Lo que queda de Irak
Contribución de Ana
La guerra de Irak más de un año despues, ha dejado un país en ruinas, miles de muertos, un caldo de cultivo para terroristas e integristas, torturas, asesinatos y… poco más.
El señor Bush se empeñaba el otro día en seguir apoyando al señor Rumsfeld por su labor en esta guerra ¿pero quien va a pagar este desastre? ¿pagará en las urnas como lo hizo Aznar por dejarnos un mundo más “seguro”?
Por supuesto que ahora en Irak la libertad de expresión exite como tal, han comenzado a aparecer publicaciones nuevas, el derecho de asociación y reunión se respeta. Van surgiendo asociaciones y organismos que se dedican a documentar los abusos cometidos en el anterior régimen y en éste. Y todo ello es positivo, pero… ¿hasta que punto debíamos mantener nuestras tropas al servicio de un país que no esta cumpliendo con los tratados de Ginebra, que desobedeció las resoluciones de la ONU, que no respeta ni se somete a ningúna justicia internacional? Y por tanto ¿hasta que punto estaba EE.UU. capacitado para garantizar los derechos fundamentales a una población ocupada?
Además de las torturas que hemos tenido la oportunidad de ver en fotos en estos días, se estan dando en Irak (según comenta Amnistia Internacional en su informe de Mayo del 2004) numerosos casos de asesinatos a civiles por parte de miembros del ejercito británico así como de grupos armados que tomando la justicia por su mano han acabado con miembros pertenecientes al Baás, así como con aquellos que supuestamente han considerado atentaban a la moral por vender alcohol, videos o música. Es imposible en líneas generales tener constancia de quien comete estos crímenes y aunque se sospeche de grupos chiíes fundamentalistas la policía iraquí no pone los medios para resolver estos crímenes y juzgar a los culpables.
En otro informe de Amnistia internacional de marzo pasado se relata como despues de un año el desorden sigue reinando en Irak. El orden público clama por su ausencia, tras la caída de las instituciones, el caos y los saqueos se han ido sucediendo, la inseguridad es preocupante y va minando la moral a la población iraqui. Grupos armados que se oponen a la ocupación lanzan ataques indiscriminados a civiles iraquíes y extranjeros, o se toman la justicia por su mano agrediendo antiguos responsables del gobierno anterior. También el desorden reinante convierte a las mujeres en objetivo de abusos y violaciones. Por otra parte grupos islamitas que han tomado el poder, moralmente no entienden que una mujer vaya sin velo o haga vida pública, de modo que presionan y coacccionan a aquellas mujeres más occidentalizadas.
Las tropas de ocupación utilizan con demasiada facilidad las armas letales para controlar manifestaciones o desordenes, o en puestos de control y se han cobrado la vida de civiles desarmados. Crimenes que han quedado sin esclarecerse. Sin embargo en noviembre de 2003 el ejercito estadounidense había pagado 1.5 millones de dolares como indemnización por lesiones personales, muerte o daños a la propiedad a ciudadanos iraquies. Pero las familias no tienen opción a ver juzgados por los crimenes a ningún soldado de la coalición puesto que en virtud de una orden dictada en junio de 2003 por la APC (Autoridad Provisional de la Coalición), los tribunales iraquies tienen prohibido ver causas contra ciudadanos estadounidenses o funcionarios extranjeros destacados en Irak.
Las fuerzas de la coalición campan a sus anchas sin estar sujetos a la justicia iraquí y manipulando y denigrando los mismos derechos que aseguran defender. En este estado excepcional se creen autorizados a llevarse a presos para interrogarlos y mantenerlos bajo prisión sin emitir cargo alguno y sin dar noticias a las familias. Desaparecen en el sistema carcelario iraquí, controlado por las tropas de la coalición. Adil Allami abogado de la Organización de Derechos Humanos de Irak manifestó en octubre de 2003 que “Irak se ha convertido en un gran Guantanamo”
¿Podemos acusar de las torturas solo a los soldados que las inflinjen? Los mandos y los responsables políticos son los que permiten que esto ocurra, en EEUU hay un clima moral debilitado, los derechos humanos no son respetados. Un país responsable de mantener en la base naval de Guantanamo “secuestrados” sin cargos y sin juicio a varios miles de reclusos, a los que se somete a tortura psicológica, para “prepararlos” para los interrogatorios. Esta preparación incluye interrumpir el sueño de los reclusos, desnudarlos, someterlos a sesiones con música estridente… en definitiva hacerlos sentir frágiles y desorientados con el fin de que confiesen, en el caso de que haya algo que confesar. Estas prácticas son consentidas por las autoridades.
Deben ser los gobiernos y los pueblos en su poder de votación los que impidan que hechos como estos se repitan, no podemos horrorizarnos ante el sadismo del ser humano cuando los estamos fomentando desde las instancias publicas.
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