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Caín Sigue Vivo » crítica
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Vergonzoso

Thursday, January 26th, 2006

Contribucin de morgoth
La SGAE hace pagar 518 euros a un grupo teatral de discapacitados por utilizar ttulos con ‘copyright’.

El director del colectivo cultural dice que la sociedad de autores quiere sacar dinero de actos benficos. La delegacin segoviana de la SGAE replica que est abierta al dilogo y no llevar a juicio a la asociacin.

CARLOS LVARO/SEGOVIA NorteCastilla.es

Un artculo de opinin publicado en EL NORTE DE CASTILLA ha sacado a la luz la lucha que el Taller Cultural de Fuentepelayo ha mantenido durante los ltimos aos con la Sociedad General de Autores (SGAE). En ella, el responsable del certamen de teatro para discapacitados psquicos que suele celebrarse en la localidad segoviana, Juan Cruz Serrano, denunciaba los matices represores y recaudatorios de la sociedad que vela por los derechos de autores y creadores en Espaa.

Y es que la delegacin segoviana de la Sociedad General de Autores ha obligado a pagar a la Asociacin Taller Cultural de Fuentepelayo la cantidad de 518 euros porque varios grupos de muchachos con discapacidad psquica utilizaron ttulos registrados para las obras que han venido representando en el Encuentro Nacional de Teatro Especial que la asociacin que preside Serrano organiza anualmente.

Las reclamaciones han sido numerosas desde hace tres aos, pero los responsables de Taller Cultural siempre se han negado a pagar argumentado a la SGAE el carcter benfico y no lucrativo de un certamen que ni siquiera recauda dinero por dejar ver las representaciones de los jvenes aficionados. As fue hasta que hace unas semanas recibimos un requerimiento judicial que nos apremiaba a pagar bajo la amenaza de juicio -revela Juan Cruz Serrano-; decidimos ingresar la cantidad, pero la medida es un correctivo muy severo y un revs muy serio, no solo para la asociacin como organizadora de los encuentros teatrales de Fuentepelayo, sino para todos aquellos que luchan cada da en el mundo de la discapacidad y, sobre todo, para los propios deficientes. Finalmente, tal y como confirmaron ayer fuentes de la delegacin de la SGAE en Segovia, el juicio no se llevar a cabo porque la asociacin Taller Cultural satisfizo la cantidad econmica exigida por derechos de autor de las obras representadas.

Los ttulos

Taller Cultural de Fuentepelayo ha tenido, pues, que abonar 518 euros porque algunos de los grupos que tomaron parte en los encuentros teatrales correspondientes a los aos 2003 y 2004 utilizaron ttulos de varias obras con ‘copyright’. Los ttulos objeto de la discordia son ‘Ojos de botella de ans’, que corresponde a una obra de Jos Caas que representaron los chicos del Centro Cosva de Valladolid; ‘Picnic’, de Fernando Arrabal, por el Centro Santa Isabel de Soria; ‘La luna’, de Rafael Belmonte, por el Centro Santa Teresa de vila; ‘La brujita sin escoba’, de Florencio Grau, por el Centro Cosomai de Astorga (Len); ‘Los milagros del jornal’, de Carlos Arniches, por el Centro La Algaraba de Villacarrillo (Jan); y ‘Los pasteleros’, de Juan Cervera, por el grupo Apadefim de Cullar.

Los responsables de cada centro se han ofrecido para pagar la parte que le corresponde en la factura que reclamaba la SGAE, aunque el propio Juan Cruz Serrano se lo ha impedido.

El presidente de la asociacin Taller Cultural de Fuentepelayo sostiene que a los autores de las obras se les podra caer la cara de vergenza si supieran que la Sociedad General de Autores que les protege trata de recaudar fondos de los organizadores de un acto benfico, pues el teatro ayuda a estos chicos a esa difcil tarea de la integracin social y laboral.

En su descargo, el director del Encuentro Nacional de Teatro Especial aclara que los grupos participantes solo utilizaron los ttulos de las obras, porque el contenido que se represent nada tuvo que ver con el creado por el autor: Obviamente, las representaciones artsticas tienen que estar adaptadas a las caractersticas de estas personas, ya que en muchos casos los actores y actrices ni tan siquiera poseen un lenguaje oral y se valen de los signos y de la mmica para expresarse, manifiesta.

Juan Cruz Serrano reconoce no obstante que la medida adoptada por la Sociedad General de Autores es todo lo legal que los jueces quieran interpretar, pero entiendo que el fin que perseguimos en este caso s justifica los medios. Nos sentimos atracados en lo material y en lo ms hondo de nuestros sentimientos.

Veinticinco ediciones

El Encuentro Nacional de Teatro Especial de Fuentepelayo se viene celebrando anualmente desde hace un cuarto de siglo. Nunca ha habido problemas hasta que las advertencias comenzaron en el ao 2001. La SGAE tom cartas en el asunto y desde hace tres aos ha venido reclamando a la asociacin las cantidades correspondientes a los derechos de autor de las obras cuyos ttulos se han utilizado. Indignado por las peticiones, el colectivo ha ido devolviendo las facturas y enviando escritos a la sede central de la sociedad en Madrid argumentando sus razones. Finalmente, bajo amenaza judicial, Taller Cultural de Fuentepelayo deposit en el Juzgado la cantidad que se le reclamaba y la Sociedad General de Autores ha dado por zanjado el conflicto.

En la edicin del ao 2005, los grupos participantes cambiaron los nombres de los ttulos de las obras que escogieron. Estos acontecimientos tienen mucha difusin a travs de carteles, noticias en los medios de comunicacin, etctera, y la SGAE est a la que salta. Con solo habernos citado a juicio ya nos sentimos condenados y si la sociedad de autores en Segovia sigue empeada en sembrar vientos, que no se preocupen, que ya le tocar recoger tempestades.

Nota: Gracias a las presiones desde muchos medios ms influyentes que este, la SGAE ha rectificado.

Todo lo relativo a la $GA? es increble, como que recaude dinero pblico y sus cuentas sigan siendo privadas.
 

xplanet: Una pequeña maravilla

Tuesday, December 20th, 2005

Estoy fascinado. xplanet es un programa disponible para linux y windows que genera una imagen de la tierra, diferenciando la parte diurna de la nocturna (si quieres), que permite aadir marcadores (las ciudades ms pobladas, las maravillas del mundo, ciudades de mis amigos…), y superponer mapas, por ejemplo mapas de altitudes, mapas polticos, mapas de temperaturas o… las nubes que hay ahora mismo en la tierra!
En realidad “solo” hay disponible una nueva imagen de las nubes cada tres horas.
Aunque la imagen se puede actualizar cada segundo si lo deseas, yo sugiero actualizarla cada cinco o diez minutos, pero eso va por gustos.
xplanet te permite ver la tierra como se vera desde el espacio pero tambin te permite realizar proyecciones. Es decir, generar un mapa. El tpico mapamundi de libro suele ser una proyeccin Mercator o smplemente rectangular. Pero el programa admite tambien proyecciones azimutal, hemisfrica, Mollweide, Lambert…

Os muestro una imagen de mi fondo escritorio (el mismo para linux y windows) que actualiza cada cinco minutos la posicin del sol, muestra marcadores de sitios que me parecen interesantes y los puntos donde se encuentra el sol y la luna (puntos subsolar y sublunar).
Mi escritorio

Por si nos parece poco, tambin puede mostrar el resto de cuerpos del sistema solar. Lo que incluye desde los satlites artificiales de la tierra, como la estacin espacial internacional, hasta los satlites naturales de Jupiter, pasando por los planetas, el sol, la luna… incluso Charon.

Os muestro una imagen generada ampliando la luna.
Luna y tierra

xplanet es un programa mantenido por Hari Nair que se inspira en xearth, un programita veterano de unix / linux.
Para instalarlo en windows basta con bajar el fichero zip de la web y descomprimirlo.
En Debian basta con “apt-get install xplanet xplanet-images”.
Adems podeis bajar imgenes de distintos planetas y satlites siguiendo los enlaces de la web.
Referencias:

La Illíada o la cólera de Aquileo

Tuesday, January 25th, 2005

Hace unos meses volva a ser actualidad una obra tres veces milenaria: la Ilada. Y lo era, como ya es habitual, por una pelcula: Troya.
(…)
Pero no es mi intencin hablar de la pelcula. El caso es que a raz de ella decid releerme la Ilada, subtitulada ‘la colera de Aquileo’ (Aquiles).
(…)
El caso es que la primera vez que me intent leer el libro me pareci un tostn.

