde vives que tenga un secador
de pelo. No me lo pongas tan difícil.
- ¡Dotora, zi é que en mi caye tó zon familia! Pero uste’ no ze procupe,
que no paza ná.
- ¿No? ¿Y entonces cómo te vas a secar eso con aire calentito, eh?
- ¡POZ QUE ZOPLE EL GITANO!

Desde entonces , cuando en los paritorios de aquél hospital se quedaban
sin recursos para algo, siempre había alguien que zanjaba la situación diciendo
“¡Poz que zople el gitano!”

Laicismo - cinco tesis. por Fernando Savater

Saturday, April 17th, 2004

Contribución de Laura
Laicismo - cinco tesis. por Fernando Savater

El debate sobre la relación entre el laicismo y la sociedad democrática actual (en España y en Europa) viene ya siendo vivo en los últimos tiempos y probablemente cobrará nuevo vigor en los que se avecinan: dentro de nuestro país, por las decisiones políticas en varios campos de litigio que previsiblemente adoptará el próximo Gobierno; y en toda Europa, a causa de los acuerdos que exige la futura Constitución europea y por la amenaza de un terrorismo vinculado ideológicamente a determinada confesión religiosa.

En cuestiones como ésta, en que la ceguera pasional lleva a muchos a tomar por enemistad diabólica con Dios el veto a ciertos sacristanes y demasiados inquisidores, conviene intentar clarificar los argumentos para dar precisión a lo que se plantea. A ello y nada más quisieran contribuir las cinco tesis siguientes, que no pretenden inaugurar mediterráneos, sino sólo ayudar a no meternos en los peores charcos.

1) Durante siglos, ha sido la tradición religiosa - institucionalizada en la iglesia oficial-la encargada de vertebrar moralmente las sociedades. Pero las democracias modernas basan sus acuerdos axiológicos en leyes y discursos legitimadores no directamente confesionales, es decir, discutibles y revocables, de aceptación en último caso voluntaria y humanamente acordada. Este marco institucional secular no excluye ni mucho menos persigue las creencias religiosas: al contrario, las protege a las unas frente a las otras. Porque la mayoría de las persecuciones religiosas han sucedido históricamente a causa de la enemistad intolerante de unas religiones contra las demás o contra los herejes. En la sociedad laica, cada iglesia debe tratar a las demás como ella misma quiere ser tratada… y no como piensa que las otras se merecen. Convertidos los dogmas en creencias particulares de los ciudadanos, pierden su obligatoriedad general pero ganan en cambio las garantías protectoras que brinda la Constitución democrática, igual para todos.

2) En la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie. De modo que es necesaria una disposición secularizada y tolerante de la religión, incompatible con la visión integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para otros o para todos. Lo mismo resulta válido para las demás formas de cultura comunitaria, aunque no sean estrictamente religiosas, tal como dice Tzvetan Todorov: “Pertenecer a una comunidad es, ciertamente, un derecho del individuo pero en modo alguno un deber; las comunidades son bienvenidas en el seno de la democracia, pero sólo a condición de que no engendren desigualdades e intolerancia” (Memoria del mal).

3) Las religiones pueden decretar para orientar a sus creyentes qué conductas son pecado, pero no están facultadas para establecer qué debe o no ser considerado legalmente delito. Y a la inversa: una conducta tipificada como delito por las leyes vigentes en la sociedad laica no puede ser justificada, ensalzada o promovida por argumentos religiosos de ningún tipo ni es atenuante para el delincuente la fe (buena o mala) que declara. De modo que si alguien apalea a su mujer para que le obedezca o apedrea al sodomita (lo mismo que si recomienda públicamente hacer tales cosas), da igual que los textos sagrados que invoca a fin de legitimar su conducta sean auténticos o apócrifos, estén bien o mal interpretados, etcétera…: en cualquier caso debe ser penalmente castigado. La legalidad establecida en la sociedad laica marca los límites socialmente aceptables dentro de los que debemos movernos todos los ciudadanos, sean cuales fueren nuestras creencias o nuestras incredulidades. Son las religiones quienes tienen que acomodarse a las leyes, nunca al revés.

4) En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual) y lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos), no lo inverificable que aceptan como auténtico ciertas almas piadosas o las obligaciones morales fundadas en algún credo particular. La formación catequística de los ciudadanos no tiene por qué ser obligación de ningún Estado laico, aunque naturalmente debe respetarse el derecho de cada confesión a predicar y enseñar su doctrina a quienes lo deseen. Eso sí, fuera del horario escolar. De lo contrario, debería atenderse también la petición que hace unos meses formularon medio en broma medio en serio un grupo de agnósticos: a saber, que en cada misa dominical se reservasen diez minutos para que un científico explicara a los fieles la teoría de la evolución, el Big Bang o la historia de la Inquisición, por poner algunos ejemplos.

