El mar Titicaca
Llegados a Puno, a orillas del lago Titicaca, la primera impresión decepciona un poco. No porque no sea bonito, sino porque teníamos mejores expectativas.
Aprovechamos para ver más ruinas incas y preincas -en Chucuito (de la calzuada) y Sillustani- y visitamos las curiosas islas de los Uros.
Estas son islas artificales hechas con totora, una planta parecida al junco o a la caña.
Todo allí está hecho con totora: las propias islas, los barcos, las casas, los bancos, los recuerdos para el turista…
Pero lo mejor vino al dejar Puno.
Salimos de Puno en dirección La Paz, Bolivia, haciendo escala en Copacabana, el primer pueblo de Bolivia, situada en una península en el mar Titicaca.
Aquí sí que disfrutamos de todo su esplendor.
Puno está en una Bahía casi cerrada, sucia, llena de totoras y Uros :-P
En Copacabana descubrimos el gran Titicaca, del que no se ve la otra orilla y tiene olas de más de un metro de alto.
De Copacabana cogemos una barca para ir a dormir a la isla del sol, que nos regala uno de los más bonitos atardeceres que se pueden ver.
Nuestra habitación está sobre una colina y tiene una ventana mirando al mar. El desayuno en la terraza es sencillamente memorable.
Un poco apenados dejamos Copacabana para dirigirnos a La Paz, desde donde escribo. De nuevo la primera impresión no es muy buena, pero paseando por el centro de la ciudad la cosa mejora. Mañana iremos a ver las ruinas de Tiahuanacu y, quizá, las salinas de Uyos.
En un par de días estaremos de nuevo en Cuzco para hacer el camino del Inca.
Deseadnos suerte.
Nota: Seguimos dejando fotos en el álbum.