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Hace unos meses volva a ser actualidad una obra tres veces milenaria: la Ilada. Y lo era, como ya es habitual, por una pelcula: Troya.
Troya es una pelcula efectista, entretenida… me entretuvo, pero no me convenci. Y no me convenci por varios motivos. Uno de ellos es la actual costumbre maniqueista de marcar, an ms de lo que era costumbre, que el malo es malo y el bueno es bueno. Otro la poca fidelidad con que sigue el libro en que dice inspirarse. Pero ninguno de ellos es el fundamental para m.
El director de Troya parece haber querido proponer como se pudo desarrollar la conquista de Troya “en realidad”, es decir sin la participacin de los dioses. Pese a que hace un par de guios a la Ilada no vemos los dioses por ninguna parte. Hasta aqu bien, es un ejercicio interesante. Sin embargo el director suprime a los dioses pero no sus consecuencias, con lo que aparece un problema. As por ejemplo no se entiende que Pramo (anciano rey de los troyanos) sea capaz de pasearse por la tienda de Aquiles (hroe griego) y sin embargo sus tropas no hayan degollado a todos los griegos.
Pero el gran fallo aparece al combinar esto con el otro gran tpico de las ltimas superproducciones de Hollywood: hay que ser exagerado. Troya es igual de grande que Manhatan, los barcos se cuentan por miles, los hombres por millones, Aquiles puede resistir 5 o 6 flechas y soltar un discurso donjuanesco redentor (porque el bueno es el bueno) sin que se le vea una gota de sangre… dnde ha quedado entonces el realismo?

Pero no es mi intencin hablar de la pelcula. El caso es que a raz de ella decid releerme la Ilada, subtitulada ‘la colera de Aquileo’ (Aquiles). Para quien no lo sepa la Iliada es ‘el canto de Ilin’ nombre de la ciudad principal y ltima de las ciudades troyanas conquistadas en la guerra entre los griegos guiados por Agamenn “rey de reyes” y los troyanos y sus aliados, y narra lo sucedido en apenas 15 das (con dos parntesis de unos 20 das) de una guerra de 10 aos.

El caso es que la primera vez que me intent leer el libro me pareci un tostn y su segunda lectura me ha encantando. Hablando con mi novia me coment que es que yo tena “mucho aguante” porque tambin me haba gustado el quijote. Curiosamente tambien fui incapaz de acabar el Quijote la primera vez que lo tom (tendra yo unos 18 aos) y sin embargo el verano pasado no poda dejar de leerlo.

El “problema” que tiene la Ilada es que es un libro que tiene casi 3000 aos (son muchos) y ni siquiera fue concebido como un libro, sino como una narracin oral. El estilo es llano pero repetitivo y sobre todo poco directo. Lo gracioso de la Ilada es que cuando cuenta un batalla enumera cada muerto y de cada muerto su linaje y los bienes de su tierra. Cuando habla de las naves, habla de cada uno de los capitanes, su abolengo, su tierra y sus hombres (todo un captulo o rapsodia es la revista de las naves). Baste como ejemplo cuando en medio de una batalla (rapsodia VI) se encuentran Glauco (troyano) y Diomedes (griego). Actualmente esperaramos que en medio de una batalla al encontrarse tan valientes guerreros empezasen a pelear. Pero no, en la Ilada nada es tan directo. Diomedes pregunta a su oponente quien es y si es hombre, porque no quiere pelear con dioses, a lo cual Glauco responde con 60 versos! (casi dos pginas en mi edicin) En ellos empieza por decir que no necesitara contestar, luego empieza a hablar de una tierra donde naci un hombre que engendr a otro que a su vez engendr a otro, Belerofonte, entonces cuenta la historia de este hombre que tuvo que huir de su tierra por el despecho de una mujer, que fue bien recibido en otra, que luego ya no fue bien recibido y le encomendaron mortales empresas, que ms tarde intentaron matarlo para acabar casandose con la hija del rey. Que con ella tuvo Belerofonte tres hijos. Cuenta los principales mritos de cada uno de los tres hijos y por fin se identifica Glauco, el guerrero original, como hijo de uno de ellos.
Despus de esto cualquiera en el lugar de Diomedes, el guerrero griego de antes, pensara: “iba a combatir con este hombre porque es mi enemigo, pero ahora le voy a matar por pesado”. Pues no. Diomedes empieza tambien a hablar del sexo de los ngeles hasta que concluye que como su padre y el de Glauco (su enemigo) se trataron bien, ellos deben ser amigos.

Por cosas como la contada, en su da me hasti el libro… por ello mismo hoy da me encanta. Y la diferencia nace de la siguiente reflexin:
la Ilada no es la historia de la colera de Aquiles y no cuenta una batalla, como indica el subttulo, la Ilada es la historia de Ilin, y la de Efira en el rion de la Arglide, es la historia de Glauco y de Diomedes, de Atenea y de Hares, la Ilada era en realida LA historia. Hoy da la escribimos “fielmente” en los libros. Hace tres mil aos la contaban fabulada.
No solo eso. Durante la batalla las lanzas muchas veces rompen el bronce de los escudos, atraviesan la piel… y no hacen dao. Sin embargo cuando una lanza corta el cinturn el guerrero normalmente muere. Como es eso? Pues porque la piel que atraviesa la lanza no es del guerrero sino del escudo. O es que hay alguien que no sepa que los escudos se hacen con capas de piel de buey rematadas con capas de bronce y otros metales? Y por supuesto el cinturn sirve para sujetar el casco y queda, por tanto, en el cuello.
Quiero decir con esto que cuando leo un libro actual el reto del escritor es conseguir que me introduzca en la historia que cuenta. En el caso de la Ilada o El quijote no solo debes meterte en la historia que cuenta, adems debes meterte en el mundo del autor para entenderla. Compartimos el mundo de los autores actuales. Entendemos qu hacen los personajes cuando encienden la radio. Incluso si los personajes viven en el siglo VIII antes de Cristo el autor nos explicar qu ocurra en el siglo VIII antes de Cristo. Pero Homero no necesita explicarnos las costumbres de los griegos porque su pblico las conoca perfectamente. Es ms, Homero no concebira qu es lo que deba explicarnos ni cmo hacerlo.

As que ahora cuando me leo la Ilada me imagino escuchando a Homero, imaginndole adoptar voces y poses caractersticas cuando habla cada personaje e intentndo entender cmo actuaban las personas en la poca que me narra. Me introduzco en las mil historias que me cuenta y en la historia del narrador. Y es un doble gozo.

Extremoduro: Parte III: CANCIONES DE AMOR QUE SUMINISTRAN DOSIS DE HEROÍNA

Monday, May 17th, 2004

Contribucin de Jeremas
Segunda parte

El amor siempre ha sido uno de los asuntos ms tratados por poetas y trovadores, incluso si su intencin era hablar de poltica como es el caso de los trovadores o incluso cuando la intencin es mostrarse “duros” como en los grupos heavy-metal. Tambin Extremoduro hace alarde de un romanticismo que, en mi opinin, no es tal. Pero empecemos por la idea ms simple que suele ser por regla general, la que puede exponerse a travs de la magnitud de cantidad, para luego poder ir desbrozando el terreno hasta acceder al sentido ms complejo.