5) Se ha discutido mucho la oportunidad de incluir alguna mención en el preámbulo de la venidera Constitución de Europa a las raíces cristianas de nuestra cultura. Dejando de lado la evidente cuestión de que ello podría entonces implicar la inclusión explícita de otras muchas raíces e influencias más o menos determinantes, dicha referencia plantearía interesantes paradojas. Porque la originalidad del cristianismo ha sido precisamente dar paso al vaciamiento secular de lo sagrado (el cristianismo como la religión para salir de las religiones, según ha explicado Marcel Gauchet), separando a Dios del César y a la fe de la legitimación estatal, es decir, ofreciendo cauce precisamente a la sociedad laica en la que hoy podemos ya vivir. De modo que si han de celebrarse las raíces cristianas de la Europa actual, deberíamos rendir homenaje a los antiguos cristianos que repudiaron los ídolos del Imperio y también a los agnósticos e incrédulos posteriores que combatieron al cristianismo convertido en nueva idolatría estatal. Quizá el asunto sea demasiado complicado para un simple preámbulo constitucional…

Coda y final: el combate por la sociedad laica no pretende sólo erradicar los pujos teocráticos de algunas confesiones religiosas, sino también los sectarismos identitarios de etnicismos, nacionalismos y cualquier otro que pretenda someter los derechos de la ciudadanía abstracta e igualitaria a un determinismo segregacionista. No es casualidad que en nuestras sociedades europeas deficientemente laicas (donde hay países que exigen determinada fe religiosa a sus reyes o privilegian los derechos de una iglesia frente a las demás) tenga Francia el Estado más consecuentemente laico y también el más unitario, tanto en su concepción de los servicios públicos como en la administración territorial. Por lo demás, la mejor conclusión teológica o ateológica que puede orientarnos sobre estos temas se la debo a Gonzalo Suárez: “Dios no existe, pero nos sueña. El Diablo tampoco existe, pero lo soñamos nosotros” (Acción-Ficción).

Publicado en El País, edición del 3 de Abril de 2004

Conspiraciones

Saturday, April 17th, 2004

Contribución de G
Sólo una descorazonadora amalgama de ignorancia, mala fe y cobardía puede establecer una relación entre la presencia en Irak de un contingentito de soldados españoles y la bestialidad desatada contra nosotros el 11 de marzo. Unos soldados que, hasta la fecha, han sufrido once bajas y a los que se va a agraviar retirándolos de allí sin honor. Los Ejércitos españoles han perdido muchas guerras y se han retirado de los cinco continentes, pero nunca -si la memoria no me falla- de un modo tan infame. (Serafín Fanjul)

Salve, cainsiguevivitas!

Aquí el golpista autoexiliado en la pérfida Albión. Supongo que los más asiduos me recoradarán (”Triste Democracia“). Reconozco que he incumplido mi promesa: estoy siguiendo la actualidad en España. A pesar de estar al borde de un colapso nervioso, pues se acerca el día en el que tengo que entregar mis trabajos, todos los días tengo un rato para ojear los periódicos y escuchar un poco la radio.

He encontrado un artículo muy interesante, bien escrito y que refleja bien lo que se me pasa por la cabeza estos días de apoteosis para progres multiculturalistas y amigos de las flores (y de los toros). No se’ si con ello vulnero las costumbres de este foro, pero he decidido colgarlo aquí, a ver si estimula un poco el entendimiento. El artículo se llama “Conspiraciones”, está escrito por Serafín Fanjul, catedrático de Literatura Árabe de la Universidad Autónoma de Madrid y apareció’ en el ABC de ayer, 12 de Mayo.

Ahora no tengo tiempo material para sentarme con calma y escribir algo con sentido, pero prometo (Ana, Güimi, esto es un juramento solemne) que a partir de mediados de Mayo me pondré a la labor y escribiré alguna cosilla que sin duda ofenderá a la progresía dominante, monopolista de las palabras bonitas y los bellos sentimientos.

Saludos a todos
G

CONSPIRACIONES
Por Serafín Fanjul, catedrático de Literatura Árabe, UAM

BASSAM Tibi es un sirio que, naturalmente, vive en Alemania. Uno de los rarísimos árabes con capacidad autocrítica no puede permitirse el lujo de residir en su propio país pues, amén de la libertad de expresión, perdería la vida. Su libro La conspiración no constituye una mera denuncia de unos u otros gobiernos sirios, árabes o musulmanes, sino el desvelamiento descarnado de algo omnipresente en el discurso político, en la fraseología periodística, en los sentimientos de victimismo sistemático que estructuran cualquier pensamiento de los árabes sobre sí mismos: la idea de la conspiración permanente y eterna contra ellos, en lo chico y en lo grande. Al-Mu?amarah es la palabra más repetida en la prensa árabe junto con el nombre (con foto diaria incluida en primera plana) del tirano de turno en el país que sea: del Golfo al Océano, todos iguales. Por supuesto que el vocablo suele ir acompañado por varios adjetivos fijos: imperialista, colonialista, sionista… Siempre idénticos clichés, fórmulas inalterables y manidas de rapsodas malos. La conspiración cósmica -visión paranoica y escapista de las propias responsabilidades- se centra en hechos del pasado o en conflictos reales del momento, interpretando a su conveniencia de modo unilateral y plano fenómenos complejos en los cuales las responsabilidades históricas, desde luego, no caen de un solo lado. «Nos colonizaron porque éramos colonizables», oí decir a una profesora marroquí en cierta ocasión, con gran escándalo de los demás árabes presentes. Significaba reconocer que algo «hicimos» mal: en realidad, «hicieron nuestros antepasados», con lo cual el reparto de cargas y culpas históricas comienza a volverse más equitativo y asumible por los cerebros pensantes de Occidente, que algunos hay.