La palabra amor es raramente utilizada por el grupo a pesar de su intencin de reflejar historias amorosas. Como veremos, ello es debido al sentido que se le da a este concepto en trminos generales. Slo se la menciona en quince ocasiones y estn relacionadas con las siguientes ideas.
1. Un amor que se ha ido, que es imaginado y hiere de algn modo. Es decir el amor tiene un paralelo en la idea de desesperanza (7 veces). El amor se espera, se recuerda, se despierta en forma de india tras tomar un cido, es una flor desgarrada e incluso, en Todos me dicen del disco Agila, el autor dice: “pergeo una historia de amor… es angustia existencial”. Destaca la cancin Amor castuo donde se mezcla esta desesperanza con la evocacin de una figura que permite la masturbacin. Sobre la masturbacin como centro de la actividad individual hablaremos ms adelante.
2. Se trata de una necesidad sexual (3 veces). Las drogas y el amor son una necesidad vital para los artistas, se huele el amor resudado, se invoca en fantasas sexuales, como ya se dijo en el caso de la cancin Amor castuo, o se relata en clave humor: debido a las vueltas que se dan en el amor, se mueve el Amonal provocando una explosin, sexual claro pero tambin del coche bomba.
3. Finalmente, y aunque parezca extrao, se utiliza repetidamente, en dos de sus canciones donde se habla del amor en un sentido humanista. La primera de ellas es Ama, ama, ama y ensancha el alma que fue incluida, a su vez, en dos discos diferentes Deltoy y en Iros a tomar por el culo. La segunda, se incluye en Dnde estn mis amigos?, aqu se afirma que su bandera es de todos los colores y de amor.
Tambin en este apartado tendra que incluirse la mencin al amor que se hace en la cancin Villancico del Rey de Extremadura donde se menciona hasta tres ocasiones la palabra amor en clave de sorna, pero se le menciona nicamente porque se versiona el famoso Noche de Paz.
Puede argumentarse que no slo se evoca al amor cuando se le nombra. Como es cierto, propongo la siguiente comparacin, la oposicin del nmero de veces que se alude al corazn y a la cabeza, ejemplificando con cada uno de estos dos conceptos el mundo de los sentidos y el de los sentimientos frente al de la razn; de esta manera, estaramos dando lugar a la comprensin de una metonimia donde el ser humano fuera sustituido por su corazn o por su mente, dilucidando a travs de este mtodo, tambin, cul es la imagen que el grupo tiene del hombre. Este es el resultado:

Las menciones que se hace de la “cabeza” suelen ser de tipo instrumental, puesto que: la cabeza duele, uno se puede poner cabeza abajo o puede a uno faltarle… Sin embargo, el corazn suele utilizarse como sustituto de la persona, del ser humano que protagoniza cada historia. As, por ejemplo, es de su corazn y no de su cabeza o de su mente, del lugar de donde proceden los animales que se imagina o de donde surgen distintos elementos que son sus propias, y distintas, personalidades (en Cabezaabajo o en Agila).
De aqu procede el siguiente anlisis sobre quin es el personaje que se perfila tras las letras de las canciones de Extremoduro, el corazn sera:
- Mitad de coca y de caballo.
- Acorazado como un callo.
- Perdido un mes de mayo en un bar donde se moja, con luces rojas.
- Perdido.
- Como una lata de cerveza.
- Corazn helado.
- Embalsamado como un cebo.
Y tambin se puede que decir que de l, el corazn, se puede hacer usos diferentes, todos ellos marcados por la relacin dialctica que , en todo momento, el sujeto mantiene interiormente consigo mismo:
- Royendo.
- Comiendo.
- Chup, chup, es decir ser chupado.
Lo cual nos ofrece una imagen bastante vampiresca del personaje, del todo concordante con el estilo de vida preconizado por los modelos de sus canciones, puesto que la noche es su momento de expansin y vida, con este carcter a su servicio, uno se puede permitir vivir del resto de la sociedad mientras se pueda, al mismo tiempo que, se facilita la asociacin con la idea de marginalidad, necesaria para completar la imagen del personaje que se configura como protagonista de sus historias. Tambin es f cil evocar con sta, la idea del yonki como el vampiro de la vida contempornea (The Addiction, 1995, Abel Ferrara). Otra lectura de esta imagen, nos viene de la mano de la historia contada en Rompers, donde el amor imposible, incomprensible: “tu cabeza, que tristeza, cmo quieres que sepa cuando te hace falta ms” es una luz que destruye “me abrirs con tu luz, duermo todas las noches dentro de un bal” porque su vida es sobre todo nocturna, porque se vive de espaldas a la vida del trabajo y de las responsabilidades, casi siempre ligados a la vida diurna, y porque con ello, se habla de la muerte, metfora de la vida que transcurre en el constante alucinamiento de las drogas y, finalmente, porque los atades suelen ser nichos para una sola persona, con lo cual se refuerza la idea de soledad y aislamiento. Entonces, el nico final posible, es el abandono “y te irs y esta vez romper mis poemas, quizs pensar”.
El amor no es desde luego, esa idea elevada que prevalece en otros contextos como filosofa suprema de la Humanidad. Otros elementos lo superan con facilidad, por ejemplo, en El duende del parque se promulga “a codo con la sinrazn voy navegando, que a codazos con mi corazn voy dando tumbos, que encuentro un poco de calor, hoy no me derrumbo, que una chica me sonre demasiado para m. No arranco flores para ti qu culpa tiene este jardn? Si a ti te va coleccionar bellezas de origen natural”. Las flores del campo adems, tienen una simbologa especial, son la representacin de la libertad y a veces, uno mismo se personaliza en ellas mismas. “Necesitan estar a su aire”, se explica ms abajo, “sembradas en el campo como a ellas les gusta estar”.
A pesar de lo dicho hasta ahora, cada vez que aparece un interlocutor convertido en persona, ste es una mujer. A veces, ms que con ella, se dialoga interiormente y en silencio con ellas, poniendo en claro sus sentimientos, mostrando las dificultades de entendimiento que se derivan de cualquier relacin amorosa. Es el discurso del ebrio, que se dice a s mismo, sin pronunciar verbalmente una sola palabra; slo existen pensamientos tristes, desamores o reproches a esa mujer que, o bien es una posible pareja o, simplemente, la amante de una noche. El personaje recreado por Extremoduro necesita de la mujer pero no por sus cualidades de compaera o amiga sino por las exigencias fsicas y puramente biolgicas; ni siquiera se las necesita para seguir los sinsabores del da a da “…y yo me quedo en casa, no necesito tenerte cerca cuando vomito”.
En esta ltima cancin, parece que el problema se sita en la confianza del que sabe que nadie podra aguantarlo con ese mono. Quiz surja como reaccin a la necesidad de hacerse fuerte uno mismo, de la necesidad de tenerse nicamente uno a s mismo y de imponerse una coraza de defensa, pues siempre se considera uno el nico perdedor, ese sentimiento derivado del inmenso egocentrismo, tan habitual para los individuos que nos sentimos centros de todo el Universo. Y, sta es, precisamente, la circunstancia que posibilita el acercamiento hacia el protagonista, que genera la debilidad que sentimos por el protagonista. Incluso se hace especial para nosotras las mujeres que a menudo nos imponemos la obligacin de cuidar a los dbiles, esa falsa fortaleza nos permite sentirnos muy prximas al personaje, ya sea para protegerlo o para reconocernos en l, pues quin est tan sobrado de s mismo que se considera infalible siempre, y no se reconoce en el innato perdedor de todas las causas?. Todos apetecemos de acercarnos a esa persona para quererlo o por que le comprendemos hasta el final, y ah es donde, justamente, surge la identificacin. Es la viva imagen del duro Humphrey Bogart hecha carne y redivida.