Muy al contrario, la tónica dominante en nuestros países, gracias a la asunción acrítica de lo políticamente correcto, va por otros derroteros, fluctuando en la tenue frontera entre la autocrítica irrenunciable y el masoquismo ciego que otorga la razón al adversario por constituir en el fondo una decisión más cómoda: evita documentarse y pensar, en la inteligencia, o la esperanza absurda, de que nunca será el autocrítico quien cargue con las culpas y las consecuencias, destinadas a abstracciones lejanas o próximas (el Imperio español, el imperialismo americano, la conspiración sionista, la antiglobalización) o a personas (los Reyes Católicos, Felipe II, Bush o Aznar, siempre otros). La idea de la conspiración que nos llega de la otra orilla empieza a prender en ésta, pero no respecto a los de enfrente, sino contra nosotros mismos.

Y, sin embargo, en la ribera sur del Mediterráneo -frontera nada imaginaria-, hace años que anidan y se alientan deseos de desquite, de venganza y de imponer el Islam como religión universal, basándose en hechos del pasado -y por tanto irreversibles- pero cuya utilidad como guía es nula, y en la «conspiración occidental» arriba mencionada. Una agresividad acomplejada y hostil que, en el caso de España, ha tardado en manifestarse (lo que ha tardado en haber comunidades musulmanas numerosas) pese a nuestra condición de frontera, como lo eran y lo son Yugoslavia, Israel, Chechenia o las Repúblicas ex soviéticas del centro de Asia, o Filipinas, Timor, las Molucas o Nigeria. Por no eternizar el despliegue del mapa. Pero líbrenos Dios de pensar en una segunda conspiración de los mil millones de musulmanes contra nosotros. No parece razonable tal exageración, pero sí lo es la exigencia a nuestras autoridades, las actuales y, sobre todo, a las venideras -tan dada como es la progresía al multiculturalismo angelical-, la adopción de medidas serias para controlar al islamismo en nuestro país, no mediante remiendos folclóricos de inutilidad bien probada como la promoción de foros de encuentro, simposios variopintos, diálogos interculturales y otros festejos, o con la creación de un Consejo Islámico (más burocracia que pagaremos y ofrecerá buenos pesebres a los «mediadores»: está cantado y por eso lo proponen), sino a través de un conjunto de medidas legislativas, policiales, administrativas y culturales que favorezcan la integración en plazos prudentes. Y sabiendo de antemano que nunca nos ganaremos la voluntad de los renuentes a la integración: uno de los asesinos detenidos por el 11-M había colgado un crespón negro en su tienda el mismo día del atentado. Es imposible discernir quiénes son sinceros y quiénes no en sus condolencias, y los españoles estamos hartísimos de este género teatral; por consiguiente, sólo valen los hechos, por ejemplo no fomentando la endogamia y el control de los individuos dentro de las comunidades islámicas, o sea, justo lo contrario de lo acaecido hasta la fecha con los recién venidos. Porque los meros signos externos nada demuestran: los asesinos de Madrid, como los de Nueva York, aparentemente participaban de gustos, costumbres, entretenimientos «occidentales»: es la taqiya u ocultamiento de los verdaderos sentimientos religiosos, algo admitido y promovido en el Islam cuando el musulmán está rodeado de infieles y se ve forzado a simular lo que no siente; en nuestro caso, tan obligado a colocar bombas en los trenes como el asesino etarra a disparar contra la nuca de un concejal de Málaga.

Y así damos en la tercera y última conjura, la de los necios, que nos toca muy de cerca. No nos la merecemos, colectivamente no. Que haya caído la lotería a quienes ni siquiera jugaban sólo se explica por el escrupuloso respeto a las formas democráticas de Aznar y su Gobierno. Dicen que las elecciones las desequilibraron los terroristas musulmanes mediáticamente asociados con chiquitos que portaban el móvil en una mano y la litrona en la otra: no es imposible. Triste galardón de un país que antaño presumió de noble y pugnaz (tal vez, más de la cuenta) mientras se enorgullecía por Numancia (¿saben los niños-LOGSE del PSOE qué es eso de Numancia además de un club de fútbol?). Un país que, de rodillas, implora perdón a sus asesinos, les comprende y disculpa, y se apresta feliz a cumplir el papel de Patio de Monipodio del Mediterráneo que nos preparan los ganadores. Eso sí: de sus dos orillas, por aquello del multiculturalismo. Y avergüenza que una parte numerosa de la opinión pública, en vez de centrar su atención y sus condenas en los criminales islámicos -los autores de los casi doscientos asesinatos-, se revuelve contra el Gobierno y su presidente por si informó una hora antes o después sobre las pesquisas en curso, bien que eficazmente pastoreado el rebaño por rabadanes que ahora, como antes, demuestran su insolvencia moral.

Extraño pueblo, que alterna destellos de buen sentido y cordura -como figurar a la cabeza en donaciones de órganos o responder masivamente el pasado día 12- con desistimientos y trapacerías de tendero golfo. Ahora el pretexto para desentenderse del peligro que nos toca -que nos toca de lleno, entérense, por más que se intente ignorar, con tropas o sin tropas en Irak- es la cantaleta de la «guerra ilegal», como si el terrorismo islámico necesitara de razones y la palabra Irak supusiera algo más que una nebulosa. Sólo una descorazonadora amalgama de ignorancia, mala fe y cobardía puede establecer una relación entre la presencia en ese país de un contingentito de soldados españoles y la bestialidad desatada contra nosotros el 11 de marzo. Unos soldados que, hasta la fecha, han sufrido once bajas y a los que se va a agraviar retirándolos de allí sin honor. Los Ejércitos españoles han perdido muchas guerras y se han retirado de los cinco continentes, pero nunca -si la memoria no me falla- de un modo tan infame.

En estas mismas páginas se han publicado excelentes análisis desde los ángulos interior y exterior sobre lo acaecido, sus consecuencias y la catadura moral de quienes se pliegan encantados al chantaje. No repetiré argumentos ya expuestos, pero sí debo recordar que los mayores y más sangrientos crímenes masivos de terrorismo islámicos en sus varias advocaciones (Nueva York aparte) se han producido en Irak y se han dirigido contra la población civil de manera indiscriminada, es decir, contra musulmanes. O en Turquía, país que no autorizó el paso de las tropas americanas hacia Irak. Luego muy poco importa a los asesinos actuar de vengadores justicieros en defensa de los iraquíes. Se patentiza que atacan a Occidente en el punto más débil, un pueblo que se deja amedrentar para disfrutar otra semana más del botellón, lejísimos ya del muy hispánico «me quiebro pero no me dueblo» (¿cuántos muchachitos-LOGSE del PSOE saben qué es Martín Fierro?). ¿Tendría sentido que, a la vista de las matanzas masivas de cristianos en Timor por parte de los musulmanes indonesios, un grupo de suecos cristianos acudiera a Marruecos a vengarse exterminando muslimes a bombazos en los zocos? ¿Qué manera de razonar es ésta? ¿Por qué un sector numeroso de nuestra ciudadanía encubre su inconsecuencia y su pánico culpándonos a nosotros mismos y buscando un chivo expiatorio para su miedo en la cabeza de Aznar?

Y volvamos a los clásicos. José Cadalso, en las tan invocadas -cuando conviene- Cartas Marruecas lo expresa muy claro: «¿Tenéis por cierto que para ser buen patriota baste hablar mal de la patria, hacer burla de nuestros abuelos, y escuchar con resignación a nuestros peluqueros, maestros de baile, operistas, cocineros; y sátiras despreciables contra la nación; hacer como que habéis olvidado vuestra lengua paterna, hablar ridículamente mal varios trozos de las extranjeras y hacer ascos de todo lo que pasa y ha pasado desde los principios por acá?». Han transcurrido más de dos siglos desde que se escribieron esas líneas, pero mutatis mutandis ¿es tan difícil reconocer en ellas a los cocineros, operistas y lánguidos peluqueros de nuestro tiempo, los dispuestos a sacrificar lo que sea -colectivo, nacional, claro- por su beneficio personal estricto?

Reflexiones sobre viajar

Sunday, March 28th, 2004

Contribución de Luis Miguel
Problemas de dejar para mas adelante eso de viajar.
Viajar…
Una palabra con la que muchos sueñan, pero que a la hora de la verdad, pocos son los que la ponen en práctica.

Es una de las mejores actividades que puede hacer el ser humano. Entre los efectos positivos que conlleva tal práctica, pueden destacarse varios:

-Por un lado se tiene amplitud de miras ante las preocupaciones personales.
-Ayuda a comprender más a los demás, al moverse por los mismos sitios que ellos.
-Te haces ?ciudadano del mundo?, perdiendo ese carácter chauvinista, nacionalista, regional o localista, que lleva a tantos egoísmos e incomprensiones hacia los que no son de tu clan.
-Se llega a la conclusión de que hay muchos que, no han llegado a ser como tu, ni a estar donde tu estás, no porque tu seas especial merecedor antes de nacer de elegir, sino porque no han tenido la suerte de nacer en otro lado (cosa que tú sí que has tenido).
-Si tú estuvieras en la posición donde está el que está peor que tú, te gustaría que te dieran las mismas oportunidades que los demás.

-También están las bellezas naturales y artificiales con las que pueden extasiarse nuestros sentidos.
-La “envidia” que das a los demás…

Luego está lo que muchos dicen: cuando tenga más tiempo de mayor, o cuando esté jubilado…, ya viajaré.
Puede que sea así en una pequeña proporción, pero la mayoría tampoco lo hace luego porque:
-tiene entonces otras prioridades
-se ha metido en otros pagos
-ya no tiene tantas ganas de viajar porque se ha hecho cómodo
-se está enfermo o impedido
-tendrán un nieto (o dos), o
-no tendrán tiempo para viajar, o
-tendrán achaques, o
-achaques y nietos, o
-nada de lo anterior, pero ya no tengan ganas de salir
sino de estar descansando en casa

Nosotros (con x y 53 años -año 2004-), alguna vez ya empezamos a preocuparnos al salir de viaje, cosa que antes no nos pasaba…
En resumen, que antes de que lleguemos a no querer o no poder, ya habremos visto un montón de sitios y, ¡que nos quiten lo ?bailao?!