Si volvemos a la cancin Rompers podemos completar el sentido de esas historias de amor pertrechadas en sus canciones, stas siempre estn abocadas a la desilusin y al desamor: “tu mirada, qu chorrada, cmo quieres que cuente estrellas, si hace tiempo me lo invento. Soy el amo del firmamento metido en mi disfraz de hombre normal”. De alguna manera, parece querer decirnos que toda historia de amor nos hace ponernos un disfraz, contrario a nuestra naturaleza salvaje, el amor ser pues una de esas excusas empleadas por el hombre para volver inevitablemente a jugar el juego de la sociedad y por tanto, a integrar esos roles que se le haban asignados por derecho y por gracia de la socializacin y normativizacin odiada. Por eso mismo, ese papel nos har, finalmente, sentir desgraciados y decepcionados de nosotros mismos. Entonces, an necesitando a veces de las mujeres, es mejor no hacer uso de ellas porque nos llevan a situaciones que contraran la naturaleza de hombre o, de otra parte, a un sentimiento de dolor tan agudo, causado por el abandono, que si uno no se cubre las espaldas y defiende de las expectativas de la mujer, cuya naturaleza parece estar ms en consonancia con las funciones sociales, puede caer.
Para que no se me acuse de juzgar a la ligera estos hechos, expondr ms ejemplos que confirman esta secuencia de acontecimientos. En Adis abanico, que lleg el aire se muestra con especial clarividencia la autopercepcin del hombre que, tras la desilusin de su pareja, reconstruye su personalidad de esta manera: “despistado, descosido, estoy cansado, no he dormido y cada da me gusta un poco ms. A tu lado he aprendido -y qu ha pasado? - que me he perdido y cada da me gusta un poco ms”. Y el protagonista se refugia en su escondite preferido, las drogas, que a veces se convierte en mujer y viceversa. Si no me creen, vuelvan a leer este pasaje pensando en la herona y en vez de en una fmina y vern que la lectura es comprensible totalmente.
La tensin entre la vida en libertad, que impone la necesidad de no tener obligaciones con una mujer, y la necesidad biolgica de mantener relaciones sexuales con ellas, queda patente en Desidia donde se dice: “desde que t no me quieres todo se me viene abajo, quiero comer donde me entre el hambre quiero dormir donde me entre sueo, huyes de m como un enjambre, y harto estoy de follarte en sueos”. Y aqu como cada vez que se menciona a la mujer de una forma positiva, se la identifica con un hada, pero slo para aadir que ella forma parte de otra pareja y que su amor es fruto de una infidelidad, al fin, nuestro protagonista le pide “deja ya de joderme con tus historias, solo quiero sulfatarte a todas horas, quiero comer donde me entre hambre, quiero dormir donde me entre sueo”.
Como deca antes, no queda muy claro porqu la relacin con las mujeres es tan difcil, puede ser por los obstculos de la comunicacin, por los conflictos surgidos de los intereses contrapuestos entre ellos y ellas o por su propia personalidad. Tambin al inicio de Rompers se habla de todo ello con una nota de esperanza pero, como siempre, tintada de una profunda tristeza. Segn ella: “rompers con tu voz, mil silencios que habitan mi corazn” que le permitirn “olvidar de un tirn todo el tiempo que paso esperando tu amor, cambiar de color, voy a pintar de verde la luna y el sol, y al final quin soy yo?”. De nuevo la reflexin en torno a la prdida del sentido y la propia personalidad, ahora acompaado por un manifiesto de buenas intenciones: “a ver si me lo aprendo y me sale mejor”, la relacin? Su yo sin contradicciones, del que hablaremos despus? Ciertamente, la etapa de enamoramiento suele ser una fase de luz y de apertura pero sin remedio, al finalizar sta, se vuelve uno a su rincn y a ponerse la coraza de frialdad, uno vuelve a convivir con la nica compaera posible, la soledad (Amor castuo) que a veces se convierte en una ruina o en la luna.

Y, como si fuera un remedio contra la desesperacin, se acude a la objetivizacin de la mujer y a dotarla de los peores atributos: “cada vez que la miro se me encoge el alma, cada vez que te miro te como el higo, cada vez que la miro me como el tarro, y cada vez que la miro me tiro al barro”, con las rimas ms ftiles y peor sonantes, se emplea las vulgaridades ms burdas cual si fueran un talismn que hace alejar los males del amor. Varias veces se menciona de alguna forma, la siguiente frmula como apropiada en relacin a las mujeres, “te miro, te tiro y me piro sin ms”.
Como elemento seductor, la mujer se fusiona con la droga mezclndose e indiferencindose en la mayora de las ocasiones, entre las letras de sus canciones. La misma relacin de amor-desamor se da con las mujeres que con las sustancias adictivas, a las cuales, como ocurre con la mujer, se acude por necesidad, para sobrevivir. Pero es obligatorio alejarse de ellas para poder ser un ser humano normal, claro que para la banda cundo se es “normal”?: cuando est drogado, o cuando forma parte de la vorgine de la sociedad. Ocurre del mismo modo que antes ocurra cuando se tena una pareja? qu significa la normalidad para los Extremoduro? La respuesta es ambigua, quedar, como casi siempre, entre las fauces de las metforas que dan lugar a la poesa y que cada lector-oyente interpretar como mejor entienda o prefiera.
Pero antes de adentrarnos en ese terreno pantanoso de la identidad y de la construccin del yo, tratar de demostrar la tesis relativa a la identificacin entre mujer y droga. En esta estrofa de Salir la imagen ofrece una relacin biunvoca, que produce la confusin, “no s si son tus besos o este tripi que me sube, ya no me acuerdo de n, que todo era de colores”, y, por si lector an quiere decantarse por la identificacin con la mujer, el poema sigue as: “-Dnde estarn los besos? - se los han quedao las flores” en clara alusin a los efectos de las drogas y, una nota ms a favor de esa versin, la herona se saca de las flores de las “ama-polas”.
En otro ejemplo procedente de la cancin Con un latido del reloj, la correspondencia se produce en una direccin que va de la mujer a la droga. En esta ocasin, la primera es la protagonista exclusiva de la estrofa pero puede transformarse en esa sustancia psicotrpica que alienta su vida diaria y con quien tambin mantiene una relacin destructiva: “ya s qu quieres, ya s qu intentas, tenerme todo el da metido en tu despensa, dime quin eres? qu te atormenta? Te doy todo mi esperma y no s si te alimenta”. Por el dato del esperma es evidente que se refiere a una mujer, eso s, excesivamente posesiva que quiere mantenerlo bajo su poder, de la que hay que huir porque “no necesito estar tan cerca de ti”. Ahora bien, si esa imagen femenina se sustituye por la imagen de la adiccin, el mensaje permanece igual de coherente. La relacin maldita le aturde hasta encontrarse como dentro de una despensa, no sabe quin es ni lo que quiere de l, se alimentan continuamente el uno al otro, necesita estar alejado de ella, quien quiera que sea, porque le agota y le quema. Un poco ms adelante, en la misma cancin alguien llama a su puerta y “abro la puerta y soy yo tambin quien entra”.
En Sol de invierno, la direccin de correspondencias es la contraria, se escenifica su relacin con las drogas como si fueran una pareja aunque, como tantas reales, desigual, formada por un ratn que cree haberse llevado al piln a la reina de las aves. Posteriormente el narrador se da cuenta de que “ni ella era la reina de las aves ni yo le puse cara de ratn, ni ella iba volando por el cielo ni me comi el corazn chup, chup. Y su calor es como el sol, poco a poco voy ponindome moreno, y su calor es como el sol, no te acerques tanto que me quemas los pelos. Sudando para ti, para ti, para titirititirit” simula un escalofro de vuelta a la consciencia.
Posiblemente, donde la imagen queda ms clara es en Su culo es miel “no s… sin ella no puedo volar”, le dice a la chica que parece estar conociendo en ese momento, “me paso el da esperando y s que cuando sale: hasta las flores se salen, slo pa ver cuando asoma”, todo el mundo sale a ver a esa chica tan guapa, hasta los restos de las drogas en su cerebro, como si fueran unos colegas ms, “tu carita de amapola” denota una personifica de la chica con la flor de amapola, a la cual no me parece preciso hacer ms alusin, ella, sea quien sea, la droga o la mujer, “sale a verme la cola” la cola de diablo, personaje con quien se identificar en otras canciones, o hay que entender su miembro viril y pensar en ella como una mujer interesado sexualmente por l?