Una noche de verano

Sunday, March 28th, 2004

Contribución de Chausitina
Todo comenzó en una noche de agosto. Eran las diez y cuarto de la noche. Estábamos setandos junto a la chimenea, que ahora por ser verano estaba apagada. Me levanté para coger un libro que estaba en una estantería de mi habitación. Para llegar a ella, tuve que recorrer el largo pasillo que separa el salón de mi cuarto. Agarré el libro y me dirigí de vuelta al salón.

Cuando llegué noté algo extraño. Mis padres y mi hermanito estaban muy raros. Silenciosos e inmóviles como si de robots paralizados se tratase. Antes de salir del salón ellos conversaban y se reían a la vez que hacían carantoñas a mi hermano. Ahora esto había cambiado por completo. Les llamé varias veces y atraje su atención rompiendo una pequeña figurita que le tocó a mi padre en la feria de la ciudad el año pasado. No hicieron ningún movimiento, ni siquiera pestañearon. Agité varias veces sus cuerpos y le di a mi hermano dos azotes suavemente pero ninguno de los tres reaccionó.
Comencé a desesperarme y a ponerme muy nervioso. Mi primera reacción fue acercarme al teléfono y marcar el 091, pero no daba señal. Grité de espanto. El teléfono estaba cortado. No sabía que hacer. Daba vueltas por toda la casa mirando de un lado a otro refugiándome en la idea de que alguien pudiese ayudarme.
Al estar tan nervioso no podía pensar, pero se me ocurrió salir de casa para pedir ayuda. Cerré la puerta y sentí en mi piel un frío intenso. No lo podía creer, porque aunque ya eran las diez y media estábamos en pleno agosto. Volví a entrar y busqué un abrigo. Eché una última mirada y vi a mi familia en ese estado de shock que tanto me impactaba.
Al salir de nuevo el frio se hizo más fuerte. Los árboles se agitaban hasta tocar sus ramas contra el suelo. Una de éstas se cayó a unos pocos centímetros de mí creando un gran estruendo que me dejó sordo por unos segundos.
Cuando reaccioné, drigí la mirada al frente y en la oscuridad vi a una mujer vestida de negro que corría ocultándose bajo la espesa niebla que se estaba formando. Supe que era una mujer, porque ésta llevaba el pelo recogido en una larga trenza gris que recorría toda su espalda.
Me dispuse a seguirla, ya que el instinto me dijo que tenía algo que ver con lo que pasaba en mi casa desde hace algo más de veinte minutos. Corría y corría tras ella y a la vez le llamaba para atraer su atención. Ella no se percataba de mis llamadas o no quería percatarse y seguía corriendo. Yo detrás, notaba que se me acababan las fuerzas y en el momento que lo pensaba me desvanecí y caí al suelo. No recuerdo qué pasó después de eso. Lo único que recuerdo, es que desperté en mi cama y me dolía mucho la cabeza. Tocando, encontré en ella una pequeña pero reseca herida. Miré el lugar en donde me encontraba y con asombro y perplejidad vi que era mi cuarto. Recorrí el pasillo hacia el salón y mis padres estaban allí, jugando a las cartas con mi hermanito y me dijeron que me uniera al juego. Ya eran las cuatro de la tarde. No sabía el tiempo que había pasado, ni me explicaba el por qué estaba en mi casa y mis padres y mi hermano con una actitud normal, cotidiana. Les conté todo lo que había pasado y dijeron que si me ocurría algo, que estaba delirando.
De todas formas, sigo pensando que ocurrió de verdad, porque algunas noches de verano veo a esa misteriosa mujer de negro merodeando por mi jardín. Aún después de doce años, me pregunto quién sería esa mujer y qué le hizo aquella noche a mi familia.

Nota: Laura Sánchez (mayo 1997).

Tú lo has dicho

Sunday, March 28th, 2004

Contribución de Jeremías
Tiempo hace, mientras rellenaba autodefinidos, que aprendí que Set no era únicamente una instrucción de varios lenguajes informáticos, ni cualquiera de los otros significados que vienen en los diccionarios, o que uno aprende mientras: juega al tenis, lee libros sobre mitología egipcia, ve la televisión o hace las maletas. Intuyo que debido a mi agradecida falta de educación religiosa durante los años escolares tardé más de la cuenta en aprender su Verdadera significación.

Viendo la solución del pasatiempo resultó que Set era el tercer hijo de Adán y Eva. Y resultó también que después tuvieron muchos más. Mi vida dio un giro de 360 grados, vamos, que me quedé como estaba.

Tenemos entonces que los dos hijos de Adán y Eva, los primogénitos, Caín y Abel, fueron acompañados de un tercero, Set, cuyo nombre significa sustituto. [Génesis 4:1; Génesis 4:2; Génesis 4:25].

Tras el asesinato de Abel, supuestamente por envidia en un tema de ofrendas al Divino ?yo siempre me he dicho que algo habría hecho Abel, pero bueno?, Caín se fue a la tierra de Nod, lo que equivale a decir que ?estuvo errante? o en versión moderna que era un mendigo o ?homeless?.

A su vuelta ya había nacido Set ?como veis algunos no perdían el tiempo?, y a partir de aquí se presenta una dicotomía, de la que descontamos a Abel por perecer a manos de su hermano ?ten hermanos para esto?. Es la misma división que luego se nos plantea como enfrentamiento entre el bien y el mal. Incluso más que la oposición Abel y Caín, la cual también propone ese enfrentamiento, pero en menor medida, en tanto en cuanto que Abel no tuvo descendencia y con él murieron sus virtudes y defectos. Sin embargo cada uno de estos dos hijos fundó su propia y extensa progenie de la cual descendemos todos ?eso es otra historia que viene en el mismo libro?.

Ahora bien, ¿cómo siguieron procreando? La pregunta, la duda, a falta de cámaras en todos lados, tipo GH, es, ¿hubo incesto? ¿mezcla de sangre? Y ya puestos a escarbar en la Verdad ¿hubo sexo anal? ¿oral? ¿tríos? ¿descubrieron el 69? ¿fue Adán infiel a Eva?

Por supuesto. Pero Caín y Set no inseminaron a Eva, su madre, o al menos eso nos quieren hacer creer; la verdad, lamentablemente, nunca se sabrá, a pesar de que está ahí fuera [agente Mulder]. Esto, junto con la identidad de garganta profunda ?todo parece encajar, temas paralelos, ¿se llamaría Eva en la vida real el/la confidente del caso Watergate??, es el mayor enigma de la humanidad.

La Biblia ?no sé si para refrendar mi taxativa afirmación anterior o por casualidad? dice… “y fueron los días de Adán después que engendró a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas.” [Génesis 5:4].

Entonces, ¿cuántos hijos en total tuvieron Adán y Eva?

La Biblia no nos asegura el número exacto de hijos e hijas ?a decir verdad la Biblia no asegura nada, excepto buena calidad de papel para hacer lumbres?. Solamente afirma que tuvieron “hijos e hijas”. Aquí refuta claramente una teoría mía que afirmaba que Eva se quedó estéril a partir del segundo hijo por tomar bromuro a manos llenas ?de otro modo no me cuadraba que sólo hubiera parido dos veces?.

Mas todo problema puede tener solución. Para obtener un número de hijos aproximado podemos hacer uso de una de las fuentes ¿más fiables? de la antigüedad, el historiador judío Flavio Josefo. En su libro “Antigüedades”, escribió que ?Adán tuvo 32 hijos y 23 hijas? ?sin ánimo de ensañamiento con FJ sostengo que la versión equivalente en la actualidad de ?Antigüedades? bien podría ser el periódico ?News of the World??.

De ahí se deduce que Adán fue infiel a Eva, a no ser que Eva pariese más que los conejos, hasta una edad muy adulta y desde muy joven. Por lo que afirmaríamos que a Adán le gustaban los niños y/o que Adán cometió incesto con sus hijas, al igual que sus hijas con sus hijos ?Set con alguna de esas 23 chiquitas monas, Caín con otras tantas?.

Las relaciones en aquel tiempo se podían definir como las de ahora en el carnaval de Río de Janeiro, ?todos son de todos?. Ya entiendo por qué era el paraíso. Y ya entiendo por qué esto no lo es.

Caín sigue vivo, sí, la mitad de la población aproximadamente desciende de él.

?¿Seré yo acaso, Maestro??, dijo Judas. Jesús respondió ?Tú lo has dicho?. [Mat. 26: 14-25].

Historia de una detenida

Sunday, March 28th, 2004

Contribución de Silvia
A todos aquellos que me conocéis, debo confesar que he estado detenida, que soy una delincuente y que ya he generado antecedentes penales.
La historia comienza un sábado después de una inocente comida como despedida de soltera de una amiga, y tras la “fartura” y unos culinos de sidra, a eso de las 20:40 pm, (según reza en la sentencia), me para un coche de municipales, para que sople.

Nada más que añadir por mi parte. Porque ya me dijeron que tengo derecho a guardar silencio y todo ese rollo.
Total : 0.7. Que no es mucho, pero sí suficiente.
Que no iba borracha, pero incurrí en delito.
Que iba a 40km/h, con cinturón y por ciudad (que menos mal)
y que solamente era un control preventivo y en ningún caso como resultado de una temeridad u hecho que denotara que mis facultades psicomotrices estaban mermadas, (que eso todo dio negativo, como me hizo saber el señor agente que cumplía con su deber).
Resultado : preséntese a las 10h del proximo martes en el juzgado . porque se tramita por lo penal . No porque di 0.7 sino porque eso ya lo determina otro hijode … otro munipa de mierda, que se aburría mogollón y que era para que aprendiera, que total para una sanción administrativa seguro que tenía dinero y que a ver si aprendíamos.