La encarnacin de una en otra tambin se produce en Bribribliblibli (en el ms sucio rincn de mi negro corazn) donde para acabar con las pesadillas, nuestro protagonista evoca sus ensueos ms amables hasta que al final consigue ese ansiado estado de bienestar que da tanto el sexo como las drogas: “Me coge de la mano y yo me sueo con tu pelo, para estar tan colgado” de amor o de drogas? “Hace falta echarle huevos”, por lo que, debido a lo que se dice en ese ltimo verso, me decanto por la segunda interpretacin y no por la primera.
Tambin es importante destacar que para la banda, las drogas es un principio vital: “…hashs, caballo y cocana pal que compre, pues ya lo dijo dios: no slo de pan vive el hombre”. Pero an ms importante, es que a travs de ellas se toma conciencia de las injusticias del mundo, ofrece la lucidez de los marginados, por eso la paz se encuentra en ella… “me gusta poder elegir, no me gusta tenerme que callar, si no encuentro drogas por aqu, no me gusta, no me gusta nada este lugar” en El duende del parque. As, en estos dos versos “me has alterado ponindote a mi lado, yo que viva tan feliz en un tejado” pueden interpretarse en dos sentidos:
1.- Esa mujer me ha puesto en otra dimensin, “yo que andaba tan feliz conmigo mismo”. Incluso por el elemento del tejado que se utiliza en otras composiciones en este mismo sentido, podra interpretarse “feliz, colgado en las drogas”.
2.- Pero tambin: “las drogas me han dado otra visin, yo que andaba feliz sin darme por enterado de los problemas”, en el tejado o en la superficie, en la sociedad, en la vida real.
Es cierto que en otras canciones (Pepe Botika o Emparedado) el tejado se utiliza para designar la libertad o el estado de limbo conseguido con las drogas, lo que nos obligara a aceptar la primera interpretacin. Pero, por otro lado, las contradicciones y el uso de metforas contrarias, es tan habitual en las composiciones del grupo, que no me parece estar forzando ninguna interpretacin.
Un ltimo ejemplo, esta vez procedente de Cabezabajo, cancin especialmente rica en ideas y recursos. La historia narrativa cuenta cul es la relacin de dependencia con respecto a las drogas y el efecto que las sustancias estimulantes causan sobre su organismo: “probar la droga, una de cada y volver fiel a repetir, pa encontrar la que ms me degrada y abrazarme a ella hasta morir”. No cabe duda de que se dota a las drogas de rasgos tpicos de un ser humano y, sobre todo de cualidades propias de una mujer, al menos la de abrazar.
[Siguiente captulo: LOS DUROS EXTREMOS DE EXTREMODURO, la llamada a la rebelda, cabalgando sobre la espuma del mar]

Extremoduro: PARTE: II. LAS MELODÍAS TEMÁTICAS

Monday, May 3rd, 2004

Contribucin de Jeremas
Primera parte

CAPTULO 2. LA COMUNICACIN IMPOSIBLE:
Las flores del campo, el aroma que lo trae el viento y, por supuesto, el pblico que lo huele.

Empecemos por un extremo, aunque ni siquiera sea del principio ni del final, por uno de sus discos, el que se titula Deltoy y por la cancin del mismo nombre Deltoy. Sintagma significativo que se repetir mntricamente durante el estribillo, hasta acabar en un sincopado sin-sentido necesario, despojado de todo sentido, del que necesita el que lo escucha para comprender su significado. Est compuesto por un apcope que, como no podra ser de otra forma, la banda deconstruye “al revs”, cuyo resultado es una deformacin de la expresin “estar puesto ya del todo” y tambin “estar acabado del todo ya”. Convertir el “deltoy” inicial en cualquiera de esas frases ya es un esfuerzo que puede servir como entrada al club privado, slo para los iniciados, que conforman todos los seguidores y la banda misma.
Pero parece que el grupo quiere conseguir algo ms, alejarse de su audiencia o alejarlos para seguir solos. Para ello, descontextualizar sus necesidades grupales en pro de la marginalidad, Extremoduro suele utilizar un lenguaje barriobajero, procedente del tipo de vida con la quiere identificarse, y que puede ser otra forma ms de conseguir una adhesin ms fuerte de su pblico especfico, pero en esta ocasin, se deforma hasta tal extremo, al emplear una mala pronunciacin, que parece querer decir: “ni siquiera t puedes entenderme”. Esta singularidad que acabamos de explicar es un ejercicio habitual en las letras de sus canciones y en el sentido proporcionado por cada una de sus composiciones.
Ejemplos del primer proceso enunciado, es decir, del de invencin de palabras y trminos especiales como puerta de entrada exclusiva para los iguales, tenemos, el caso de la palabra “malincuentes” formado por la palabra “malos” y la palabra “delincuentes”; tambin “cuete nuclear” mezcla de cohete y cuesco; o, la fonetizacin de la palabra speed por “esp”.
Como ejemplo de ese segundo proceso, conseguido a travs de la deformacin fontica, evocamos de nuevo el caso de deltoy que acaba siendo deltya, pronunciado precisamente con la intencin de perder totalmente su sentido y, de esta manera, hacer perder la conexin establecida entre oyente y emisor. A la vez, ese sentido es insignificante en cuanto a su significado preciso, pues, al repetirse sin cesar, de forma insistente, se consigue en un eslogan totmico, que hace trascender al oyente del mundanal ruido a su intimidad y con un sentido privado, tal como ocurre con la msica chill out o en las oraciones iteradas ante las cuentas de un rosario.
Y, aunque parezca banal, no lo es. La propia destruccin de los significados que haban sido previamente, meticulosamente encubiertos a los odos de los profanos, los no merecedores de ser incluidos en la tribu, es una forma, a la larga, de conseguir hacer amigos, slo con los que puedes tener ms intimidad, con aquellos que nos puedan comprender ms estrechamente, all donde puedan estar, tras las filas iniciales de un concierto o en una ciudad lejana escuchando un disco. Es una forma de convertirnos en especiales, ligados nicamente por los sentidos del odo y de los sentimientos, con nuestros iguales aunque sea a kilmetros de distancia.
Pero adems puede drsele otro significado. En este mundo, parece quererse decir, nada representa otra cosa ms que la nada misma. Ni siquiera est a salvo la comunicacin, necesaria, entre la banda y su pblico, puesto que incluso la propia persona, el que escucha y el que habla, estn perdidos ya…. “no necesito comunicarme con la voz” o se mantienen unidos por un cable invisible ms fuerte an.
Tampoco, seguramente, hay un deseo de hacerlo, porque lo nico absoluto es la prdida constante del sentido inherente de la vida y de los actos cotidianos de los actores: “cada maana empiezo a vivir”. La vida, en s misma, es un hecho aislado y absoluto, que se define por la imposibilidad de buscar continuidades, y la nica continuidad posible son las cosas que se viven en el instante preciso, durante la experiencia cotidiana y personal de la vida.
No se desea enunciar nada similar a un principio moral o tico. En sus canciones no hay siquiera una moral combativa en relacin a su condicin de marginados, la que exponen como estilo de vida, la que relatan a travs de los personajes representados en sus canciones. Cmo puede moralizar quien no tiene otro objetivo que ver pasar la vida? “Hojas en blanco, noches en vela y as me paso la vida entera, s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso”. La nada y la inactividad es la nica victoria posible del da a da del marginado.
Los protagonistas de sus canciones no tienen ms principio que la supervivencia de una jornada ms, quiz sera mejor decir una noche ms, pues su vida es por definicin noctmbula. No les queda otra salida ms que el xito sobre s mismos pues la vida supone una lucha constante consigo mismo y con otros dragones ms poderosos. Para quien nada espera, incluso la desaparicin es un triunfo. La existencia humana, se dibuja como una lucha sin cuartel entre principios contrapuestos “ya me deben de quedar dos neuronas nada ms, las desato y son como el perro y el gato”. Convivir con uno mismo se convierte en una bsqueda continua de identidad, a pesar de lo cual, no se llegar a ninguna parte: “Por fin encontr, ste es mi papel, y no hay nada escrito, no hay nada escrito”, no hay valores ni grandes ni pequeos, menos, normas morales. El ser humano tiene motivos para sentirse perdido.
Si acaso algo prevalece, son los sentimientos. En general, no importa las excesivas repeticiones de ideas, las rupturas de imgenes que se producen en una misma cancin, que la descaracteriza de su sentido completo, o, incluso, las contradicciones que puedan producirse al aplicar los mismos versos a contextos distintos, en dos canciones cualesquiera. Ms bien parece que la intencin del grupo hubiera sido la de darse la ocasin de repetir una idea que le gustara, que la ofrecer un contenido especfico y sta es una manera de recrear imgenes o ideas que son reflejo de sus sentimientos.
Uno de los versos ms reiterados es aquel que simboliza su propio pene ensangrentado. Mientras en No me calientes que me hundo sta metfora se relaciona con una circunstancia negativa, se convierte en un arpn que mata a un delfn, en Prometeo se transforma en un gran orgasmo de placer, que riega el jardn de su amante. No es un caso aislado, abundan las representaciones alegricas repetidas sin cesar, hasta cansarnos: las sbanas que simbolizan banderas, duendes que son l mismo, vagabundos que representan la libertad o incluso ranas que a veces son prncipes encantados y a veces avergonzados animales que huyen y escapan de una situacin embarazosa…, pero de esas transformaciones que sufre sus personalidades, se hablar en otro apartado.
Acerca de los valores y grandes principios de la vida, la actitud ideolgica ms visible es la de anarquismo, “las banderas de mi casa son la ropa tenda (…) y los pjaros sin amo” favorecen el uso de esta identificacin poltica. Aunque ya de por s, ofrece una lectura sumamente sugestiva, no es la nica que puede detectarse pues, representa tambin, un dictamen a favor de la desobediencia civil y la rebelda, que desarrollaremos ms adelante. Ahora bien, la rebelda sin objetos concretos a los que atacar nos lleva a la contradiccin de que toda accin est abocada al fracaso y, por tanto, la inactividad es la propia defensa del joven que no de ninguna manera se percibe, con alternativas de transformacin de la realidad. Y ello, que normalmente es sintetizado en la culpabilizacin de la jvenes como apticos, supone otra estrategia para el joven aunque sea en s misma negativa.
En el grupo esa estrategia viene definida por lo que voy a denominar “canciones de la aceptacin”: “no creas que estoy huyendo si me ves retroceder, espera, que estoy cogiendo carrera; desafiar la perspectiva del fracaso a la que estamos condenados”. El espritu rebelde se aplaca y el “dejarse llevar” es la tnica del luchador que, rendido, espera mejor oportunidad para saltar; de momento la postura es seguir la corriente y simplemente, flotar. Cada uno a su manera. Aunque siguiendo las composiciones de sus canciones, esa salida, para la banda, est estrechamente relacionada con las drogas, no significa que todos los jvenes, aun identificados con la idea, usen la misma salida, su pblico se reserva y ejerce el derecho de compartir o no sus medios de evasin, puede quiz detectarse distintos grados de participacin de la audiencia: comunin absoluta de ideas y prcticas, asimilacin de las ideas pero no de las prcticas, implicacin en los ritmos o en las letras pero no del resto de los elementos constitutivos y los meramente asombrados oyentes.
Ms ejemplos de esta postura de conformidad son las canciones Correcaminos estate al loro, La carrera, Abre el pecho y registra donde prevalece, como se dice en la escena final de Quemando tus recuerdos, vivir en un vertedero, acostarse con la luna, pues “qu importa ser poeta o basura”. Es decir, da lo mismo una cosa que la otra: “no s si atracar un banco o irme a desintoxicar, para qu quiero el dinero? si todo me sienta mal”. La aceptacin viene de la mano de las drogas: “me cuelgan las araas, voy a empaparme en gasolina a ver si prendo” en clara alusin de que la gasolina, energa vital para las mquinas o las drogas en su caso, van a hacer explotar a su ser interior adormecido y/o para acabar en un final hecatmbico.
Normalmente, esas canciones estn marcadas con un deje de desesperanza, se sitan en el polo contrario al del resto de las canciones, donde la bravura de su genio representa situaciones de una violencia osada, casi heroica. Hablan del caos social, de los desastres naturales o de la vida salvaje del delincuente y del terrorista. En ellas, las historias tienen el sabor de una pelcula feliz de Hollywood, “vivir a la deriva, sentir que todo marcha bien, volar siempre hacia arriba y pensar que no puedo perder”. Pero el happy end no proviene de la bondad o de las buenas cualidades del protagonista, sino de la fidelidad hacia el nico principio posible a seguir por la humanidad: la rebelda y la destruccin de los cnones sociales.