Total que allí me fui , al Juzgado, con una cara de susto que pa’ que.
. Me di cuenta rapidamente que los abogados de oficio son un coñazo, que el no tener uno propio me acaba de “senteciar” a verme privada del carnet de conducir por ocho meses y un día (que alguien me explique de una puñetera vez la tontería de un día, por dios) y a pagar 60.000 pts. Dicho sea de paso, que esta misma “pena” ha sido dada a mis otros seis”colegas” (léase con tonillo de carabanchel, en plan trullo, vale?) con la salvedad de que entre nosotros estaba:
- un reincidente (que besaba al abogado porque “sólo” se lo quitaban ocho meses.
- otro colega que dio 1.8 y se estrelló contra la tintorería de Magnus Blistad??
- Una ” princesita” que dio 0.4 y lloraba porque era la primera vez que había bebido
- Un padre de familia comercial, “al que le jodieron la vida” (pero que era la cuarta vez que le retiraban el carnet)
- Una lesbiana muy machota que se cagaba en todo con su novia que lloraba
- Otro colega que llegó con un parte del hospital de cabueñes porque tomaba ansiolíticos y tenía depresión y había salido de un hospital psiquiátrico hace muy poco, y tomaba toda clase de medicación , (que seguro que fue eso, que lo del whisky es todo una leyenda, y ya se sabe que casi no pega) y que aquí está mi padre que sabe que no bebo, que jolín celebraba que ya estoy recuperao….

En fin, creo que en mi cerebro se han grabado a fuego cada uno de los minutos ( que por cierto formaron un total de 5 horas y 10 minutos, que oye, que se trataba de un rollo de estos de juicio rápido, qué te crees) de ese día. Recuerdo además la cámaras de Telegijón, intentando grabar al dueño de dos perros que le habían arrancado dos brazos a un vecino de La Camocha (según rezaba en El Comercio, decano de la prensa local), que yo me creía que era por mi, por mi primera vez, por mi primera falta y que me quedarían antecedentes y que era una vergüenza para la sociedad, y que ya me tenían fichada, PUES NO. Era una “de esas de la alcoholemia”, que ni vi al juez, ni nadie me dio bola, y mi falta era una tontería al lado de cargos tales como : alteración del orden público, robo a mano armada, etc. que lo ponía y que yo lo vi, en las salas de al lado.

Total, que como diría Sabina : que no vuelvo más, que no disfruté.

Así que en fin, a esperar llegue la cartita, entregue mi carnet y abone la multa. Mis colegas del juzgado, una vez cada uno con su sentencia, propusieron ir a beber Sidras, ey en Taxi.

Lo que pasó el sabado en Madrid

Friday, March 19th, 2004

Contribución de anónimo
PÁSALO.
Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova.

Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagándose como las llamas de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más tarde la calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación. Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, mentirosos, asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros tenéis chofer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera.

La prensa que se encontraba tras el cordón policial era mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos. Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información.
La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de
haberla organizado, la multitud rugió y contestó: “nos han convocado los asesinados”, y “la voz del pueblo no es ilegal”. Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información. En TVE 1, Cine de Barrio.

En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos.
Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración por la fuerza porque éramos ya más de 5 mil personas y no era cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños.
Cada vez que algún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones espontáneas en todas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí, pese al frío. Nos llegó una nota que circulaba en manos de todo el mundo: A las doce en sol. Pásalo.

De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro.
Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse.
Rugimos más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros tenéis chofer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas. Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.

Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI. Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. “Veniros con nosotros”, grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de Internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pásalo.

Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables.
“También estuvimos en la manifestación de ayer”, decían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve= nodo, urdaci nazi, queremos la verdad.

Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicóptero. Los porteros de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida.
Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos, mentirosos.

Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arrodilla, enciende más velas, y todo está en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los Rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos en árabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía no te olvidaremos nunca. Papá te quiero. Esta no es nuestra guerra.
Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del frío que hace.

Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo ha cambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos. Y no necesitamos partidos políticos que organicen manifestaciones: ya sabemos que Internet y los móviles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución, y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son sensibles, y fue anoche la verdadera democracia, la de la soberanía del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente.

Triste democracia

Tuesday, March 16th, 2004

Contribución de G
“Medio en broma, medio en serio, ayer empezó mi exilio británico. Dentro de la tradición más española, este liberal que no entiende a los suyos se va a Londres y allí se quedara algún tiempo. ¿Por qué? Si tenéis un rato, os agradecería que leyerais mi explicación.”

Ayer volví a Warwick (universidad en la que estoy estudiando mis absurdos estudios de Relaciones Internacionales) tras haber estado el fin de semana en Barcelona para votar y rumiar mi dolor en compañía. Lo que allí vi, oí y sentí me han hecho sentirme tan abrumadoramente triste y avergonzado que he decidido olvidarme de España y de lo que allí ocurra por lo menos durante los próximos años. Nunca había asistido a una demostración de cobardía y estupidez colectiva tan clara como la de estos días, nunca. Medio en broma, medio en serio, ayer empezó mi exilio británico. Dentro de la tradición más española, este liberal que no entiende a los suyos se va a Londres y allí se quedara algún tiempo. ¿Por qué? Si tenéis un rato, os agradecería que
leyerais mi explicación.

En primer lugar, los españoles no quieren meterse en problemas. Cuando paso el 11-S muchos no se dieron cuenta de que aquello podría haber pasado en cualquier otro lugar. Ahora que ha ocurrido en Atocha, un PROVINCIANISMO de magnitudes cósmicas nos dice que lo mejor es guardar un discreto segundo plano y retirarse de donde sea necesario con el objetivo de evitar que esto nos pueda volver a pasar. Que pase en otro sitio, eso nos pone tristes pero al fin y al cabo no nos hace gemir de dolor. Retirémonos de Irak (¿y de Afganistán? ¿y de Bosnia?) para que el terrorismo islámico nos vuelva a ver como a buenos chicos y no se vuelva a fijar en nosotros.

El culpable de todo, por supuesto, es Aznar que nos metió en Irak. Cuando el gobierno que no informaba siguió informando y se hizo mas o menos evidente que no había sido ETA (que buenos chicos son, que avisan cuando preveen matar a mas de dos o tres), el malo de la película fue automáticamente el gobierno, con el anticristo a la cabeza. Una simplicidad pasmosa se hizo la reina de la situación y parecía que quienes habían distribuido las bombas por los vagones habían sido afiliados del PP sedientos de sangre de niños iraquíes o palestinos. El gran dolor que sentíamos TODOS fue burdamente manipulado (con éxito) (el papel de la SER fue especialmente nauseabundo,
junto con los medios catalanes, que fueron una delicia) y la necesidad de encontrar un culpable inmediato ya estaba cubierta: todos a la sede del PP a insultar a los asesinos. En todo el “territorio del estado español” las sedes del PP eran rodeadas por gente gritando “asesinos”. ¡¡¡EN PLENA JORNADA DE REFLEXIÓN!!! Delirante.

Rajoy sale y pide que por favor, se respeten las sedes de su partido. El amigo Zapatero, muy digno, se queda en casa, ya que quedaría feo que dijera algo a 24 horas de las elecciones, y sale Rubalcaba, pero no a pedir calma y respeto, no, sino a decir que no nos merecemos un gobierno que nos mienta.
En ese momento, yo estaba en casa de mi hermano, en Barcelona, mientras sonaba la cacerolada contra el gobierno castellano fascista sediento de sangre. Cuando vi la reacción inmoral y ventajista del PSOE, simplemente sentí arcadas y comprendí que iba a pasar lo que acabo pasando.

La jornada electoral fue también una cosa estupenda. Mi cuñada fue vista cogiendo una papeleta del PP y una mujer la llamó “hija de puta” y le hizo una señal cariñosa con su dedo corazón. Cuando yo fui a votar (sin conseguirlo pues no llevaba censado el tiempo necesario), tuve que defender a un compromisario del PP de los insultos que estaba recibiendo. Él y otros ciudadanos, casi de manera clandestina, estuvimos buscando mis apellidos en las listas para comprobar tristemente que no estaba. ¡LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA!

La izquierda española ha demostrado en estas elecciones una falta de escrúpulos absoluta y no ha renunciado a manipular los sentimientos de la gente para ganar unas elecciones que, en cualquier otra circunstancia, habría perdido. El PSOE se ha beneficiado de las técnicas estalinistas de la SER, que emitía unas consignas vomitivas. El País, tres cuartos de lo mismo.
Llevo ocho años leyendo ese periódico al que yo consideraba inevitablemente parcial, pero de calidad. Ya no. Nunca mas le voy a dar un puto duro al amigo Polanco y que un mal rayo me parta si vuelvo a sintonizar la SER durante lo que me queda de vida. RESENTIDOS, LLENOS DE ODIO, HAMBRIENTOS DE PODER, DISPUESTOS A USAR LA DEMAGOGIA MAS PATÉTICA PARA RECUPERARLO. Siento asco.

Estoy inmensamente triste y, por primera vez, avergonzado de mi país.
Nunca he estado afiliado al PP y nunca me he considerado uno de sus votantes habituales. Se positivamente que no son, ni mucho menos perfectos, y desde luego muy poco simpáticos y guays. Pero valoro su gestión, su seriedad, su respuesta decidida al terrorismo y su falta de complejos al intentar situar a España en el lugar que le corresponde en el mundo. Por eso, y por lo asquerosa e injusta reacción que estaban sufriendo COMO SI ELLOS FUERAN LOS TERRORISTAS, intenté votarles, como ya os he dicho, sin éxito…

He estado llorando desde el día 11 y sigo haciéndolo. Antes tenia un motivo y desde el domingo, tengo dos. A ver que pasa con nosotros…

Hace años que la situación política española me aburre. Ahora, además, me irrita y me entristece.
Me voy a dar unas vacaciones, no quiero saber, de momento, nada mas. Suerte al señor Zapatero, que la va a necesitar. Yo, en cuanto termine en Warwick, me buscare un trabajo en Londres, y renuncio a volver a España para no enfadarme cada cinco minutos, porque al fin y al cabo, la vida, de lo que se trata, es de intentar ser feliz. Me voy a la segunda capital del imperio del villano occidente capitalista, próxima cita con el terror, estoy convencido.
Será en Londres (o en Roma o en Varsovia, que más da) donde vuelva a ocurrir. Eso si, lejos de España, claro, que es lo que en definitiva nos importa. Pues mira, puede que el siguiente bombazo me toque a mi en Victoria Station, lejos de Atocha.

Cuanta estupidez.
Cuanta manipulación.

Tristísimamente vuestro,
G