La protesta slo porque s (como dice Rousseau: “que siempre es algo”), es la nica salida pero cul es el camino? hacia dnde hay que dirigir la marcha?. Sin rumbo, slo a contracorriente. Este es el nico smbolo que respeta el insumiso permanente, la insubordinacin incluso a sus propias reglas: “cada minuto marco un punto al que debo llegar y noto que me vuelvo a sublevar”. Al final, slo nos queda ese estruendo de tormentas “desato tormentas sin rechistar”, “corre, corre que ya est aqu, hay tormenta y yo me tiro al mar, me abandono, no me voy a ahogar, y ahora arriba soy el huracn”.
El anarquismo es la doctrina que ms fcilmente puede identificarse en el conjunto de sus composiciones, tanto por su esttica, la manera transgresiva de exhibir sus ideas, “de una patada rompo el sol, mis ventanas muros son, ni tengo puertas ni balcn”, como por su propio mensaje, que se est construido bajo el paradigma del nihilismo ms absoluto “somos microbios venidos a ms” y como tal “ya te habrs dado cuenta, no estoy domesticado, me follo hasta las cabras, me cago en los sembrados”.
Porque, la posicin que Extremoduro mantendra ante el debate roussoniano-hobbesiano acerca de la naturaleza del hombre, sobre si ste es un salvaje bueno o un lobo que necesita de un leviatn que lo domestique y controle, sin duda les llevara a decantarse a favor del primero: la sociedad es quien corrompe al animal racional, “se apagaron los colores, se encendi la humanidad” o, tambin, “de pequeo me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado. Hay que dejar el camino social alquitranado porque en l se nos quedan pegadas las pezuas, hay que volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que tengas dentro”. Probablemente, la sociedad es para ellos un artificio que nos enmascara, que transforma nuestra verdadera naturaleza, nicamente permite la falsedad y da lugar a la hipocresa, al menos “sin normas no hay que fingir. Subo al cielo desde un ciego aunque no haya quien me entienda”, de la cancin Resolucin.
La sociedad queda definida nicamente a travs de lo negativo, somos prisioneros del sistema, del trabajo y por supuesto de la polica, vivimos en un Estado policial. La nica forma de liberar al alma humana, libre por naturaleza, es descontrolar en la noche, con las drogas, ni siquiera completamente con las relaciones sexuales, que no siempre son vistas de manera positiva. En Pedr hay un mensaje clarificador: “la verdad slo tiene un sento, no me obligues a engaar, si te crees toas mis mentiras, que vaco debes estar”. Su espritu rompedor incluso se permite el lujo de espetar en la cara de su pblico sus dobles verdades que, seguramente, son las que ms gustan, a su vez, a su audiencia. Sus principios: ninguna moral, acompaada por alguna dosis de sentido prctico en la vida.
A todo ello, se contrapone el mundo de los sentidos que son expresados de una forma muy especial, en primer lugar, responden a la necesidad de usar un lenguaje prototpico de la poesa urbana, en segundo lugar porque es la mejor manera de llegar al mundo de los sentimientos que, en s mismos, contienen un valor propio en el ideario colectivo de la banda. Este aspecto no es demasiado evidente si se tiene en cuenta que, como se demostrar ms adelante, Extremoduro son por encima de todo una banda masculina: utilizan un lenguaje masculino, en un universo masculino, donde sus iguales, con los que se mantiene una conversacin real o ficticia, son casi siempre otros hombres. Por tanto, su planteamiento de la vida es casi siempre machista, y esto los debera alejar de los sentimientos que, por cultura y tradicin, son cualidades de mujeres.
Pero no adelantemos argumentos, pues precisamente esta circunstancia nos permitir dar cuenta de la importante transformacin de los roles de gnero que estamos protagonizando todos los jvenes contemporneos en la actualidad, tanto hombres como mujeres. Y, de cualquier modo, lo que nos traa hasta aqu es la evocacin de los sentimientos, trastornados por la percepcin sutil de los cinco sentidos y a los que los componentes de la banda dan un lugar preferente en sus canciones.
Todo lo cual nos lleva a una de las ideas ms fuertes de su mensaje y que, probablemente, desemboca en la formulacin de uno de los mensajes que ms influencia tiene en su audiencia: los sentimientos quedan por encima de la razn y de todo lo dems, si bien no se abandona totalmente el sentido prctico de la vida, para el cual es imprescindible el uso del raciocinio. Sin embargo, la idea principal es que debemos olvidar esa caracterstica humana, pues nos ha llevado a la destruccin del planeta, al control policial en todos los trminos de nuestra vida, en definitiva, a la infelicidad. En Jesucristo Garca se aclara todo “razonar es siempre tan difcil para m. Que ms da si al final me sale todo siempre bien del revs”, es decir, siguiendo mi propio curso sin mayor razn, consigo sobrevivir que es el objetivo de cualquier ser vivo, del ser vivo que es el hombre, una cosa segura que tenemos sobre l.
Sus canciones siguen una cierta pauta aunque solo sea siguiendo el curso de las mltiples iteraciones de imgenes y tpicos. De modo que, mirando a travs de ellas, puede verse la continuidad de sus ideas que hubieran quedado en otras canciones medio enunciadas o que, tenindolas todas en cuenta, quedan completas. En Emparedado se contina los versos mencionados previamente: “s que protesto, no me hagas caso, yo a mi manera nunca fracaso. Soy el guionista de mi nica novela y siempre gano y me caso con la buena”. Sobrevivo sin hacer nada, es una particularidad contextual y social que ha desarmado la forma de vida de las generaciones anteriores, que debieron trabajar mucho ms duro para encontrar un camino propio hacia la adultez; hoy los jvenes no necesitan de ese duro esfuerzo para emprender las mismas obligaciones caractersticas del adulto. Forman parte de la economa de los estados, hasta a su pesar, a travs del consumo, sin tener una solvencia econmica asegurada son capaces (obligados, incluso) a adquirir bienes y servicios. Y, cmo no sentirse apartados de la sociedad, cuando sta no hace ms que incluirla casi siempre para lo malo, valga este ejemplo: son protagonistas de un problema, a pesar de no haber una conciencia de maldad, se les considera enfermos de alcoholismo aunque no padecen an rastros de esa enfermedad, se les acusa por un comportamiento que puede no tener continuidad en el tiempo lo que s lo convertira en un verdadero problema; en definitiva, la alarma social ampla la brecha generacional y la incomunicacin.
La inmediatez es otro valor imperante entre los jvenes de hoy. Puede situarse su raz en el movimiento hippie que, por supuesto, tambin es otra de las fuentes de las que se alimenta el grupo. Vivir al da, deca, es otro de los, ya no dira, principios, sino prcticas sin ms, de la juventud. Y es que, esto es lo nico importante para los “sin futuro”, los que son conscientes de la dificultad para encontrar un lugar en la sociedad de los adultos, en forma por ejemplo, de integracin en el mercado laboral: “y tu que te preocupas por culpa del futuro cuando ya no te quede ser cuando te enteres que ya ests, ya ests ms que enterrado en vida. T en tu casa, nosotros en la hoguera”.
Dejar de vivir por miedo al futuro es otra de las formas de esclavitud de la vida, tal y como se entiende hoy da. Las letras de sus canciones denuncian ese hecho que no forman parte de un discurso sino de una prctica cotidiana de la misma juventud, cualquiera que sea su afiliacin musical o tribal. Esto tambin se refleja en el estilo de las canciones del grupo, pues generalmente, todas las historias estn contadas en presente y en ningn otro tiempo verbal.
Las letras estn aderezadas por el tono con el que se enuncian, la prosa potica profundamente urbana, a pesar de las alusiones al mundo rural del que procede el grupo, se vuelve casi siempre brusca y chirriante “cada maana, bajo al infierno y el diablo me lee cuentos, yo solo canto y digo que son poesas … hago un esfuerzo pa fuera y luego pa por dentro, pa reventar haciendo mucho ruido, hay quien pensaba que era un nuevo Dios naciendo y era un peo de un exquisito cocido”, especialmente porque la cancin parece mostrar a uno mismo, como idolatrados trovadores de la cancin cuando, en realidad, no es ms que un estruendoso pedo.
Rozando el mal gusto se produce, precisamente, una nueva ocasin de alejamiento de la sociedad, de los bienpensantes que les prejuzgan y de los pijos que no les comprendern supuestamente, puesto que ellos se sitan en el underground y la anomia y, sobre todo, se encuentran en soledad. Autores como Douglas Coupland intentan ofrecer una explicacin del sentido que motivan a los sujetos de las “generaciones perdidas” de nuestra poca, otros como Burroughs y Bukowski, que se consideraron ellos mismos sujetos perdidos de sus propias generaciones, definen su existencia en torno al sentimiento de aislamiento y separacin. El individualismo societal ha crecido tanto desde el pasado siglo XIX, que podemos decir sobre la actualidad, que vivimos en el cenit de esa poca de liberalidad e individualismo, auspiciada por tericos como Stuart Mill o Adam Smith.
No estamos hablando de si nos gusta o no, de si es ste u otro tipo de individualismo, simplemente, que es el reinado de este estilo de vida, este sentimiento es el que protagoniza nuestra cultura contempornea. En la ciudad o en el campo, entre quienes se automarginan o los marginados, los que slo quieren sentirse miembros de su grupo o quienes buscan a otros para entenderse, para todos, la interiorizacin de nuestra forma de vida hace florecer en nuestras mentalidades esa impresin nada agradable de que estamos solos y que slo nos tenemos a nosotros mismos.
Claro que existe la familia y el grupo, incluso en la escenografa compuesta por Extremoduro tienen un lugar: se refiere a sus padres en Perro Callejero o en La Carrera, pero slo como coro del tema de la cancin, se la dibuja con tintes hippies en la contraportada del disco Deltoy en un dibujo posiblemente autobiogrfico del deseo de su propia vida, se les pide perdn en Historias Prohibidas (nos tiramos a joder) y, finalmente, se les recrea a la Sagrada Familia en Jesucristo Garca, pero su funcin es ms de consuelo ante la evidencia de la soledad, que el rgano estructurador de la sociedad que signific en otras pocas histricas. No es, como ocurra en las sociedades tradicionales, el eje central de la vida de los grupos, hoy el centro de nuestro mundo es uno mismo. Convertirse uno mismo en regidor de nuestra propia pelcula es una necesidad imperante: “decid, aprender a hacerme yo la maleta para poder vivir”.
As pues, el interloculor por excelencia de la banda es el individuo, en especial el hombre, y no lo debemos leerlo en sentido genrico, en el sentido de humanidad, sino especfico, como el hombre masculino. En primer lugar, por las vivencias relatadas, sacadas de su propia experiencia, la de los varones; en segundo lugar, por la importancia secundaria que tiene la mujer en sus historias, tema que ser tratado ms adelante; y, en tercer lugar, por la forma en que se desgrana los relatos de las historias en sus composiciones. stas se asemejan a cualquiera de estas dos situaciones: las conversaciones de bar entre los colegas o los pensamientos internos de uno consigo mismo. Ambas frmulas proporcionan la oportunidad de hablar llanamente, tambin de las necesidades fisiolgicas, sin temor a ser tachados de veniales o de sentirse coartados por las imposiciones morales que la sociedad impone, ms difcil si el receptor fuera una mujer.
Que el destinatario sea en todo momento otro hombre, o por defecto uno mismo, permite la crtica a las funciones asignadas tradicionalmente a los pater familias sin ningn tipo de pudor. Este modelo sigue siendo el enseado a nios, nias y jvenes de nuestro tiempo, con el objeto de desarrollar lo que supuestamente ser su rol posterior como adultos. Esa funcin, por las dificultades de encontrar un nicho laboral, se est viendo fracturada, con la consecuente prdida de sentido. Adems, si uno se cree realmente la revolucin femenina o feminista, dependiendo del enfoque que cada uno le d a ese proceso de cambios, protagonizada por las mujeres o las compaeras de los hombres, el modelo de familia y de la figura del marido como su eje central, sufren otra quiebra importante. Por ltimo, los patrones de actuacin del hombre ya no tienen utilidad y suponen una indefinicin de los papeles que se ha de cumplir, esa es la tercera grieta por la que se deslizan la utilidad de los modelos antes tiles. Por todas partes, la confusin es la tnica del individuo contemporneo.
[Siguiente captulo: CANCIONES DE AMOR que suministran dosis de herona.

A mayor gloria de Vicente Blasco Ibáñez

Saturday, April 17th, 2004

Contribucin de Luis Miguel
Vicente Blasco Ibez, ese gran desconocido.

Tal vez a estas alturas de mi vida haya descubierto el secreto de las sopas de ajo, pero si no es as, me ha ocurrido algo parecido con Vicente Blasco Ibez.

A lo largo de mi vida he ledo muchos libros, siempre envidiando al autor por la facilidad con la que describa sentimientos, situaciones, emociones, deseos o, tan solo, el decorado de los lugares donde transcurra la obra.

Como buen estudiante que he sido (ya s que est mal el decirlo, pero es as), yo saba que Vicente Blasco Ibez haba sido un gran escritor valenciano de finales del siglo XIX y principios del XX; que haba escrito sobre temas valencianos, que era republicano y que ciertos libros suyos han estado prohibidos por la Iglesia Catlica…

Pero hasta el verano del ao 2003, no me haba planteado nunca leer sus novelas, ya que all adentro pensaba que sera demasiado costumbrista local y que, lo mas seguro, elogiara en demasa a su patria chica, como yo crea recordar en algunas series de televisin que haba visto por los aos setenta. Su lectura, de entrada, estaba fuera de mis esquemas, ya que yo siempre me he tildado, y he tenido como un honor, eso de considerarme “ciudadano del mundo”. Siempre he sido contrario a todo aquel que alaba en demasa lo suyo…

La “culpa” de ese cambio de planteamiento la tuvo el cine y la televisin.

Me invitaron al pre-estreno de “Arroz y tartana” en un cine de de Valencia. Al estar rodada la pelcula en los lugares que cita Blasco Ibez en dicha obra y ser conocidos por m, tuve la curiosidad de leer la obra despus de ver la pelcula, ya que sta me haba gustado.

Ya s que cuando lees una obra y luego la ves representada, pierde bastante al no poder el cine o teatro traslucir en poco tiempo todo el mundo que es capaz de ser desarrollado en una obra de media o larga extensin. No obstante, lo que yo haba hecho era lo contrario, verla primero representada y luego la le.

Conforme iba leyendo, los personajes y lugares se representaban en mi mente, y tenan rostro y lugar conocidos. La agradable lectura de la novela y su comparacin interior con lo que haba visto, debi de ser a causa de que, el director de la pelcula, lleg captar (a mi entender) el espritu y el el mensaje que quiso poner Vicente Blasco Ibez. El caso es que la lectura de la obra me subyug y me la le en dos sentadas…

Gracias a esta lectura, pude darme cuenta de la importancia, solera, veterana y genio de este autor. Del gran escritor que haba estado oculto a mis sentidos durante tanto tiempo.

Desde entonces a aqu, digamos que en unos seis o siete meses, me he ledo casi todas las obras que escribi este insigne autor, tan desconocido para tantas personas, como lo haba sido para m. Doy gracias a aquella pelcula, porque gracias a ella he descubierto a uno de los autores que mas me ha absorbido en mis horas libres. Tambin me ha servido para reafirmarme en que no hay que tener ideas preconcebidas de las cosas o las personas, que para poder criticar, alabar, defender o atacar, primero hay que conocer…

A uno, que le gustara poder destacar un poco en esto del arte de la escritura, se da cuenta que ante la talla de escritores como l, todo lo mas que puede hacer es sentir envidia y tirar la pluma. Para llegar a su altura hay un trecho muy grande por caminar, hay un genio con el que hay que nacer, hay que saber ver y describir ese pequeo gesto del personaje del momento, encontrar las palabras que expresen tantos matices, tener ese conocimiento de tantas materias que se desarrollan y en los que se mueven los personajes: agricultura, marinera, caza, religin, miseria, poltica, las grandes fortunas…

Todo aquel que no lo haya ledo todava, que sepa que tiene ante s un defensor a ultranza de las ideas repblicanas, y enemigo y batallador de todos aquellos que se sienten maestros de los dems de antemano, y dicen a los dems lo que deben de creer en religin, poltica, el ms all…, o de los que usando ladinamente sus conocimientos, se aprovechan de la ignorancia de los dems.

Sus palabras todava no han perdido la fuerza ni el sentido despus de los aos.

Y en cuanto al supuesto “chauvinismo” que le supona yo antes de leerlo, precisamente, Vicente Blasco Ibez, no deja en buen lugar a nadie que sea injusto, ya sea paisano o forneo…

Gloria y honor al insigne Vicente Blasco Ibez!

La minotauromaquia

Tuesday, February 10th, 2004

“El 23 de Marzo de 1935 Picasso realiza la Minotauromaquia, aguafuerte, raspador y buril sobre cobre que supondr la cspide dedicada al tema del minotauro, tratada en dibujos y grabados.”
As empieza este interesantsimo estudio sobre la tauromaqua realizado por Ana.

La caja tonta

Tuesday, February 10th, 2004

Contribucin de Pau Puigdomenech
Mucha gente desinformada y mucho intelectual de pacotilla critica nuestra amada televisin con toda clase de argumentos. Que si es alienante, que si desinforma, que si es un instrumento del poder. Hay quien afirma, incluso, que casi toda la programacin televisiva es pura basura. Quien sostenga esto es porque no conoce el ms fascinante espacio de la programacin mundial: la Teletienda.

Y, si no lo conocen es, muy probablemente, porque llevan una vida ordenada y no se les puede encontrar viendo la tele a eso de las tres o las cuatro de la madrugada. A esa hora, toda una serie de fascinantes charlatanes de feria (meditica) despliegan sus mltiples encantos para intentarnos vender los ms variados e intiles objetos. De entre todos ellos, destaca con luz propia la apotesica Tortilla Fcil.

Se trata de una simple sartn doble. Es decir, de dos sartenes antiadherentes normales y corrientes unidas por una bisagra. Para poder darle la vuelta a la tortilla con toda comodidad, aunque uno tenga la habilidad psicomotriz de la gallina Caponata. El invento cuesta 36 euros e incluye un dosificador exclusivo (un trasto de plstico) y unos bonitos moldes para hacer huevos fritos “con divertidas formas para los nios”. Unos moldes que pueden reciclarse convenientemente como servilleteros o, directamente, ir a parar al cubo de la basura junto con el dosificador.

A lo mejor es un poco caro, pero, en principio, la idea no es mala. Y el anuncio tampoco debe de ser malo en, pongamos por caso, Oregn. Pero chirra espantosamente cuando se traslada a Espaa. La cosa la presenta una seora con pinta de maruja yanqui, acompaada del “Chef Tony”. Un individuo obeso, con bigotito tipo Oliver Hardy, gorro de cocinero a la moda de hace 20 aos (bajo y cubierto; nada que ver con el elegante cilindro de Arguiano) y camisa de cocinero ribeteada con la bandera francesa (el espacio debe de haberse realizado antes de la Guerra de Irak, claro). Nuestro experto cocinero se dedicar, durante 10 minutos, a cocinar todo tipo de suculentos platos, entre los que destacan, as, al azar, la tortilla de cebolla y queso Cheddar, los huevos con bacon, las tortitas francesas (sic) y, atencin, las tortitas de manzana y arndanos. Dieta mediterrnea, claro que s.

Ante tal espectculo, se plantean varias fundamentales preguntas. De verdad tienen que venir los americanos a vendernos sartenes? No tenemos charlatanes autctonos para estos casos? Y, sobre todo, quin demonios desayuna as en este pas? Slo tenemos solucin para la ltima pregunta. Los mejores clientes de la Tortilla Fcil deben ser, por supuesto, las familias de las series de Emilio Aragn.